Miércoles, marzo 29, 2017

La Rama Judicial: La Cenicienta del Estado

La Rama Judicial: La Cenicienta del Estado

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El caso “FiduPretelt” que vincula al presidente de la Corte Constitucional con presuntos actos de corrupción ha generado una gran ola de indignación por parte de la opinión pública, al punto que desde diferentes sectores se habla de la más grave crisis que haya vivido la justicia en toda su historia. No obstante la gravedad de la situación, la crisis viene de tiempo atrás, es estructural y se ha venido agudizando desde la fallida “reforma a la justicia”. Pero lo más grave, es que las soluciones planteadas por el Gobierno de Juan Manuel Santos no resuelven el fondo de los problemas principales que padece la cenicienta de las ramas del poder.

Ante la grave situación el Gobierno Santos ha salido a hacer anuncios sobre cambios “históricos” como la autorregulación, nuevos mecanismos de selección de magistrados y ha exaltado su autodenominada “Reforma al Equilibrio de Poderes” como una solución inmediata a los problemas de la Rama. Sin embargo, al revisar las propuestas del ejecutivo lo primero que se advierte es que las mismas no resuelven los asuntos estructurales de la Rama Judicial. En efecto, tales reformas no solucionan el déficit presupuestal de la justicia, ni la necesidad de establecer un monto fijo del presupuesto para atenderlo, tampoco apuntan a reducir los graves problemas de congestión que han conducido a que cerca de 10.000 audiencias penales se encuentren retrasadas ante la falta de jueces que las atiendan, lo que no solo genera impunidad, sino que desconoce el derecho fundamental al acceso a la administración de justicia (Art. 229 C.P.). Ni que decir de los cerca de 18.000 funcionarios que demandan la aplicación de los nuevos sistemas orales y del Código General del Proceso (Ley 1464 de 2012) y las graves fallas en la implementación de la carrera judicial.

Por el contrario, las soluciones de la “Reforma de Equilibrio de Poderes” tienden a realizar algunos cambios para que todo sea igual, o peor. Por ejemplo, el Consejo Superior de la Judicatura será reemplazado por una Sala de Gobierno que estará integrada entre otros funcionarios por el Ministro de Justicia, intervención del Ejecutivo que afecta principios fundamentales como la independencia y la autonomía de la Rama Judicial, pulverizando uno de los pilares de las democracias modernas como es la división de las ramas del poder público, y aumentando el hiperpresidencialismo que existe en Colombia. Por vía de ésta ilegitima intromisión, el sistema de “frenos y contrapesos” reconocido por la jurisprudencia constitucional (Sentencia C-971/04), termina constitucionalizando la desequilibrada distribución de poder en favor del Ejecutivo quien tendrá asiento en el gobierno de la Rama.

En el mismo sentido, el Tribunal o Comisión de Aforados incorporado en el “Equilibrio de Poderes” amplia el fuero a más funcionarios (Procurador, Contralor, Defensor del Pueblo), y la selección de los “Súper Magistrados” estará a cargo, por variar, del Presidente de la República. Adicionalmente, dicho Tribunal no soluciona el problema principal que hoy presenta la tristemente célebre “Comisión de Absoluciones”, en la medida que deja el juicio político intacto, cuando las altas dignidades, con excepción únicamente del presidente, deberían ser juzgadas en derecho como todos los funcionarios públicos (Art. 6 C.P.). Justamente, si los jueces se encuentran sometidos al imperio de la ley (Art. 230 C.P.) también deberían estarlo aquellos que juzgan las altas magistraturas, en lugar de subordinarse a intereses políticos y clientelistas. El juicio político que mantiene Santos con su “reforma” no es justicia, es política, y por esa razón siempre ha conducido a un único resultado: Impunidad; precisamente porque la justicia en derecho cojea, mientras que la justicia política nunca llega.

En conclusión, la “Reforma al Equilibrio de Poderes” de Santos no soluciona los problemas estructurales que la Rama, los cuales demandan reformas profundas, democráticamente discutidas y sin el afán de las propuestas mediáticas y coyunturales. Mientras que no se realice una reforma de tales dimensiones, la Rama judicial seguirá restregando el piso y añorando su príncipe azul, una justicia pronta y efectiva.

Andrés Felipe Pachón Torres

Abogado – Investigador.

Coordinador Área Jurídica de CEDETRABAJO

Cedetrabajo.org

@AndresPachon85

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