Miércoles, marzo 29, 2017

LA ESPECULACIÓN FINANCIERA CON LOS SERVICIOS PÚBLICOS Y LA ESCISIÓN DEL COMPONENTE DE TELECOMUNICACIONES: CASO EMCALI

LA ESPECULACIÓN FINANCIERA CON LOS SERVICIOS PÚBLICOS Y LA ESCISIÓN DEL COMPONENTE DE TELECOMUNICACIONES: CASO EMCALI

servicios

 

El alcalde y el concejo electo deberán decidir el próximo año si mantienen la unidad de caja de Emcali o si por el contrario aprueban la escisión del componente de Telecomunicaciones. La discusión que se avecina se dará en un contexto adverso a la rentabilidad de la empresa. Tanto el incremento del KWh (Kilovatio-hora) comprado a precio de especulación, como las pérdidas de agua no facturada, redujeron la viabilidad financiera de las respectivas unidades de Emcali-Energía y Emcali-Agua. Así, la propuesta de separar el componente de Telecomunicaciones (único con potencial de crecimiento) podría indirectamente hacer inviable la producción de agua y la comercialización y distribución de energía de carácter público.

Surgen entonces algunos interrogantes: ¿Por qué es inconveniente para Emcali en su conjunto ceder su componente de telecomunicaciones? ¿Por qué los esquemas de fijación de precios de la energía empujan al alza las tarifas? ¿Por qué Emcali no produce la energía que la ciudad demanda? ¿Cómo afectan los contratos de energía la viabilidad de la unidad estrategia de Emcali-Energía? ¿Por qué parece que las políticas nacionales de servicios públicos se están adecuando ante los requisitos del acuerdo TISA y por otra parte están favoreciendo la antigestión calculada de Emcali?.

 

COMPRA DE ENERGÍA

El incremento de la tarifa de energía para los usuarios de Emcali y Electricaribe supera el alza tarifaria del resto de país. La CREG, comisión del Estado encargada de fijar las tarifas, dio trato similar a las empresas de servicios públicos que están integradas verticalmente (con las generadoras eléctricas) y las empresas públicas que no lo están. Las Empresas públicas que no gozan de una relación directa con las generadoras tienen que comprar un porcentaje de su energía a precios de especulación y tienen mayor vulnerabilidad a eventos externos como el fenómeno del Niño.

Emcali en 2014 por ejemplo, tuvo que comprar en bolsa el 40% de la energía domiciliaria[1] y el 64% de la energía del mercado no regulado. Técnicamente, la empresa tiene una exposición alta al riesgo de la volatilidad de precios ocasionados por la recompra y reventa de energía de la bolsa. En consecuencia, el sobrecosto de la especulación del 2014-2015 se trasladará a la factura a partir de enero del 2016 con un incremento del KWh entre el 7% para los estratos 1,2 y 3 y del 20% para los estratos 4, 5, 6 y al mercado no regulado[2].

La gerencia de Emcali-Energía por su parte, se había comprometido a disminuir la participación en la bolsa de energía, sin embargo, el contrato de compra del 2012 expresa lo contrario. La compra de energía en bolsa para el año 2016 será del 48% y para el año 2017 del 84%. En otras palabras, para el 2017 las tarifas del sector domiciliario duplicarán su exposición a la especulación con respecto al año 2014 (del 40%).

La gerencia de la empresa decidió hacer una apuesta de alto riesgo con recursos y bienes públicos donde la electricidad de 611 mil usuarios y la empresa, quedará sujeta a los vaivenes del mercado, mientras que los fondos de capitales y de inversión, dueños de la generadoras y termoeléctricas de energía, lograron confeccionar contratos que maximizan su ganancia y reducen su riesgo con independencia de si ocurre o no el fenómeno del Niño (sequía) o de la Niña (lluvias).

Gestión de compra de energía para el mercado regulado 2014-2017[3]

Compra de energía para el mercado no regulado
 

Sobre este tema la Contraloría de Cali indica que la política de compra de Emcali debe revisarse. La exposición de la empresa al mercado supera la del promedio nacional de 15% para el 2014. Esta particularidad contractual de Emcali generó un pronunciamiento del entonces Ministro de Minas y Energía advirtiendo que “uno de los impactos más relevantes de esta medida (el aumento del precio de la energía en bolsa) se verá en el mercado que atiende la compañía Empresas Públicas de Cali, que tiene una exposición de 50% en la bolsa, lo que hace que ya le esté afectando en el costo de lo que le compran a los usuarios”[4].

Los altos precios de la energía en bolsa se reflejaron rápidamente en una reducción de la rentabilidad de la unidad de energía. La empresa que tiene que destinar el 71% de presupuesto para la compra de energía, presentó pérdidas por $45.000 millones en su utilidad operacional del negocio de energía en el mes de mayo del 2014, afectando el EBITDA[5]. Lo anterior puede presionar a la empresa a desviar recursos destinados a otros rubros para la compra de energía.

Los precios de venta inferiores en el mercado no regulado es otro riesgo de la compra masiva de KWh en bolsa superior al 60%. En virtud de los contratos ya pactados, los precios de venta al mercado no regulado pueden ser menores a los valores de compra de la empresa, y el déficit causado por este desfase del precio deberá ser asumido por el mercado regulado.

Las características del mercado actual de energía hacen imposible que Emcali pueda perfeccionar una política de compra que minimice la exposición al riesgo de la volatilidad de precios. El poder dominante de algunos fondos de capitales (dueños de las generadoras) puede desatar tratos agresivos contra la Empresa, como el registrado durante el presente año cuando las Generadoras se negaron a vender energía a largo plazo[6]. Por lo tanto, la renuncia de la empresa a generar energía y el modelo de negocio del sector eléctrico, dificultan el objetivo de Emcali de comercializar energía barata a las ciudades de Cali y Yumbo.

 

EL MODELO DE NEGOCIO DE LAS TERMOELÉCTRICAS: CASO TERMOEMCALI

Emcali pagaba US $4 millones de dólares mensuales[7] a Termoemcali, funcionara o no la planta. El objetivo era que después de 20 años, la termoeléctrica debía ser transferida a EMCALI. No obstante, el contrato PPA (a largo plazo) firmado entre Emcali y una empresa de papel (JMC Cauca Valley Inc, de Boston, Estados Unidos), fue diseñado sobre una fiducia que comprometió a Emcali a asegurar el negocio de la termoeléctrica con los recursos del acueducto y la telefonía. Si el negocio de energía no podía pagar el PPA, los demás servicios (agua y teléfono) de la empresa debían cubrir esta obligación[8]. Además, Emcali debía hacerse cargo de la compra del combustible (Contrato Take of Pay).

Ya para el año 1999, estas (y otras) gabelas entregadas al fondo de inversiones, significaron para la empresa pérdidas por $ 374.000 Millones de pesos. Después de la venta del 47% de la participación de Emcali en TermoEmcali, se calcula que la empresa pública perdió $ 1.6 billones de pesos por el negocio en conjunto[9].

Entidades y personajes como César Gaviria (Presidente de la República, 1990-1994), Rodrigo Guerrero[10] (Alcalde de cali,1992-1994), Jorge Eduardo Cock, Juan Carlos Roa Márquez, Jaime Herrera Rodríguez, Juan G. Ruiz Hurtado, la familia Lloreda, la embajada de EEUU y el Concejo de Cali, deberían ofrecer hoy, una explicación satisfactoria por el hecho de permitir un contrato desventajoso para la ciudad, causante de la inviabilidad de Emcali y factor determinante para la intervención de la empresa por la Superintendencia de Servicios Públicos por más de 13 años .

 

LOS ORÍGENES DE LA INTERVENCIÓN

La privatización del sector eléctrico tuvo como objetivo la inversión extranjera en la generación de energía. Las hidroeléctricas fueron compradas por los fondos de inversión y de capitales en representación de inversionistas y Bancos como la Amoco Colombia Petroleum, Bank of America, Bechtel and Inter Gen, Calpine Corporation LLP, The Chase Manhattan Bank, Enron Development[11]. El modelo de negocio de este capital extranjero no fue construir nuevas hidroeléctricas, sino adquirir empresas ya maduras para reducir el riesgo de su inversión de manera significativa.

En medio del apagón del año 1992, el gobierno también impulsó la creación de termoeléctricas privadas para disminuir la dependencia de la energía hidráulica[12]. La inversión privada en infraestructura térmica aumentó la capacidad eléctrica del país pero a costa del detrimento de las empresas públicas municipales que tuvieron que asumir los costos que el capital privado no asumió. Así por ejemplo, Empresas públicas de Bogotá, de Barranquilla, de Medellín y Emcali, firmaron contratos de compra desfavorables que lesionaron sus finanzas.

Los usuarios por su parte, también pagaron de antemano los costos de los activos y el mantenimiento de las termoeléctricas. Desde el 2006 se han transferido $14 Billones a las termoeléctricas por concepto de cargo por confiabilidad[13] para tener la infraestructura térmica a punto. No obstante, las termoeléctricas no cumplieron la función que debían en la mitigación del fenómeno climático. Por esta razón, la Contraloría anunció la apertura de investigaciones con el propósito de determinar el destino final de los $14 billones[14] y la actuación de la CREG, mientras que la Defensoría del Pueblo hace un llamado para que se declare nula la decisión del gobierno de recobrarles a los usuarios la antigestión de las generadoras termoeléctricas. Lo anterior permite comprender la decisión del gobierno de incrementar muy por encima de lo normal las tarifas de servicios públicos domiciliarios para el 2016.

De otro lado, diferentes analistas y entidades han conceptuado sobre las consecuencias negativas de la privatización del sector eléctrico colombiano y de las imperfecciones del mismo. Jorge Robledo, Alexander López, Eduardo Sarmiento, Amilkar Acosta, Aurelio Suárez, Mario Valencia, el Banco de La República, la Unal, la EAFIT, Univalle, Fedesarrollo, Justicia tributaria, entre otros, han señalado con preocupación los siguientes aspectos:

1. El déficit energético del país para cubrir la demanda del año entrante: el país demanda 190 GWh/día y la capacidad instalada de hidráulica suministra 100 GWh/día. Para evitar desembalsar agua (nivel de embalse promedio 62%) las térmicas deben entregar 90 GWh/día, sin embargo, muchas de ellas o están apagadas o son inviables.

2. La existencia de un oligopolio en la generación y transmisión de energía y el poder dominante que esto confiere sobre toda la cadena productiva del sector[15].

3. Las fórmulas tarifarias no representan la realidad del sector y están diseñadas para generar sobreganancias y confusión: las fórmulas por ejemplo, están calculadas como si las generadoras pagaran el 33% de ImpoRenta, cuando en realidad están pagando el 7.9%[16].

4. Las tarifas de energía podrían estar en 30% sobreestimadas y son de las más altas del continente[17].

5. El crecimiento de la tasa de ganancia de las generadoras ha sido vertiginoso comparado con otros sectores: la tasa de ganancia de las generadoras creció en 4 puntos porcentuales en menos de 10 años[18].

6. El cobro de servicios que las generadoras no han hecho o terminado: el 32% de los transformadores tienen más de 50 años y ya se pagó el total de la reposición vía tarifa[19].

7. El cargo por confiabilidad no dio los resultados esperados frente al fenómeno del Niño[20]. Para el senador Alexander López, parte de estos recursos están en paraísos fiscales[21].

8. Los desabastecimientos de energía por tratarse de un mal público, deben atenderse por un sistema de termoeléctricas bajo el control y operación estatal[22].

9. El desconocimiento de los verdaderos propietarios de las generadoras hidráulicas y térmicas: la privacidad de las negociaciones entre los fondos de capitales que transan en el mercado eléctrico colombiano, dificultan identificar los auténticos dueños. Hasta el momento se conoce (gracias al senador Robledo y su UTL) que TermoCandelaria fue de Interbolsa y después de pasar por varias manos, ahora es de un grupo chileno que entre sus propietarios tiene a Sebastián Piñeres, el expresidente de Chile[23].

10. El riesgo de la generación termoeléctrica lo asumen el Estado y los usuarios y no las termoeléctricas: el incremento de los combustibles debe pagarse de nuevo por los usuarios

11. La pérdida de soberanía gasífera: la no reversión para Ecopetrol del pozo Chuchupa propiedad de la Chevron y el posterior contrato entre la Cherov-PDVSA, se señala como una de las causas del actual desabastecimiento y el encarecimiento de la materia prima de las termoeléctricas[24].

12. Los instrumentos financieros usados por los fondos de capital de las termoeléctricas los blinda de una eventual intervención: si el Estado quisiera hacer posesión de los activos físicos de TermoCandelaria, no podría porque estos están amarrados a un leasing del Banco de Colombia de panamá y de AV villas, que son quienes prestaron el capital[25].

En resumen, la privatización del sector eléctrico no garantiza el suministro de la energía eléctrica barata que el país requiere. Además, puede hacer inviable la operación de las comercializadoras públicas de energía.

 

SITUACIÓN DE EMCALI

La ley 142 de 1994 tuvo como objetivo principal romper el monopolio estatal de Emcali, permitiendo la entrada de operadores nuevos al mercado. Las nuevas exigencias del mercado y las recomendaciones de Booz Allen and Hamilton, una firma de consultoría de EUA, obligaron a Emcali a modificar aspectos fundamentales de su estructura y de su naturaleza pública. A enero de 1997, la empresa se había transformado en cuatro negocios diferentes (acueductos y alcantarillado, generación de Energía, Energía y agua) bajo la supervisión de un órgano central.

El nuevo Holding cambió la fórmula tarifaria según los nuevos lineamientos de CREG, y facilitó una eventual alianza estratégica con los operadores o la venta de cada unidad por separado.

Genercali, la empresa encargada de financiar la mayor parte de la construcción de TermoEmcali, tuvo que ser liquidada tiempo después, entre otras cosas, porque la misma ley 143 de 1994 impedía que una misma empresa pudiera tener injerencia en la generación y comercialización de energía[26].

De esta forma, durante muchos años la posibilidad de vender alguna de las unidades de negocio ha sido alta, a la vez que diferentes bancas de inversiones han recomendado la venta del componente de telecomunicaciones, pero la empresa y los diferentes alcaldes no han tomado la decisión definitiva.

Sin embargo, entre las principales propuestas del alcalde electo Maurice Armitage, está la de escindir el componente de telecomunicaciones[27], de hacerse realidad, supondría un resquebrajamiento de la unidad de caja que ha hecho de Emcali una empresa que ha soportado la desigual competencia. De igual forma, el capital de trabajo de cada una de las empresas puede lesionarse al separarlas, llevándolas a buscar alianzas con la competencia y con ello a la venta total o privatización.

Al respecto, la Contraloría de Cali en su auditoría del 2014, demostró que la unidad de caja neutraliza los desequilibrios financieros de las unidades que componen Emcali. La utilidad operacional de la unidad de acueducto y alcantarillado de $83 mil millones de pesos, equilibra las pérdidas operacionales de los negocios de telecomunicaciones (-$31 mil millones) y energía (-$12 mil millones). Igual sucede con el margen operacional (indica si un negocio es lucrativo): el componente de acueducto corrige las pérdidas de las otras dos unidades.

De igual forma, el EBITDA (las ganancias sin tener en cuenta los gastos financieros, los impuestos y demás gastos contables) registra un descenso de $25 mil millones en el transcurso de un año. El componente de acueductos y alcantarillado jalonan de nuevo los déficits de energía y telefonía.

Sin embargo, la utilidad operacional global del 2014 comparada con 2013, cae 14,7%. La razón de esta caída se explica en parte por el incremento del KWh en bolsa ($ 8 mil Millones en total) y las pérdidas de agua.

Y hay un agravante, negocios como el cable submarino (con la multinacional LEVEL 3) fueron confeccionados para soportar sobre las finanzas de la empresa, la totalidad del riesgo financiero del proyecto. Puede ocurrir que todo el esfuerzo de Emcali sea en vano cuando se confirme que la unidad de Telco pierda el monopolio de la utilización del cable submarino. Denuncia que fue advertida por el dirigente Wilson Arias al principio de año[28].

Los indicadores de capital de trabajo, endeudamiento y prueba ácida, no registraron decrecimientos mayores gracias al amortiguamiento que presenta la unidad de caja de la empresa. Pensar en vender uno de sus componentes es indirectamente inviabilizar el resto de unidades de negocio.

 

TISA, EL ESTADO Y EMCALI

Una investigación publicada por Public Services International (PSI) muestra que el TISA (Acuerdo de Comercio de Servicios que se negocia actualmente sin conocimiento público) hace más difícil revertir privatizaciones fallidas. Las leyes y reglamentos nacionales de seguridad laboral, ambientales y de protección al consumidor de los 50 países del TISA (entre ellos estaría Colombia si lo firma), deberán ser revisadas y sincronizadas con el acuerdo.

Además, la autoridad regulatoria en salud, las centrales eléctricas, instalaciones de eliminación de residuos y la acreditación para universidades y escuelas, deben ser funcionales a la confianza inversionista[29]. Es decir que, con este acuerdo no solo se reafirman los procesos de privatización lesivos para las empresas públicas y para los usuarios, sino que además se blindan para evitar deshacerlos.

 

Comentarios finales

● La eventual venta del componente de telecomunicaciones de Emcali traería mayores pérdidas que ganancias para la salud financiera de toda la empresa.

● El actual ordenamiento legal estaría en concordancia con las negociaciones del acuerdo TISA, el cual haría casi imposible evitar que las privatizaciones sean devueltas a manos del monopolio público.

● La Emcali de los años 80 y principios de los 90 dio muestra de fortaleza, eficiencia y eficacia, gracias la exclusividad que le otorgaba el monopolio público. Las políticas de liberalización del sector eléctrico y de servicios, destruyeron el monopolio público con el objetivo de conformar el monopolio u oligopolio privado.

● La defensa de un patrimonio público como el de Emcali y la exigencia de no trasladar a los usuarios las pérdidas generadas por la especulación energética a través del incremento de las tarifas, deben ser los reclamos de toda la ciudadanía caleña y del resto del país.

 

[1]http://www.contraloriacali.gov.co/rendicion-de-cuentas/funciones-advertencia#.VknSCnYvfcc

[2]http://www.elpais.com.co/elpais/cal…

[3] http://www.contraloriacali.gov.co/r…

[4] Idem.

[5] Idem.

[6]http://www.elpais.com.co/elpais/cal…

[7]http://www.elpais.com.co/elpais/opi…

[8]http://cvisaacs.univalle.edu.co/cav…

[9] http://caliescribe.com/politica/201…

[10] Idem.

[11] http://tribunaroja.moir.org.co/Priv…

[12] Para el año 1991 el 78% de la capacidad instalada para la generación de electricidad estaba fundada en la fuerza hidráulica fuente: Estadísticas Minero Energéticas, UPME

[13] https://www.youtube.com/watch?v=ZyN…

[14] Idem.

[15] http://www.elespectador.com/opinion…

[16] https://www.youtube.com/watch?v=teh…

[17] Idem.

[18] Idem.

[19] Idem.

[20] Contraloría de la República

[21] http://caracol.com.co/radio/2015/11…

[22] http://www.elespectador.com/opinion…

[23] https://www.youtube.com/watch?v=teh…

[24] Idem.

[25] Idem.

[26] Contraloría de Cali, 2015.

[27] www.armitage.com.co/…/creemos_cali-armitage-programa_gobierno.pdf

[28]http://www.polodemocratico.net/noti…

[29] http://www.medicosypacientes.com/ar…

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