Jueves, abril 27, 2017

La relación entre el Zika y el Guillain-Barré

La relación entre el Zika y el Guillain-Barré

La relación entre el Zika y el Guillain-Barré

Investigadores del Rosario analizaron un estudio de asociación basado en casos y controles

Por: Universidad del Rosario

El Tiempo, Bogotá, D.C., 9 de noviembre de 2016

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Los primeros siete meses de 2016, los colombianos tuvieron noticias sobre la emergencia de salud que se dio por el virus Zika. Después se les informó sobre el aumento de casos de síndrome Guillain-Barré. Investigadores de la Universidad del Rosario hoy saben, en parte, a qué se debe la relación entre esta enfermedad autoinmune neurológica y el virus Zika.

A finales de enero de 2016, Juan-Manuel Anaya, director del Centro de Estudio de Enfermedades Autoinmunes (CREA) de la Universidad del Rosario, fue llamado a ver un número excepcionalmente alto de pacientes con síndrome de Guillain-Barré (SGB) en Cúcuta.

“Llegué a una clínica donde había una unidad de cuidados intensivos con once camas, de las cuales seis estaban ocupadas con pacientes con SGB. Este síndrome es una enfermedad autoinmune muy rara. Afecta a uno o dos casos por 100.000 habitantes por año”, cuenta Anaya, para explicar la sorpresa que le causó la situación.

En ese momento, Cúcuta tenía reportados 45 casos de pacientes con SGB infectados con Zika. La ciudad era una de las poblaciones del país más impactadas por este virus, que se transmite por la picadura de mosquitos del género Aedes, los mismos que transmiten la fiebre amarilla, el dengue y el chicungunya.

“La infección puede ser asintomática o presentarse como una enfermedad leve y autolimitada, principalmente con erupción cutánea, fiebre, artralgias (dolores articulares) y conjuntivitis. Esto hizo considerar a las agencias de salud que la epidemia tendría un curso benigno. Sin embargo, la incidencia aumentada de SGB y de alteraciones y malformaciones neurológicas en fetos de madres gestantes e infectadas hizo que en febrero de 2016 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la epidemia del Zika como una ‘emergencia de salud pública de importancia internacional”. Este tipo de advertencia es, en efecto, una emergencia sanitaria mundial’, señala Anaya y sus colegas en el artículo “Inmunidad neurológica en tiempos del Zika”, publicado en la revista Medicina, de la Academia Nacional de Medicina de Colombia en julio de este año.

En dicho artículo, los investigadores del CREA dieron cuenta de las características del virus y, especialmente, explicaron una posible relación existente entre esta enfermedad y el SGB.

“El SGB se desarrolla después de una infección porque el sistema inmune reconoce en el agente infeccioso una parte que es parecida a proteínas del mismo organismo, en este caso a los gangliósidos, y entonces al mismo tiempo que reconoce al agente infeccioso el sistema inmune reconoce a los gangliósidos mediante un mecanismo que se llama mimetismo molecular o de reacción cruzada”, explica el doctor Anaya.

En otras palabras, en el 1 por ciento de los individuos que son infectados por el Zika su sistema inmune se defiende del microorganismo extraño, pero al mismo tiempo ataca a su propio organismo mediante la producción de anticuerpos anti-gangliósidos y otras proteínas que alteran el sistema nervioso periférico. Los gangliósidos son moléculas que están en el sistema nervioso central y periférico, que al ser atacadas por estos anticuerpos pierden sus propiedades y dan paso al daño neurológico observado en el SGB.

“Esta es una enfermedad caracterizada por debilidad en las extremidades, generalmente en las piernas y luego en los brazos, con pérdida de los reflejos. Los síntomas pueden aumentar en intensidad hasta que los músculos no logran utilizarse y el paciente queda casi paralizado”, explica Anaya.

La enfermedad, que es catalogada como autoinmune porque es causada por el sistema inmune que se vuelve agresor al atacar y destruir sus propios órganos y tejidos corporales sanos, en vez de protegerlos, afecta los nervios periféricos y requiere manejo hospitalario y, en muchos casos, en cuidados intensivos.

Respuesta autoinmune en individuos infectados por Zika

A pesar de que gran parte de los pacientes se recupera con el tratamiento, en Colombia el 15 por ciento de pacientes con SGB muere debido a complicaciones infecciosas y compromiso del sistema nervioso autónomo. Si a eso se agrega que uno de cada cien pacientes con Zika puede desarrollar el síndrome, existen razones suficientes para emprender una investigación que permita evaluar los factores asociados con la enfermedad en pacientes infectados por el virus.

Esa, precisamente, fue la tarea que se impuso el CREA y que ha dado como resultado los datos publicados en Medicina, tres publicaciones internacionales y algunas más que están en evaluación, en las que han registrado las bases y resultados del proyecto RAIZ (Respuesta Autoinmune en Individuos Infectados por Zika).

Con RAIZ, además de identificar el carácter autoinmune del SGB asociado al Zika, los investigadores del CREA determinaron una alta tasa de co-infección, las condiciones medioambientales que propician el desarrollo del SGB y, adicionalmente, observaron que había individuos con otras manifestaciones neurológicas tan graves como este síndrome: encefalitis y mielitis transversa, como lo mencionaron los doctores Daniel Vega, neurólogo intensivista, y Yohjan Rodríguez, médico, ambos investigadores del proyecto RAIZ y miembros del CREA.

Además del efecto medioambiental, están investigando también los factores genéticos que favorecen o protegen a un individuo infectado con Zika del SGB.

Resultados del estudio

La investigación consistió en un estudio de asociación basado en casos y controles, así como en familias, para lo cual los investigadores del CREA, con la colaboración de la Alcaldía y Secretaría de Salud, invitaron a participar a todos los pacientes de Cúcuta con SGB que hubieran tenido infección por Zika, con el fin de estudiarlos desde el punto de vista epidemiológico, autoinmune y genético. Además, controlaron otros factores tales como la edad, el género, el lugar de residencia y la fecha de la infección.

“Desde el punto de vista epidemiólogo, hicimos el rastreo de efectos medio ambientales que van desde las medidas demográficas incluyendo lugar de residencia, condiciones socioeconómicas y familiares hasta la evaluación, mediante técnicas de laboratorio, de infecciones previas”, explica Anaya.

En cuanto al estudio autoimmune, las investigadoras Yeny Acosta, Diana Monsalve y Carolina Ramírez, del CREA, midieron los anticuerpos anti-gangliósidos y un panel de 18 anticuerpos para distintas enfermedades autoinmunes, con el fin de determinar si el virus Zika desencadenaba respuesta autoinmune contra otros órganos.

De esa manera, el proyecto RAIZ ha definido la respuesta autoinmune así como los efectos del medio ambiente en el desarrollo del SGB.

“Hicimos la georreferenciación de los individuos y encontramos que hay dos focos medio ambientales fundamentales. Las personas que viven en cercanía a la salida de aguas residuales y las plazas de mercado fueron aquellas que luego de la infección por Zika desarrollaron más frecuentemente el SGB. Esta carga infecciosa se corroboró con los análisis realizados en el laboratorio y sugiere que esta enfermedad tendría una mayor carga medio ambiental que genética”, explican las investigadoras Acosta, Monsalve y Ramírez.

Justo ese es el tercer punto de vista que el equipo del CREA está analizando en este momento en los pacientes y controles, así como en las siete familias que identificó para el estudio. En ellas todos sus miembros tuvieron Zika, pero solo uno desarrolló SGB. Son familias altamente informativas porque su estudio permitirá conocer mejor el componente genético de esta enfermedad y su relación con el virus.

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