martes, agosto 14, 2018

(El Colombiano) Duque hizo un llamado a la unidad de la Nación

(El Colombiano) Duque hizo un llamado a la unidad de la Nación

Sin muchos aplausos, porque los asistentes a la Plaza de Bolívar no soltaron los paraguas ante la lluvia y la ventisca que acompañó su acto de posesión, pero sí con vivas y coros de apoyo, el presidente Iván Duque fue fiel, en su discurso inaugural, a los postulados de campaña sobre los diferentes frentes de la gestión pública.

No hubo cambios, ni giros inesperados y mantuvo la prudencia que lo caracterizó en su carrera para llegar a la Presidencia. Hizo una muy breve referencia a su antecesor y rechazó todo tipo de división y categorización política, por lo que marcó diferencia con el polémico discurso del presidente del Senado, Ernesto Macías, del partido de Gobierno.

Anunció dos proyectos de ley para frenar la corrupción e impedir que, en adelante, el narcotráfico sea declarado un delito conexo al político. Enfatizó en que las víctimas del conflicto tienen que recibir reparación y justicia. Sobre la negociación con la guerrilla del Eln, afirmó que se tomará un mes para hacer consultas con Naciones Unidas, la Iglesia Católica y países garantes, antes de definir su suerte.

“Quiero dejar claro que un proceso creíble debe cimentarse en el cese total de acciones criminales, con estricta supervisión internacional y tiempos definidos. Queremos avanzar, pero el pueblo colombiano no tolerará que la violencia sea legitimada como medio de presión al Estado”, puntualizó Duque.

Miguel Silva Moyano, docente de Ciencia Política de la U. Pontificia Bolivariana, afirmó que las reformas anunciadas impactarán la estabilidad del Acuerdo de paz y dificultarán llegar a un acuerdo con el Eln. “No fue claro cuáles van a ser los ajustes a la implementación del Acuerdo con las Farc”.

Luis Trejos, docente de Ciencia Política de la U. del Norte, afirmó que, en temas de paz, cuestionó el rol de las agencias del posacuerdo, dejó claro que no tiene problemas con la reintegración de la base guerrillera, sino con la comandancia, y cuestionó el sometimiento a la justicia de organizaciones criminales.

El tema central

El presidente número 60 bautizó su gobierno como el del Bicentenario, en vista de la proximidad de los 200 años de la Batalla de Boyacá, gesta en la que se consolidó la real Independencia de Colombia. Pero aclaró que esto va más allá de las celebraciones tradicionales, puesto que es una oportunidad para hacer reflexiones profundas sobre el pasado y el futuro.

“Cuando nos unimos como pueblo nada nos detiene. Cuando todos aportamos somos capaces de hacer realidad proezas propias que ni siquiera el realismo mágico es capaz de imaginar. El pasado también nos enseña que los dogmatismos pueden llevarnos a grandes fracasos”, puntualizó el presidente.

El mandatario habló de una nueva generación de servicio, sin anclas en el pasado y con construcción de consensos. Hizo énfasis en principios como la plataforma para que sea un gobierno de justicia social y basado en la historia. Repasó su plan de gobierno.

“Es una generación llamada a gobernar libre de odios, de revanchas, de mezquindades y con el mandato de millones de compatriotas de hacer de nuestro país una tierra grande donde los símbolos de nuestro tricolor retomen su significado”, expresó.

Para Nury Astrid Gómez, máster en asesoría de Imagen y Consultoría Política de la U. Camilo José de Cela (España), al no mencionar gobiernos anteriores, ni designar “culpables” sobre la situación del país, se distancia del lenguaje revanchista y prefiere usar el término “resiliencia” como un llamado a construir en futuro.

“Manejó un tono vigoroso, más interiorizado como propio, menos impuesto demostrado en cadencia, musicalización y lenguaje corporal auténtico”, agregó Gómez.

Carlos Arias, docente de la Maestría en Comunicación Política de la U. Externado, Duque confirmó en su discurso por qué el expresidente Álvaro Uribe lo ungió como su candidato, por encima de los que estaban en fila: “es un comunicador contundente”.

Alicia Peñaranda, asesora política y docente de Marketing Político de la U. Eafit, calificó el discurso como ponderado, que retomó las banderas de campaña, legalidad, equidad y emprendimiento. “Fue un mensaje de país dirigido al mundo, que llama a la reconciliación, la responsabilidad y la prudencia”.

La cuenta de cobro

Sin que se notara un tono confrontacional y sin aludir de manera directa al expresidente Juan Manuel Santos, el nuevo jefe de Estado pasó revista y puso el dedo en la llaga sobre algunos aspectos que hereda y que para él son indecorosas, como la creación desordenada de agencias, las cargas tributarias “asfixiantes”, la expansión del gasto permanente, la cantidad de trámites y la proliferación de ventanillas.

“Recibimos un país convulsionado. Más de 300 líderes sociales han sido asesinados en los últimos dos años, los cultivos ilícitos se han expandido exponencialmente en los últimos años, bandas criminales aumentan su capacidad de daño en varias regiones del país, se han hecho promesas y compromisos con organizaciones sociales sin asegurar su financiamiento”.

Agregó que le duelen los constantes escándalos de corrupción en la alimentación escolar, en el sistema de salud, en proyectos de infraestructura, en los abusos de la contratación directa o en los peligrosos carteles de únicos proponentes, que han deslegitimado al Estado, malgastado escasos recursos públicos, privado a miles de ciudadanos de servicios esenciales y que ameritan acción inmediata.

Sobre este balance Arias afirmó que si bien el discurso de Duque tiene como eje transversal el llamado a la reconciliación, también advirtió un libro blanco, de retrovisor, que muestra que “las falencias de Santos harán parte de su inicio en el Gobierno”.

El profesor Silva Moyano destacó los anuncios de reducir el gasto público, aumentar el recaudo de impuestos, reducir las tarifas de los mismos y promover la economía naranja. “Muy interesante el llamado que hizo para fortalecer las universidades públicas, la ciencia y la tecnología. Esto muestra una renovación interesante de la agenda”.

La apuesta económica

Julián Arévalo, decano de Economía de la U. Externado, destacó que el presidente planteó la necesidad de simplificar el sistema tributario, promover la competitividad y diversificar las exportaciones del país.

“Colombia no puede seguir dependiendo de los ingresos de las industrias extractivas, y debe estar en capacidad de generar mayor valor agregado en nuestros productos exportables. Es una tarea que sigue estando pendiente en la agenda del país. Pero para eso es necesario hacer grandes inversiones en el campo, y la propuesta de Duque es que los campesinos se unan a los procesos agro industriales, una fórmula que ya ha sido intentada con pobres resultados”.

En contraposición, Mario Valencia, director de Cedetrabajo y miembro de Justicia Tributaria, afirmó que sus propuestas económicas son contradictorias, pues plantea más dotación de bienes públicos, bajando los impuestos; y emprendimiento, sin mencionar competitividad.

“El emprendimiento como base del progreso económico y social es solo un discurso sino tiene base material. Gratuidad de la educación superior no puede ser solo en lo virtual. Ningún sector empresarial del planeta funciona sin estímulo público”.

Lo que faltó a Duque

Julián Arévalo, decano de Economía de la U. Externado, indicó que Duque no mencionó lo relacionado con una fortalecida presencia del Estado en el territorio, especialmente, en cuanto a provisión de bienes y servicios públicos para las comunidades más afectadas por el conflicto armado.

Según Trejos, le faltó hablar de la delimitación de Nicaragua, de hacia donde irá Colombia en el escenario internacional y de su postura con la población LGBTI.

Para Liliana Gómez, docente de la Maestría en Comunicación Política de la U. Externado, faltó profundidad el tema de la reforma a la justicia, en los puntos exactos que se cambiarán del Acuerdo de Paz con las Farc, sobre la reforma tributaria. “Se limitó a decir que le quitará cargas a los empresarios. Fue un discurso sin fuerza. Habló de la unidad, pero no dijo cómo la logrará”.

¿Menos uribista?

Contrario a Juan Manuel Santos, cuando en 2010 se posesionó con el discurso de la Seguridad Democrática, Duque no se despachó en elogios sobre Uribe, su mentor político; tan solo le dio un saludo como su “gran amigo, gran líder y ser humano”, con quien trabajó en el Congreso.

Uribe no quiso ocupar el palco de honor de los expresidentes, junto a César Gaviria Ernesto Samper, sino que prefirió ubicarse en la parte de abajo, donde estaban todos los congresistas e invitados especiales. Luego, fue e hizo la fila, como el resto de invitados especiales, para estrechar la mano en la Casa de Nariño.

Según la analista Nury Gómez, Duque pareció ayer menos uribista y más autónomo para tomar decisiones.

Macías generó polémica

El presidente del Senado descalificó la obra del anterior Gobierno e hizo mención de todas las cifras negativas con las que cerró el presidente Santos, además que cuestionó el Acuerdo con las Farc.

Según el senador Roy Barreras, del partido de La U, el discurso de Macías fue intolerable, inapropiado y equivocado porque descalificó a la cúpula militar, “como si fuera un discurso de campaña en la plaza pública de algún pequeño municipio del Huila”.

Y como dice el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho. El discurso de posesión, que guarda coherencia con el de campaña, tendrá que convertirse en reformas, leyes y un nuevo Plan de Desarrollo.

Tomado de: El Colombiano

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