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JUAN ÁLVARO CASTELLANOS

Opinión, El Nuevo Siglo
La  industria colombiana no ha salido de su crisis originada en la fuerte presión del libre comercio con países industrializados y en prácticas cada vez más refinadas del contrabando. Son argumentos para pensar dos veces, si conviene firmar nuevos tratados comerciales.

La Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio, dice en análisis enviado a  esta columna,  verdades por dentro y por fuera, de un importante número de industrias de distintas especialidades, en pequeña y mediana empresa, y aún de grandes productores del país. El superávit comercial de Colombia, -agrega- cayó 52 por ciento entre enero y noviembre de 2.013.

El informe plantea los alcances que puede tener desde este año la Alianza  Pacifico, que proyecta efectuar su primera asamblea en febrero próximo en Cartagena.

  Advierte que la situación comercial con la vecindad no tiene los mejores resultados. Ecuador ha disminuido sus compras al país. Era  socio estratégico de Colombia. Ahora aplica un modelo restrictivo en importaciones y negocia con asiáticos.

  Hasta hace pocos años adquiría bienes para producción industrial, textiles, confecciones, productos de aseo, materiales para construcción, materia prima para agroindustria y automotores, entre otros.

  Así se sumó Venezuela, con el retiro todos los negocios pactados en el viejo esquema de la Comunidad Andina de Naciones. A Colombia le produjo ingresos el sistema, pese a la controvertida estructura de ese pacto. Al  comenzar año, se grava el intercambio con Venezuela, declarada en emergencia, por escasez de divisas.

Aunque no lo dice la entidad en mención, la restricción económica de Venezuela destapó contrabando e invasión de mercancías asiáticas en la  frontera con Colombia.

La Red sostiene que Alianza Pacífico, al igual que la mayoría de  tratados comerciales, contiene todo lo que no se debe hacer en una negociación internacional. Observa con preocupación la pretendida eliminación de aranceles en 97 por ciento a bienes agropecuarios e industriales.

Por eso la invasión de alimentos extranjeros provocó el estallido campesino de Boyacá, Cundinamarca y Nariño el año pasado.

Sin aranceles se golpea producción, inversión de capital y generación de empleo. El comercio completamente libre destruye  industria y arroja crudos resultados sociales.

Los pactos requieren instrumentos legítimos para defensa comercial de cada país. Los negocios son una cosa, y otra las buenas relaciones diplomáticas entre naciones.

En Alianza Pacífico, la alarma está prendida frente a metalurgia, principal exportación de México. Sin aranceles, arrasaría en Colombia.

El análisis de la Red –Recalca- destapa verdades  para abrir los ojos. Una alianza comercial flexible no obliga a dejar las puertas de un país, de par en par, como casa de nadie.