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EL TIEMPO 13 de octubre de 2015

Más del 12 % de ellas no sabe leer ni escribir. La Guajira, Chocó y Cesar, primeras en la lista.

Como preocupante podría calificarse la suerte de las mujeres rurales tras las cifras reportadas por el tercer Censo Nacional Agropecuario, presentadas este martes por el Dane.

Lo más preocupante del informe está en los indicadores de analfabetismo y escolaridad. Así, 12,6 por ciento de ellas, mayores de 15 años reportaron que no saben leer ni escribir; esta condición es casi igual que en los hombres, donde el 12,4 padecen este flagelo.

La Guajira, Chocó, Cesar, Guainía y Magdalena tienen los más altos índices de analfabetismo.

MUJERAl parecer, esta podría mantenerse en el tiempo, en la medida en que 19,7 por ciento de ellas no recibe educación, es decir, no asiste a la escuela; esto es más evidente en Magdalena, Vichada y Cesar.

El informe presentado por la entidad resalta un aspecto totalmente opuesto al referirse a la tenencia de la tierra, pues del total de fincas manejadas por ellas, 73,4 por ciento la declaró como propia; el 8,3 por ciento, como colectiva; y el 18 por ciento, como otra forma de tenencia.

“En Arauca, Atlántico y Casanare se encontraron las mayores proporciones de unidades de producción agropecuaria (fincas) con mujeres productoras que declararon régimen de tenencia propia”, dice el reporte.

Vale la pena anotar que el censo no tocó el tema puntual de la propiedad de la tierra, solo preguntó por la tenencia misma.

Para el desarrollo de actividades agropecuarias, 12,9 por ciento de ellas cuentan con maquinaria agrícola, mientras que el servicio de asistencia técnica llega apenas al 8,5 por ciento de las fincas.

Otro de los indicadores que también refleja la marginación de la mujer rural está en el acceso al crédito, pues el 8,5 por ciento de las fincas donde mujeres productoras toman las decisiones de producción solicitaron crédito en 2013; la buena noticia es que a casi todas les aprobaron.

Ahora –al parecer– la condición de género es clave para la búsqueda de la seguridad alimentaria, pues las fincas de ellas presentaron mayor participación entre las que tienen un área de producción para autoconsumo.

El informe presentado por la entidad se centró en la mujer rural, la que habita en las zonas rurales y que está directamente relacionada con la producción agropecuaria.

Por último, ellas son mano de obra permanente en 24,1 por ciento, mientras que en 15,3 por ciento contrata mujeres de otras fincas, aunque también contratan hombres.