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Por Daniel Samper Ospina. Opinión Semana

“Piloto, ¿quiénes son esos ‘caddies’? No, presidente, son campesinos”.

Es domingo 18 de agosto y el presidente Santos sobrevuela Boyacá.
Hace rato no daba una vueltica en el helicóptero, capitán: linda tarde de sol para ir a Sopó a comprar postres en Alpina… Quiero tener un detalle con Tutina por haber salido en la portada de Vogue.
-Lo felicito, señor presidente.
-Pero acá la oposición no reconoce los triunfos del gobierno: si hubiera sido doña Lina en el magazine Arrieros Semos o Dalita Navarro en SoHo, todos estarían aplaudiendo.
-Tiene razón, presidente.
-Piloto, ¿quiénes son esos caddies que están echando piedra allá abajo?
-No son caddies, presidente: son campesinos.
-¿Y eso qué significa?
-Que están descontentos.
-Quiero decir: campesinos, esa palabra: ¿qué significa?
-Que trabajan en el campo.
-¿En el campo de golf?
-No, no, presidente: en el campo, campo.
-¿En Anapoima? ¿Son cuidanderos?
-No, presidente. Gracias a ellos tenemos papas y verduras en nuestras casas.
-¿Lo que usted me trata de decir es que trabajan en Carulla? ¿Son los que embolsan?
-A ver si me explico: esos hombres son labradores.
-Qué raro: parecen humanos. Los labradores tienen cuatro patas, yo tengo en la finca. ¿Y qué es lo que hacen allá abajo?
-Queman llantas, presidente. Queman llantas porque están descontentos.
-Qué raro: cuando yo quiero quemar llantas, hago ejercicio. Es mucho mejor.
-Es que estos campesinos están en paro, presidente, porque están quebrados.
-¿Y no serán más bien terroristas?
-No, presidente: son paperos.
-Pueden tener papas bombas… ¡Voy a mandarles al Esmad!
-No: solo quieren negociar…
-Pues están locos: que sepan de una vez que, a menos de que hayan secuestrado gente, reclutado menores o hecho tomas a pueblos, yo-no-ne-go-cio-con-vio-len-tos. Y menos si se ponen la falda tan arriba.
-No son faldas, presidente: se llaman ruanas.
-Con mayor razón hay que judicializarlos. En el gobierno pasado me enseñaron que la Justicia es para los de ruana. Lo decían Sabas y Diego Palacio.
-¿No prefiere hablar con el ministro de Agricultura antes de judicializarlos?
-¿Hay ministro, acaso?
-Sí, el doctor Estupiñán.
-¡Ah, sí, él!: pero me temo que Estupiñán es el apodo, no el apellido.
-Pero el paro se crece…
-¿Cuál paro?: yo solo veo a unos cuantos miles de campesinos que protestan. Y que cierran las vías. Y que tiran los alimentos a la calle: ¿de qué paro hablan, si el tal paro no existe?
-Y me temo que los votos de la reelección en Boyacá tampoco, presidente.
-¿Qué hacíamos en el gobierno de Uribe pasado con estos… cómo es que se llaman?
-¿Paros?
-No, los que protestan.
-¿Campesinos?
-Eso: campesinos. ¿Qué hacía el gobierno de Uribe con ellos? ¿Les paraban más bolas?
-Claro que sí: el programa agrario del doctor Uribe les permitía viajar, conocer las ciudades, saber qué es un semáforo y una cartulina; a veces, incluso, les ponían uniformes de la guerrilla para poderlos velar.
-De todos modos esto no es un paro, y me perdona: si reconocemos que es un paro, ¿qué sigue?
 ¿Decir que hay guerra en Siria?
-¡Mire, esos paperos marchan hacia la boca del lobo!
-¿El expresidente Gaviria está allá abajo? Bueno: finalmente, todo comenzó por él…
-No, digo que están caminando hacia la tanqueta del Esmad.
-¿Y por qué hay humo blanco? ¿Los paperos están eligiendo nuevo papa? ¿Por eso se llaman paperos?
-Es que están echando gases, presidente.
-¿O sea que Angelino está allá abajo?
-¡Mire: le están dando una golpiza a un campesino!
-Bueno, pero no hay que exagerar: en todas partes hay diferencias…
-Pero le están dando duro y la gente se está alebrestando.
-Pues la tal golpiza no existe.
-La protesta está creciendo.
-No me parece: son unas hormiguitas que corren ahí, de lado a lado.
-Esto se puede salir de las manos.
-¡Qué va! El tal paro no existe: el paro agrario son los papás.
-Se están tomando las calles…
-Bueno, pero ahí está listo Luchito: si hay tomas, él aparece.
-Mire: ahora los campesinos botan la leche como protesta.
-Sí, pero no lloremos sobre la leche derramada.
-¡Y sacan cacerolas!
-No importa: desde hace rato importamos huevos para que tengan qué freír.
-¡Y pancartas diciendo que a usted no le importa el campo!
-¡Cómo pueden decir que no me importa el campo si justamente estamos logrando que todo lo del campo sea importado!
-Están que explotan…
-Pero no nos amarguemos, que es fin de semana: más bien cuénteme, ¿qué tal vio a Tutina en Vogue? Ah, qué orgullo… Tutina en Vogue… Yo en Time…: ¡falta mi hijo Esteban en Men´s Health! ¿Él estará allá abajo?
-No: los de abajo son del Esmad y él está en el Ejército.
-Lástima: si no bajaba y lo saludaba de beso.
-¿Nos devolvemos ya?
-Sí, aunque por mí me quedaba viviendo acá, en las nubes.
-Creo que ya lo hace, presidente.
-Como sea, lindo el paisaje, bien lindo el campo … Y grandote. Con razón Carlos quería fraccionarlo. Y lindos esos san bernardo.
-¿Perdón?
-Los que vimos…
-Labradores, presidente. Eran labradores.
-Eso. Lindos.