jueves, diciembre 12, 2019

Colombia: La menos educada en América Latina

Colombia: La menos educada en América Latina

Tomado de la pagina del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELU)

El Paro del Magisterio en Colombia ha servido para abrir el debate sobre la situación laboral de los maestros, y ha permitido encarar análisis críticos sobre la realidad de la educación en el país. El presidente Juan Manuel Santos anunció el año pasado que aspira a que en 2025 Colombia sea la más educada de América Latina. Sin embargo, la realidad comparada con otros países de la región que tienen las mismas características, o que tienen vocación de líderes regionales, demuestra que en materia de calidad, inversión y situación docente, hoy, Colombia es la menos educada de América Latina.

La educación es una de las mayores preocupaciones de la sociedad, su evolución genera transformaciones sociales y es un factor de movilidad social. Sin embargo, el desarrollo social y el mejoramiento de la educación son complementarios; por lo tanto a mejores condiciones en la sociedad la educación tendrá mayores elementos de crecimiento. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), desarrolló el Índice de Desarrollo Humano (IDH) para medir ciertas condiciones sociales como el ingreso y la esperanza de vida, junto con el nivel educativo. Para los países de América Latina, el crecimiento de este índice es vital, pues mide el impacto de las políticas sociales, (salud, empleo, educación) en la sociedad. A los colombianos se les ha vendido la idea de que ha habido un mejoramiento en la situación social de su gente, sin embargo la realidad es otra. Colombia es uno de los países con los peores IDH en la región con (0,69), cuando el promedio latinoamericano es de (0.706), y solo supera a países como Bolivia y Paraguay[1]. Igualmente otro factor social vinculado a la calidad de la educación como la pobreza deja a Colombia mal parada, mientras que el promedio regional es de 35,4% Colombia alcanza el 44% muy lejos de Uruguay cuyo nivel es del 8,6%.[2]

ECULa base de un buen sistema educativo radica en el fortalecimiento del aparato público, que es el que canaliza la mayor cantidad de estudiantes con el Estado como garante y soporte de la educación; por lo tanto la inversión en la educación está directamente vinculada a la calidad de la misma. En ese sentido Colombia se vuelve a rajar. En 2010 el promedio en América Latina del gasto en educación respecto al Producto Interno Bruto era de 5,2%, Colombia destinaba el 4,8%, menos que países como Brasil, Argentina, Bolivia, Panamá o México[3]. Igualmente Colombia no supera el promedio en gasto por estudiante de primaria y secundaria, respecto al PIB per cápita, que es la manera de medir cuánto gasta el Estado en la educación de sus niños y jóvenes. En primaria, se encuentra en el promedio que es del 16,1%, pero en secundaria se encuentra por debajo, mientras que el promedio latinoamericano es de 19,6%, Colombia apenas supera el 15%, siendo Brasil y Argentina los países que más invierten, luego de Cuba, cuyo porcentaje alcanza el 50%.[4]

Los niveles de la inversión afectan sin duda la calidad educativa, pero otros factores inciden en ella. Es el caso de la llamada autonomía escolar. La Unesco ha señalado que los países con mejores niveles educativos permiten que los programas educativos se desarrollen en cada institución. Sin embargo, en Colombia, no es así, pues los incentivos económicos dependen de la evaluación que desarrollan los estudiantes una vez cumplen el ciclo escolar, y se destinan a los mejores resultados, modificando los planes curriculares de las instituciones con el fin de mejorar los resultados para obtener algunos ingresos extras, ante la precaria situación financiera de los colegios. Luego de más de una década de aplicada esa política los resultados no son alentadores. Colombia ocupa los últimos puestos en las pruebas internacionales, por ejemplo en las pruebas PISA realizadas por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), de la cual Santos ha insistido en hacer parte, Colombia se ubica en los últimos lugares: ocupa el puesto 10 entre 11 países latinoamericanos que presentan la prueba.[5]

Factores como la situación social, la inversión y la calidad demuestran el mal estado de la educación básica y media en Colombia. Sin embargo, la situación del  factor humano, los maestros es precaria. Los salarios miden la importancia que el Estado le da a los forjadores de la educación. Según la OCDE Colombia tiene uno de los salarios más bajos del continente con un promedio de $550 dólares mensuales, mientras que en países como Ecuador, Chile, México o Argentina los salarios superan los $1000 y $2000 dólares[6] en promedio al mes; lo anterior deja ver niveles de desigualdad bastante grandes al interior de la sociedad, puesto que son los docentes quienes en promedio tienen más años de estudio que el resto de la sociedad. En Colombia según la Organización de Estados Iberoamericanos, los docentes tienen en promedio 13,7 años de estudios, mientras que el resto de la sociedad solo 7,5[7], sin contar que el ingreso percibido representa el 60% del total de núcleo familiar[8].

Si los salarios de los maestros no son los mejores y demuestran la falta de voluntad política para incidir positivamente en la educación, el ambiente laboral no es el idóneo. Múltiples estudios de universidades y organismos internacionales como la UNESCO señalan que para que un maestro pueda incidir positivamente en el aprendizaje de niño, debe tener grupos reducidos por aula para cumplir con su objetivo. Según un informe del  Proyecto Regional de Educación para América Latina y el Caribe (PRELAC) Colombia supera todos los promedios regionales en cuanto a número de estudiantes por profesor. En primaria el promedio es de 18,79, mientras que en Colombia es de 27, solo superado por México con 28 y el Salvador con 31. En secundaria la situación es peor pues el promedio latinoamericano es de 15,73, la cifra en Colombia es de 28, solo superado por República Dominicana y Nicaragua[9].

Es evidente que las condiciones laborales en salarios y condiciones para desarrollar la labor docente son precarias para los educadores latinoamericanos, pero especialmente para los colombianos.

Casualmente los países miembros de Alianza Pacifico, México, Perú, Chile y Colombia, que comparten el modelo basado en el libre comercio, han visto deteriorar sus niveles en educación y han vivido en el último año paros, movilizaciones y reclamos de los maestros, quienes son los constructores y formadores del futuro de cada nación. Colombia debe mirar con detenimiento su política educativa de forma integral, teniendo en cuenta la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los maestros, pero también los niveles de inversión en la educación pública, y los efectos frente a la calidad; de no ser así jamás el sexto país más desigual del planeta podrá generar cambios sustanciales en la educación, pues el modelo económico adoptado no está generando efectos positivos en la educación, los hechos demuestran que 20 años de la misma política ha llevado a Colombia a ser la peor educada de América Latina.

Centro de Estudios Latinoamericanos (CELU)

 

[1] Situación educativa de América Latina y El Caribe: Hacia la educación de calidad para todos al 2015. UNESCO, 2013. Pág. 32

[2] Ibíd. Pág. 34

[3] Ibíd. Pág. 38

[4] Ibíd. Pág. 42.

[5] Resultados Pisa 2012, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico. 2013. Pág. 7.

[6] Ibíd. Pág. 27.

[7] Remuneración de los docentes en 12 países latinoamericanos. Proyecto Regional de Educación para América Latina y el Caribe (PRELAC). Pág.25,

[8] Ibíd. Pág. 27.

[9] Situación educativa de América Latina y El Caribe: Hacia la educación de calidad para todos al 2015. UNESCO, 2013. Pág. 112.

Colombia: La menos educada en América Latina  

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