miércoles, diciembre 11, 2019

INTERVENCIÓN EN EL PRIMER DEBATE DE LA “LEY DE CRECIMIENTO ECONÓMICO”

INTERVENCIÓN EN EL PRIMER DEBATE DE LA “LEY DE CRECIMIENTO ECONÓMICO”

 Mario Valencia, Director de Cedetrabajo

3 de diciembre de 2019. 

Ley de crecimiento económico: 

Es la misma Ley de financiamiento que tumbó la Corte por ilegal, pero con otro nombre. El nombre induce al engaño, porque todo su articulado se trata de una reforma al estatuto tributario y sobre crecimiento solo existen buenas intenciones.

El ministerio de Hacienda se basa en unos estudios elaborados por la OCDE, Jens Arnold (2008) que establece un ranking de instrumentos fiscales con respecto a su relación con el crecimiento económico:

  • Impuesto a la Riqueza.
  • Impuestos al consumo
  • Impuestos renta personal

Convenientemente el ministerio desconoce que hay decenas de estudios en las últimas décadas que han desestimado la correlación que existe entre menores impuestos y más crecimiento económico. Si se quisiera dar este debate con rigurosidad tendrían que ponerse sobre la mesa todos estos estudios:

Barro en 1990,  Roubini y Sala i Martin en 1995, Easterly y Rebelo en 1993, Koester y Kormendi en 1989, Artana y Templado en 2015.

Incluso estudios de caso como el que hicieron Bondonio y Greenbaum en 2007, analizando 11 zonas francas en EE.UU. en donde los resultados mostraron creación de empleos de baja calificación y destrucción de empresas antiguas que son reemplazadas por nuevas de peor calidad de trabajo.

O el de Navarrete en 2017 qu emuestra que tras la reforma tributaria de Trump la economía tendría que crecer por lo menos a 1 % anual hasta 2027 para poder compensar el impacto de la rebaja en impuestos sobre el recaudo.

Un estudio de Cepal, del investigador Jerónimo Roca en 2015, encontró que la percepción mayoritaria de los empresarios en los países latinoamericanos, sobre los obstáculos para hacer negocios, están fundamentalmente asociados a cuestiones distintas a tasas impositivas. En ninguno de los 15 países analizados, los impuestos son el principal factor, solo en 2 era el segundo factor y solo en otros dos países era el tercer factor.

Pero además la teoría del ministerio de Hacienda de menos impuestos para más crecimiento oculta varias trampas que la academia se ha encargado de demostrar como falsas, por lo tanto muchos de los argumentos expuestos por el ministerio solo corresponden al deseo y al dogma de que así debería ocurrir.

Mencionaré tres ejemplos:

  • Desconoce la alta tasa de desigualdad del país y la ineficacia del sistema tributaria para corregir la concentración de la riqueza.
    • Según el Banco Mundial:
      • Gini por ingresos antes de transferencias e impuestos: 0,54
      • Gini por ingresos después de transferencias públicas en efectivo: 0,54
      • Gini por ingresos después de impuestos directos: 0,53
      • Gini por ingresos después de impuestos indirectos: 0,54
  • Establece la idea de que las empresas no deberían pagar altos impuestos porque no son ricas, sino que quienes tienen la riqueza son las personas. Pero oculta que la tributación colombiana tiene tantas porosidades y tantos mecanismos fraudulentos para no pagar impuestos, que resulta siendo casi imposible establecer quiénes son los beneficiarios finales de los negocios que se realizan en el país por medio de paraísos fiscales. Por cuenta de la subfacturación comercial el país pierde cada año unos USD 2.800 millones en recaudo de impuestos
  • No establece el debate sobre los beneficios tributarios. No existen estimaciones precisas sobre el costo fiscal, calculado en aproximadamente en $ 17 billones al año. No existe ninguna evaluación sobre el beneficio, ni tienen caducidad.

Para no ir muy lejos, el propio subdirector de política macroeconómica del ministerio de Hacienda, Daniel Wills, cuestionó estas exenciones y rebajas de impuestos hace apenas 11 meses, cuando era profesor de la U. de los Andes.  Wills, en ese entonces declaró que “la reforma puede ayudar a resolver el desbalance fiscal solo en el corto plazo. Más temprano que tarde habrá que hacer una nueva reforma que vuelva a poner la casa en orden”. Agregó que “el Gobierno otorga “regalos tributarios” a ciertos sectores que otros sectores similares no reciben” (…) “no es claro por qué el sistema tributario debería favorecer a unos y no a otros”. Sobre los beneficios a la economía naranja, Wills cuestiona que “los funcionarios del ministerio tendrán que decidir cuáles proyectos pagan impuestos y cuáles no. Sobra decir que esa discrecionalidad abre la puerta para que las exenciones se den a cambio de favores o sobornos”.

En conclusión, existen pruebas de que la intención del ministerio de Hacienda actual y del gobierno nacional con esta reforma tributaria es dar un paso adelante en la reducción del papel del Estado en la coordinación e intervención de la economía. Lo demuestran las propias cifras del Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2019, en donde las proyecciones revelan que los ingresos nacionales del gobierno nacional central pasarán de 16,6 % del PIB a 15,7 % en 2030. Asimismo, que el gasto total del gobierno pasará de 19 % del PIB en 2019 a 16,7 % en 2030. Es importante decir en este punto que el gasto del gobierno de EE.UU. sobre el PIB es de 34 % y el de Francia es de 55 %.

La apuesta consiste en que la función que no realice el Estado la harán los privados, las empresas, pero consideren este último dato para que ustedes, honorables congresistas, evalúen si existen condiciones para que esa situación se presente:

Según el reciente estudio elaborado por Garay y Espitia, con información de la DIAN, el 10% de las empresas declarantes de renta concentran el 94,1 % del ingreso bruto del país. Además, ese mismo decil solo pagan el 1,93 % de tarifa efectiva de impuestos sobre los ingresos brutos.

¿En serio nos van a convencer que los crecientes problemas sociales los van a resolver las empresas que mantienen la riqueza ultra concentrada, haciendo de Colombia el cuarto país más desigual del planeta? Por lo menos como hecho anecdótico, parece que este año no lo lograron, porque el país completó en octubre 22 meses consecutivos de aumento del desempleo, la más alta desde 2010 y tan solo durante este año se han destruido 197.300 puestos de trabajo.

En manos del Congreso de la República está la responsabilidad de responder con sensatez a los reclamos expresados por una juventud que ya no se come el cuento que haciendo más ricos a los megarricos se puede obtener bienestar.

Gracias.

 

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