Jueves, octubre 19, 2017

(Dinero) Estimular la producción para generar empleo de calidad

(Dinero) Estimular la producción para generar empleo de calidad

La mayor preocupación en el debate presidencial colombiano debe ser la generación de empleo. Pero no de cualquier tipo de empleo, sino uno de calidad, estable y bien remunerado.

En los últimos años la calidad del mercado laboral se ha deteriorado como consecuencia de la transformación productiva del país, hacia una economía volcada a los servicios de bajo valor agregado y a la extracción minera.

Entre 2005 y 2014, por ejemplo, la producción nacional en la oferta total cayó de 90,2% a 88,78%, ganando terreno las importaciones. En el sector manufacturero las cosas son más graves, pues representan el 83,3% de la oferta importada total del país, mientras sus exportaciones han perdido 16,8 puntos porcentuales en el valor agregado de la economía en el mismo periodo. En teoría, estas pérdidas se compensan con más servicios, sin embargo, un análisis de crecimiento real de la economía en el largo plazo para el caso colombiano, elaborado por Cedetrabajo estima que, si el país no se hubiera desindustrializado desde la década de 1990, el PIB de 2015 sería dos veces y medio mayor que el actual.

Estos resultados tienen un impacto directo y preocupante en el empleo. Entre 2010 y 2016 el 97% de los nuevos ocupados del país se generaron en el sector servicios y el 57% de estos empleos se crearon en los tres sectores de más alta informalidad: comercio, construcción y transporte, que en promedio bordean el 60% de informalidad laboral. Asimismo, la actividad económica que más participación tiene en el PIB nacional, la intermediación financiera, tan solo genera el 1,5% del empleo total, mientras que la apuesta de un país minero tan solo ha producido el 1% del empleo total de país. La calidad del empleo también es lamentable: el 70% de los nuevos ocupados ganan entre 0 y 1,5 salarios mínimos y ese mismo porcentaje no tienen ningún título o solo bachillerato.

La campaña presidencial que ya inició estará llena de propuestas populistas para generar empleo. Hay que tener cuidado con medidas que se enfoquen solamente en el estímulo a la demanda. El ex presidente Uribe expresó que se debían bajar los impuestos y subir los salarios, pero en sus ocho años de gobierno hizo todo lo contrario. La desaceleración económica de Colombia tiene características que no son iguales a la crisis de Estados Unidos en 1929 ni a la de 2008, por lo que una solución por la vía exclusiva de la ampliación de la  demanda podría ser contraproducente, porque provocaría un aumento de las importaciones y un mayor desbalance en la cuenta corriente, agravando la búsqueda de dólares.

La prioridad debe ser el estímulo y protección a la oferta nacional, de producción mercantil agrícola e industrial, que permita la generación de empleo formal y crecimiento productivo. De esta forma se revertiría la tendencia de un país de rebuscadores laborales y revendedores comerciales, que tanto daño le ha hecho a la generación de riqueza.

Lograrlo no será tarea fácil, porque el camino a seguir no depende necesariamente de un debate académico, que no es nuevo a nivel mundial puesto que ya hay evidencia de lo obtenido por los países más desarrollados, por ejemplo los de la OCDE a donde aspira ingresar Colombia sin parecerse a ellos. Lo que se requiere es voluntad política para emprender las transformaciones necesarias para recuperar la senda de crecimiento estable y sostenible, que con certeza no se encuentra en las recetas fallidas.

Mario Alejandro Valencia, director de Cedetrabajo y profesor del CESA.

Tomado de: Dinero

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