jueves, octubre 18, 2018

(El Espectador) Subió desempleo, pero bajó percepción de pobreza

(El Espectador) Subió desempleo, pero bajó percepción de pobreza

La última encuesta multipropósito, que mide a Bogotá y 37 municipios de Cundinamarca, revela que en la capital el desempleo aumentó en el último cuatrienio, bajó la percepción de pobreza y disminuyó la cantidad de personas que viven en casas.

El lento crecimiento económico del país en los últimos años tuvo efectos en Bogotá. Así lo evidencia la última encuesta multipropósito, que revela un incremento de dos puntos en el desempleo, una disminución del 5 % de habitantes vinculados al régimen contributivo de salud, así como una leve subida de la tasa de personas sin estrato. Sin embargo, la cobertura de los servicios públicos supera el 94 %; aumentó la cantidad de estudiantes en jornada completa, y la gente considera que en la ciudad tienen una buena calidad de vida y la economía se ha mantenido.

Los resultados de esta encuesta fueron recopilados en 2017, en Bogotá y 37 municipios de Cundinamarca, con el fin de determinar los principales indicadores de vida, economía y entorno de la región. Hoy la Secretaría de Planeación presenta el visor, en el que se pueden comparar los resultados actuales con los obtenidos en 2014, consolidados por municipios, localidades o UPZ.

Vivienda

La encuesta determinó que en la ciudad hay 2’649.743 viviendas, de las cuales el 64,4 % tienen problemas de seguridad, el 17 %, dificultades con el manejo de basuras y 33 %, inconvenientes con el ruido. De otro lado, la medición por tipo de vivienda determinó que más de la mitad de los habitantes viven en apartamentos (68,9 %), seguido por casas (29 %).

En comparación con las cifras de 2014, se ve una disminución de la habitabilidad en casas y, por consiguiente, un incremento en la ocupación de apartamentos. Con respecto a los servicios públicos, la cobertura es superior al 94 % en los básicos, mientras que la telefonía fija, en los últimos cuatro años, tuvo un descenso del 61 al 56 %. En contraste, los hogares con internet pasaron del 59 al 66 %.

Pero la principal variación es en los estratos sociales, con conclusiones dicientes: cuatro de cada cinco habitantes de la ciudad se encuentran en los estratos 2 y 3; aumentó la cantidad de personas en los estratos 4 y 5, y que a pesar de que la tasa de personas sin estrato es menor al 1 %, esta se cuadruplicó en los últimos cuatro años, pasando de 0,02 a 0,08 %.

En cuanto a las tareas del hogar, el informe demuestra que las responsabilidades tienden a balancearse. Por un lado ascendió en dos puntos las cifras de mujeres que son cabeza de hogar (37 %). Por el otro, la cantidad de hombres que se encargan del cuidado de sus hijos pasó de del 17,8 % en 2014 a 45,3 % en la última medición. De acuerdo con el director del Centro de Estudios del Trabajo (Cedetrabajo), Mario Valencia, esto responde al hecho de que las mujeres son cada vez más responsables de conseguir los recursos para sostener su hogar, sumado a factores de emancipación y libertad económica.

Economía

Una de las cifras más alarmantes es la del desempleo. Si bien se debe tener en cuenta que hay más personas en edad para trabajar, la tasa subió de 7,3 a 9,6 %, lo que para Valencia se debe al fenómeno de desindustrialización que vive el país y afecta a la capital. “La industria manufacturera ha venido recibiendo los coletazos de la especialización del país en la extracción de recursos naturales, lo que ha golpeado fuertemente la industria manufacturera. Colombia cada vez depende más de esos productos en el extranjero. Al ser el principal foco de la industria manufacturera, la ciudad termina siendo la más afectada y, por ende, la tasa de empleabilidad”, señala Valencia.

En esto coincide Iván Daniel Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, quien advierte que la informalidad que persiste en Bogotá explica la disminución en la cantidad de personas suscritas al régimen contributivo (la tasa pasó de 75 a 70 % en 2017) y al subsidiado (del 22 al 19 %), mientras que la cifra de no afiliados subió, pasando del 6 al 7 %.

“Una cosa es trabajar una hora en la semana y otra es tener un empleo formal, en el que se cuente con una vinculación directa y seguridad social. Sin embargo, este tipo de encuestas generalmente no miden la informalidad y no permiten estudiar la real incidencia de múltiples factores”, dice Jaramillo.

Pese a esto, las cifras de percepción siguen siendo favorables. Tres de cada cinco bogotanos consideran que la economía ha mejorado, mientras que sólo el 4,3 % cree que ha empeorado. Eso mismo pasa con la percepción de pobreza que pasó del 22 % hace cuatro años a 14,5 %, en la última encuesta.

Para Valencia, esto se debe al incremento de los programas asistencialistas, que pueden ser un riesgo para quienes salieron de esta forma de la pobreza. “Hay que hacer algo en materia productiva, porque si se deja en manos de la informalidad y el rebusque, esas personas están en riesgo alto de caer en la pobreza”.

En el caso de la percepción de calidad de vida, la mitad de los encuestados consideran que han mejorado sus condiciones, un 38 % que se mantienen y un 6 % que ha empeorado. En comparación con la medición anterior, las cifras se mantienen sin una variación considerable. La encuesta multipropósito demuestra que en los últimos cuatro años la variación económica en el país ha afectado a los ciudadanos. Sin embargo, la calidad en la cobertura de los servicios públicos y la percepción de calidad de vida muestran que la mayoría se siente bien viviendo en Bogotá.

Tomado de: El Espectador

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