Jueves, octubre 19, 2017

(El Nuevo Herald) El TLC entre Colombia y EEUU cumple un lustro de luces y sombras

(El Nuevo Herald) El TLC entre Colombia y EEUU cumple un lustro de luces y sombras

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y su principal socio comercial, Estados Unidos, cumple un lustro este lunes y mientras en Bogotá el Gobierno se agarra a las cifras para destacar los beneficios del acuerdo algunos especialistas son escépticos sobre las bondades del mismo.

El TLC entró en vigor el 15 de mayo de 2012 con una fiesta en la portuaria Cartagena de Indias y un primer intercambio cruzado de mercancías compuesto por flores colombianas y motocicletas estadounidenses, ya libres de aranceles.

Sin embargo, el TLC se estrenó cinco años después de su firma tras superar un dilatado proceso de ratificación que culminó en el Congreso estadounidense en octubre de 2011, después de que el Partido Demócrata diera finalmente su visto bueno.

Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, el principal beneficio del TLC fue la consolidación de las “preferencias arancelarias” existentes en el acuerdo transandino de 2002 que permitió que más de 10,000 productos colombianos pudieran entrar al mercado estadounidense con arancel cero.

El acuerdo permitió a Colombia incrementar sus exportaciones no minero-energéticas a EE.UU. hasta los $3,800 millones en 2016, un 12 % más que en 2012, aunque el resultado del intercambio comercial total el año pasado fue deficitario en $359.8 millones para el país andino.

“Ha sido un buen acuerdo que ha beneficiado a los dos países, positivo para ambas naciones y en el que existen todavía muchas posibilidades por aprovechar a pesar de que las cifras ya son contundentes”, aseguró en una entrevista con Efe el presidente de ProColombia, la entidad gubernamental que promueve el turismo, la inversión extranjera y las exportaciones, Felipe Jaramillo.

El funcionario destacó que con la entrada en vigencia del acuerdo la inversión de Estados Unidos en Colombia creció un 41 % si se compara con el promedio anual de los cinco años previos al tratado.

“Estados Unidos es el socio comercial número uno de Colombia, el primer destino de nuestras exportaciones, ya que mandamos allí más del 25 % de nuestros productos y servicios, y recibimos el mayor porcentaje de inversión de ese país. El TLC ha sido primordial para que esas cifras sean una realidad”, resaltó.

Preguntado sobre el futuro del acuerdo, Jaramillo apuntó que no se contempla la aplicación de cambios en el TLC y agregó que la reunión que mantendrán el 18 de mayo en Washington el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, “muestra las buenas relaciones que han mantenido ambos países” y la voluntad de que seguir en esa misma tónica en materia comercial.

Sin embargo, varios fueron los sectores que se opusieron con contundencia al TLC, cuyas negociaciones empezaron en 2003 durante los Gobiernos de Álvaro Uribe y George Bush.

Los principales detractores del TLC fueron los sindicatos, que advertían una vulneración de los derechos laborales; el campo, que temía ser incapaz de competir con agricultores estadounidenses, y los titulares de derechos de propiedad intelectual, que a través del colectivo de piratas Anonymous llegaron a lanzar un ataque masivo contra varias webs gubernamentales como protesta.

El director del centro de consultoría de temas laborales Cedetrabajo, el economista Mario Valencia, afirmó a Efe que el balance de estos cinco años de TLC es “supremamente negativo” pues si no se contabilizan las exportaciones del sector minero-energético la balanza comercial entre Colombia y Estados Unidos arroja un resultado negativo de unos 30.000 millones de dólares para el país suramericano.

“A nivel laboral vemos un incumplimiento sistemático de los compromisos alcanzados en el Plan de Acción que impuso el Partido Demócrata y los sindicatos estadounidenses. La tasa de sindicalización no ha mejorado y los derechos sindicales se siguen violando sistemáticamente”, agregó Valencia, quien indicó además que estos factores están dificultado la entrada de Colombia a la OCDE.

Finalmente, el economista subrayó que el TLC también ha perjudicado al campo colombiano, ya que han aumentado las importaciones de productos que se pueden cultivar en el país y que “están reemplazando la producción nacional”.

Sin embargo, el Gobierno colombiano sigue destacando las bondades del tratado en un momento en el que políticos como Trump ponen en duda la idoneidad de los TLC mientras apuestan por un discurso de corte más proteccionista del que, por el momento, Colombia sigue a salvo.

Tomado de: El Nuevo Herald

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