miércoles, agosto 21, 2019

“La competencia es para los caballos, no para el arte”: Andrés Moure

“La competencia es para los caballos, no para el arte”: Andrés Moure

a1

Andrés Moure y los artistas del Pequeño Teatro de Medellín, no es la primera vez que luchan contra el establecimiento. El legado de su mentor, Rodrigo Saldarriaga, lo llevan en el ADN: resistencia civil a lo que consideran injusto y antipopular.

El proyecto de Salas Concertadas, que produjo innumerables éxitos para la cultura y el teatro en Colombia, pretendía ser transformado, convirtiéndolo en una rapiña, al rebajar el presupuesto de apoyo estatal que recibe un sector vital para el progreso del país.

Los artistas del teatro, organizados principalmente por los artistas de Medellín, lograron triunfar y echar para atrás la iniciativa de la Ministra de Cultura. No están pidiendo quimeras. Piden, ya organizados, un presupuesto digno para el sector que impulse la producción artística en un país ávido de reconocer talentos y expresarse.

¿Qué son las salas concertadas?

Andrés Moure: es un programa que existe desde 1994. Cuando se creó el Ministerio de Cultura, Ramiro Osorio Fonseca, ministro de la época, que trabajó en México, trajo lo que funcionó en ese país. Era una tripartida entre Gobierno Nacional, departamental y alcaldías municipales. Cada uno ponía una plata para que se mantuvieran las salas abiertas y acondicionadas para el público. En Colombia, en esa época, accedieron 30 salas al subsidio entre ellas el Pequeño Teatro.

¿Cómo ha evolucionado el programa desde entonces?

Andrés Moure: lo primero. Las gobernaciones, que son el ente territorial con menores recursos, se salieron de la tripartita. Lo segundo, el Ministerio en vez de aumentar los recursos con el IPC[1] los rebajó. Han entrado más salas. El año pasado fueron 114. En cifras concretas: en el 2014 se aumentaron 75 millones para el programa. Es 3.1% frente al 7 de la inflación.

En 1994 recibimos en el Pequeño Teatro, por ejemplo, 48 millones de pesos y el año pasado 24 millones 900 mil. Eso no representa ni los servicios públicos.

¿Las salas concertadas promovieron, de verdad, el acceso del público al arte? 

Andrés Moure: si, por supuesto. Pasamos de 30 salas a 114. Y este año se espera que 60 salas adicionales presenten proyecto. Si ha posibilitado que los grupos de teatro de Colombia tengan una sala abierta.

¿Cuál era el proyecto del Gobierno y por qué generó tanta resistencia?

Andrés Moure: cambiaron los estándares de puntaje y los metieron en la media aritmética. Suman los puntajes de los proyectos y los dividen por el número de presentaciones. Los que estén por debajo salen. Las salas de mediano formato[2], por ejemplo, tenían una media de 85 puntos. En Colombia existen 13 salas de mediano formato, con la media saldrían 4 de salas concertadas. De salas históricas,[3] 10 en el país, saldrían 3 y de pequeño formato[4] iban a salir 48. La mortalidad sería del 48 por ciento. En Medellín, Bogotá y Cali no era tan grave. Pero para las salas representativas y de pequeño formato el proyecto era muy lesivo. Pasto se quedaría sin salas, una ranchería concertada en la Guajira desaparecería y una sala en el Amazonas.

Están exigiendo para las pequeñas lo mismo que para las salas grandes

Andrés Moure: sí. Los desarrollos son desiguales. No se le puede exigir las mismas condiciones al Pequeño Teatro que a una sala Ranchería en la guajira. En ese momento, paramos y empezamos la pelea con el Ministerio. Según nuestras proyecciones, en las próximas convocatorias saldría más gente y al final quedaría una sala concertada por ítem.

¿Cómo fue la pelea?

Andrés Moure: pedimos una prórroga para la entrega de proyectos porque lo hicieron sin socializarlo. En Medellín, los compañeros de la Oficina de los Sueños se dieron cuenta de lo lesivo. En el Pequeño Teatro miramos el proyecto y empezamos a organizar a todas las salas. Llamamos a los colegas en otras ciudades. Pedimos una cita en el Ministerio: le dijimos que no a la media aritmética, que era inaceptable que una empresa privada diera el 25% del puntaje y que, después de cambiar el lugar para recibir los proyectos, algunas salas los enviaron extemporáneo y fueran multadas.

¿La media aritmética significaba que entre colegas empezará una rapiña por el presupuesto?      

Andrés Moure: después de esa reunión, si socializaron el proyecto. La primera fue en Medellín, porque nosotros lo lideramos. La Ministra nos dijo: “estamos buscando que compitan que las mejores salas tengan más recursos” El discurso de la eficiencia. Nosotros contestamos que la competencia es para los caballos, no para el arte. Y mucho más con los desniveles del país. Nosotros no seríamos cómplices de la masacre de las salas de teatro. En Medellín contamos con el apoyo de la Secretaría de Cultura, pero ¿y el resto del país?

La pelea duró 12 días y al final retiraron los puntos. Recibimos apoyos de diversas personalidades y congresistas como Jorge Gómez en Antioquia y Víctor Correa a nivel nacional.

¿Qué sigue para ustedes?

Andrés Moure: vamos a Bogotá junto con otras agremiaciones de artistas: músicos, actores de televisión y demás. La idea es volver a la mesa de concertación, que abandonó el Ministerio. Y, todos unidos como estamos, pedir un presupuesto digno para la cultura en Colombia. Estamos en 0,05% del PIB, antes estábamos en 0,1%. Eso es lo que le importa el arte al Gobierno Nacional.

Hemos declarado este movimiento con el hastag: #AlzadosEnAlmas

¿Es posible hacer teatro sin la ayuda del Estado?

Andrés Moure: creo que es muy difícil, además la empresa privada tampoco aporta. La responsabilidad social no existe con el teatro. Existen salas en Colombia que dependen, exclusivamente, de la concertación.

¿Por qué apoyar el arte en plena crisis económica, cuando los precios de petróleo están en el suelo?

Andrés Moure: el arte es el pulmón humano de la sociedad. Si hay un sector que genera y promueve pensamientos distintos es el arte. El teatro, por ejemplo, trata de las relaciones sociales. Nosotros le decimos al ciudadano ojo con esto, denunciamos lo que no corresponde y exaltamos lo positivo. Somos la resistencia de esta debacle social del neoliberalismo. Incluso en crisis económica, tenemos mayor entrada y mejores aportes de los espectadores.   

——————————————————————————————————–

[1] IPC: Índice de Precios al Consumidor. Popularmente conocido como Inflación.

[2] Salas de mediano formato son las que tienen más de 250 butacas y no menos de 700.

[3] Salas con más de 40 años de existencia.

[4] Salas de pequeño formato tienen más de 60 butacas hasta 250.

About The Author

Related posts