viernes, mayo 29, 2020

Trump, China y el Coronavirus

Trump, China y el Coronavirus

Por: Enrique Daza-Cedetrabajo y Raúl Fernández-Universidad de California, Irvine 

El presidente Donald Trump y la mayoría de la prensa estadounidense están haciendo una campaña para culpar a China de la expansión del coronavirus. Con ello quieren  ocultar las decenas de equivocaciones y errores que han cometido en el abordaje de la pandemia.

Desde mediados de diciembre fueron detectados en China pacientes con síntomas de una neumonía de origen desconocido, el 31 de diciembre informaron de ella a la OMS, organización que desencadenó distintos niveles de alerta pues en ese momento no se sabía si se trasmitía de persona a persona. La OMS, desde el 4 de enero, comenzó a informar públicamente de la evolución de la situación. Científicos chinos publicaron y compartieron el 8 de enero, con la comunidad científica mundial, el genoma del virus. El 20 de enero había 4 pacientes, en Tailandia, Japón, Corea del Sur y seis personas habían muerto en la ciudad de Wuhan en la cual había 44 infectados. Aunque se habían tomado medidas preventiva de aislamiento en la ciudad, solo hasta ese día se comprobó que había trasmisión de persona a persona, el 22  de enero la OMS con participación de delegados del gobierno estadounidense convocó al Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional que tomó la decisión de declarar una “emergencia de salud pública”. El comité de 15 miembros está compuesto por funcionarios de los Estados Unidos, Francia, Australia, Singapur, Canadá y Tailandia. El 23 de enero las autoridades chinas en una medida que duró 76 días cerraron Wuhan de 11 millones de habitantes y declararon cuarentena en una provincia que tiene 58 millones.

EL 26 de enero el Instituto de Biología de Patógenos de China proporcionó las cinco cepas del virus al Centro Nacional de Datos Genómicos (NGDC) de EEUU. Todo eso significa que a finales de enero era pública toda la información sobre la gravedad de la pandemia y las medidas que la comunidad científica recomendaba. Trump señaló el 24 de enero: “China ha estado trabajando muy fuerte para contener el coronavirus. Estados Unidos aprecia sus esfuerzos y transparencia… quiero agradecer al Presidente Xi”  y el 10 de febrero señaló: “China está trabajando muy profesionalmente en el sentido de que tienen todo bajo control… nosotros hemos enviado alguna de nuestra mejor gente allí.”

De allí en adelante se encontraron casos individuales en diversos países hasta finales de febrero principalmente originarios o provenientes de China, Irán y el norte de Italia. La extensión llevo a que la OMC declarara el 11 de marzo al Coronavirus una pandemia global.

Mientras que China con relativamente pocos casos adopto drásticas medidas y algunos países vecinos como Taiwan, Vietnam, Corea del Sur y Singapur hicieron lo propio, incluyendo la realización masiva de pruebas diagnósticas, otros países tardaron en tomarlas o no las tomaron y el virus se expandió exponencialmente. En algunos casos fue proverbial la improvisación y la irresponsabilidad, en parte por la falta de preparación, de insumos o la ignorancia y en otros porque deliberadamente se subestimo la amenaza y se afirmó que era una simple gripa, que se terminaría rápidamente y que no era necesario  tomar medidas muy fuertes. Por ejemplo mientras que en Nueva Zelanda el primer caso se presentó en febrero 28 e inmediatamente declararon la cuarentena, en EEUU el primero fue en enero 20, ya tenían toda la información mundial  y mientras en Nueva Zelanda a finales de abril habían muerto 19 persona, en EEUU 64.000  y Nueva York en las mismas fechas representaba la mayor cantidad de muertos por 100,000 habitantes.

Al 24 de abril había por lo menos 24 países en los cuales se habían realizado más exámenes por cabeza que en EEUU entre los cuales se encontraban; Bélgica, Rusia, Hong Kong, Australia, España, Alemania e Italia.

A finales de febrero la única medida que tomo Trump fue prohibir la llegada de ciudadanos no estadounidenses que habían viajado recientemente a China y repetidamente promocionó esto como evidencia de que había actuado temprano. También se puso en evidencia la falta de suficientes pruebas. “El coronavirus está muy controlado en los Estados Unidos”, tuiteó Trump el 24  de febrero. “Los CDC y la OMS han estado trabajando duro y de manera muy inteligente. ¡El Mercado de Valores comienza a verse muy bien para mí!, el 25 de febrero, en una conferencia de prensa en Nueva Delhi durante su viaje a la India, el presidente afirmó con arrogancia que pronto estaría disponible una vacuna para Covid-19. “Ahora lo tienen, lo han estudiado, saben mucho, de hecho, estamos muy cerca de una vacuna”.

Trump estuvo durante febrero y abril más preocupado por la evolución de la bolsa de valores y de atajar los mensajes de alarma sobre la pandemia que por informar y alertar a la opinión.

Mientras tanto en Wuhan, se crearon 60,000 camas adicionales de hospital  para pacientes de Covid-19 en un mes al convertir 16 salas de exhibición y lugares deportivos en hospitales de campaña y también al construir dos hospitales nuevos. El 23 de febrero, Xi hizo una teleconferencia con 170,000 funcionarios locales, describiendo la pandemia como la emergencia de salud pública más difícil de contener desde la fundación de la República Popular. Señaló que la situación seguía siendo sombría y compleja, mientras que la provincia de Hubei y partes significativas del resto del país (así como la economía) habían sido clausuradas.

Se dio la máxima prioridad a la producción de equipos de protección personal. Según una rueda de prensa oficial del 6 de marzo, la producción de ropa protectora había aumentado de menos de 20,000 piezas diarias a 500,000 piezas diarias. La producción de máscaras especializadas N95 se multiplicó por ocho a 1,6 millones y las máscaras ordinarias totalizaron 100 millones.

A mediados de marzo, el gobierno chino y la Fundación Jack Ma,  considerado el Bill Gates chino, habían enviado médicos y suministros médicos a Bélgica, Camboya, Francia, Irán, Irak, Italia, Filipinas, Serbia, España y los Estados Unidos. Jack Ma anunció que enviaría “20,000 kits de prueba, 100,000 máscaras y 1,000 trajes protectores y protectores faciales” a todos los países de África y agregó que el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, “tomaría el liderazgo en la gestión de la logística y la distribución de estos suministros a otros países africanos”.

De los 89 países que, antes del 26 de marzo, habían recibido asistencia de emergencia de China para combatir la pandemia , 28 estaban en Asia, 16 en Europa, 26 en África, nueve en las Américas y 10 en el Pacífico Sur. Dichos suministros médicos incluyeron principalmente kits de prueba, máscaras, trajes protectores, pistolas de termómetro y ventiladores. China también invitó a funcionarios y expertos de más de 100 países a una video conferencia sobre Covid-19, mientras que el presidente Xi realizó 26 conversaciones telefónicas con 22 líderes extranjeros, incluido el presidente francés Emmanuel Macron, el rey saudí Salman bin Abdul Aziz, el rey español Felipe VI, El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y Donald Trump.

Finalmente el 13 de marzo, el presidente Trump declaró una emergencia nacional, comprometiéndose a acelerar drásticamente las pruebas, pero cotidianamente difundió noticias falsas sobre supuestos medicamentos como desinfectantes, la creación de un sitio web de Google para ayudar a las personas a encontrar lugares para hacerse las pruebas de Covid-19. Sin embargo debido a la información mundial y a la decisión de muchos gobernadores estatales las escuelas públicas cerraron, las ligas deportivas pospusieron o cortaron sus estaciones, la gente comenzó a trabajar desde su casa. Trump por su parte bloqueo hasta el 6 de marzo una oferta de la Fundación Jack Ma para enviar 500,000 kits de prueba y un millón de máscaras a los Estados Unidos.

El 14 de abril de 2020, Trump, se dirigió a una conferencia de prensa en la Casa Blanca, donde dijo que su administración “detendría [todos] los fondos” para la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS, fundada en 1948, esta conducta ratifica su conducta ante las organizaciones multilaterales y su negativa a liderar de alguna forma un esfuerzo global en la lucha contra el virus.

Simultáneamente EEUU intensificó el desplazamiento de fuerzas militares al mar del Sur de China, a las costas venezolanas y al Mar negro y ha realizado ejercicios militares frente a Iran. Se opuso a una resolución de la Asamblea de la ONU que proponía incluir  el llamado a “poner fin a las guerras comerciales, las prácticas proteccionistas y las sanciones unilaterales sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU”, una resolución en este sentido que fue aprobada en la reunión del G77+China.

En contra de la evidencia científica y de las declaraciones de la OMS, el gobierno estadounidense se ha empeñado en culpar a China de fabricar el virus y con ello intenta desviar la atención de la opinión de su errores, pero al mismo tiempo abona el terreno para aprovechar electoralmente el sentimiento antichino, largamente construido por los dos partidos tradicionales y dejar a la defensiva a Biden que también acompaño a Obama en su cruzada antichina, aunque con diferentes movimientos tácticos,  acusándolo de ser blando con China.

Para el 7 de mayo mientras que en Corea del Sur,  un país de casi 60 millones de habitantes que recibiera los avisos de China en la misma fecha que Estados Unidos, no se reportaban nuevos casos de infecciones por tercer día consecutivos, en Estados Unidos el número de infecciones continuaba en ascenso. En Nueva York, donde la curva comenzaba a descender pero todavía las defunciones pasaban de 200 diarias, la tasa de infección de 1,600 por 100,000 personas era 40 veces la del país con la menor tasa y se habían presentado más de 70,000 muertes en Estados Unidos Unidos hasta la primera semana de mayo.

Aunque la profundidad de la crisis ha mostrado las debilidades de EEUU y las fortalezas de China, no se debe olvidar que Estados Unidos tiene una superioridad global a pesar de que su guerra comercial ha conllevado una disminución del comercio entre las dos naciones y mantiene un déficit comercial con China que en 2019 llego a US $ 20 mil millones, pero teniendo China 4, 3 veces la población de EEUU, el ingreso disponible per cápita de EE. UU. Fue de $ 36,000 en 2018, 8.4 veces más que el de China. El Gasto de consumo per cápita: EE. UU. Tenía $ 43,000 en 2018, 15.2 veces más que el de China. El  Consumo de energía per cápita: EE. UU. Fue 3,1 veces mayor que China en 2018.  El presupuesto militar de los EE. UU. Fue de $ 643 mil millones en 2018, lo que representa el 36 por ciento del gasto militar mundial y 3.7 veces el de China y el PIB de China en 2019 equivalía al 67.8 por ciento de los EE. UU. La productividad laboral en 2017 en EE. UU. Fue 12 veces mayor que la de China y entre las 100 mejores universidades mundiales en 2019EE. UU. Tenía 6,7 ​​veces más que China.

Si bien EEUU afronta una grave crisis, China también ha tenido fuertes pérdidas durante la pandemia. La evolución de la crisis económica y la pandemia y la solución de estas no va a alterar estas tendencias, pero si puede ser una catalizador que acelere los cambios que ya se venían produciendo en la geopolítica mundial, en el sentido de debilitar la influencia de EEUU, disgregar la arquitectura económica mundial basada en la predominancia del dólar y acentuar el protagonismo de las potencias emergentes encabezadas por China.

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