Primero fue la luminosa idea de la Selección Natural, propuesta por Alfred Russell Wallace y Charles Darwin, la que permitió entender la manera como evolucionan los seres vivos. Después fueron los brillantes Francis Crick y James Watson, quienes descubrieron la curvilínea molécula de ácido desoxirribonucleico (ADN) y entonces fue la gran explosión de la biología molecular. El cáncer, enfermedad que despierta nuestros más profundos temores, es analizada en este artículo desde una concepción evolutiva, que podría darnos una vía más adecuada para comprenderlo y quizás orientarnos hacia mejores opciones terapéuticas.

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