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Diego Otero Prada

Las cifras de desempleo de septiembre de 2013 siguen la tendencia cíclica de disminución  de  la tasa que siempre ha ocurrido de febrero a octubre de cada año. Falta ver que pasará en noviembre, diciembre y enero, si se produce lo que siempre ha sucedido, que los datos se modifican hacia arriba, es decir, que las tasas de desempleo aumentan. Así que no hay que cantar victoria todavía. Hay que esperar a ver si verdaderamente hay un cambio en la tendencia, lo que sería algo verdaderamente inusitado porque esto no ha ocurrido en los últimos veinte años.  El verdadero análisis es el que se hace mirando el largo plazo.

Veamos que pasó en septiembre 2013. La tasa de desempleo nacional fue de 9,0% en comparación con  9,9% en septiembre de 2012, y menos de dos puntos con relación a septiembre de 2007.

Para las trece áreas metropolitanas  la tasa de desempleo fue de 9,9%, muy similar a la de septiembre de 2007, así que en este caso no se ve modificación, aunque con relación a septiembre de 2012 hay un mejoramiento  de 0,8 puntos.

La tasa de subempleo objetivo y subjetivo fue de 39,0% en comparación con 43,5% en septiembre de 2012, pero similar a la ocurrida en septiembre 2008.

En las cabeceras, es decir, en las zonas urbanas, para el trimestre julio-septiembre la tasa de desempleo fue der 10,2%, por debajo de la cifra de 11,1% en septiembre 2012, y casi dos puntos por debajo de la de septiembre 2007.

Igualmente la tasa de subempleo  fue de 41,9% por debajo de 45,2% en el mismo período de 2012, pero superior a lo alcanzado en julio-septiembre de 2007.

En el resto, en lo que corresponde a las zonas rurales, la tasa de desempleo cayó de 6,7% en 2012 a 6,4% en 2013, y un  punto por debajo de lo acaecido en 2007.

La tasa de subempleo en el resto  bajó de 46,0% en 2012 a 40,2% en 2013, pero es superior a la de julio-septiembre de 2008.

La población ocupada a nivel nacional cae en la industria, la agricultura,  ganadería y  silvicultura y el transporte, almacenamiento y comunicaciones, y aumenta en minería, electricidad, gas y agua, intermediación financiera y en comercio y servicios personales, principalmente.

Si se consideran los años previos, hay un mejoramiento en la mayoría de las cifras, aunque lento, dado que la tasas de crecimiento del PIB no han sido altas, pero al comparar con 2007 y 2008 la situación es mejor con las tasas de desempleo, pero igual o superior con las tasas de subempleo.

Es decir, se han necesitado  seis años para bajar las tasas de desempleo nacional, urbano y rural entre uno y dos puntos, manteniéndose las de subempleo e informalidad casi constantes. O sea, a este ritmo no se ve en el corto plazo solución para los millones de colombianos y  colombianas que se encuentran sufriendo por falta de empleo y por  bajos ingresos.

Si se suman las tasas de desempleo y de subempleo, se encuentra que cerca de 50% de la población está en situación precaria, cifra bastante alta. Pero la situación es peor, al considerar que un 50-55% de la población ocupada tiene la característica de informal. De esta manera, el empleo sigue siendo un problema muy agudo de la sociedad colombiana que, para superarlo, se requiere de un cambio de estrategia de crecimiento, en otras palabras, de lo que se viene proponiendo, de romper con el modelo neoliberal.