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Por: Juan Ahumada 

En medio de la pandemia, el 28 de abril del presente año, Colombia empezó a participar oficialmente en la OCDE [1], en cumplimiento de la afiliación aprobada, a principios de 2019, por el Congreso de la República, lo que corona el sometimiento de la Nación al  nuevo mecanismo con que las potencias del capital nos definen las políticas económicas y sociales, manteniendo la apariencia de que somos un país soberano.

Hasta 1994, la OCDE fue una organización de coordinación económica conformada principalmente por países desarrollados[2]. A partir de ese año, en plena oleada neoliberal, la OCDE cambió de orientación y extendió invitaciones a algunos países “subdesarrollados”, con pretensiones vanas de convertirse en potencia, como México, bajo la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, cuando ya había entrado en vigencia el TLCAN.

Tras el señuelo del “desarrollo”, la OCDE coordina las políticas económicas y sociales, entre los países miembros, para lo cual intercambia información y armoniza las políticas económicas. En la práctica, los advenedizos quedan sometidos a recomendaciones y ajustes que sirven, por, sobre todo, a las potencias

El país que se afilia a la OCDE, automáticamente, queda comprometido con el principio de liberalizar o, lo que es lo mismo, quitar las barreras comerciales para permitir el libre ingreso de bienes y servicios, y facilitar el libre flujo de capitales entre los países miembros. Adicionalmente, el novato queda comprometido a dar trato nacional y equivalente a los inversionistas de los países miembros (Ventaja concedida a un país se extiende a todos los miembros del grupo).

 

La solicitud de adhesión a la OCDE se presentó en enero de 2011 y Colombia la ratificó en enero del 2019, mediante la Ley 1950, después de un largo periodo de ajustes, según las recomendaciones previas. Entre las condiciones cumplidas por Colombia estuvieron la implantación de la Regla Fiscal, la ratificación de Convención Multilateral de Asistencia en Materia tributaria, la extensión del IVA a nuevos productos y servicios, el retiro de los ministros de las juntas directivas de las empresas con capital estatal (lo que implica que el Estado como propietario debilita su representación), la modernización (flexibilización) de registro y sanciones a los inversionistas, y el fomento de la equidad y transparencia para los importadores de licores extranjeros[3] .

Después de expedida la ley, los medios de comunicación registran un alud de “recomendaciones” de los emisarios de la OCDE, que, entre otros, exigen los siguientes ajustes:

En materia laboral, la consagración de la contratación laboral por horas, la reducción de los costos de contratación laboral y el salario diferencial para los jóvenes, con los argumentos de que el salario mínimo y los costos adheridos a la contratación laboral son muy altos, esto es que los mínimos vigentes del contrato laboral no son atractivos para los inversionistas, no son competitivos.

En materia pensional, la OCDE propone desde subir la edad de pensión, en especial la de las mujeres, hasta incrementar programas de subsidios a la tercera edad (como los de las BEPS), pasando por la modificación de la fórmula de cálculo de la liquidación, sobre la base de considerar más años de cotización. Estas reformas tienen como norte tapar el bache que surgió con el debilitamiento del sistema pensional anterior a la ley 100 del 93, el cual  tuvo como soporte la solidaridad de los trabajadores activos con los pensionados, solidaridad que se esfumó con la irrupción de las cuentas de ahorro individual, dejándole los pasivos al Estado. La otra cara de estas propuestas es frenar la deserción masiva de afiliados de los Fondos Privados de Pensiones hacia Colpensiones, pues a la primera oleada de pensionados de los fondos le correspondieron montos ridículos y una gran masa está imposibilitada para ahorrar los suficiente para que se le reconozca la pensión.

Según explica la OCDE, los cambios propuestos permiten incrementar la formalización de los trabajadores, lo cual se traduce como reducir las exigencias legales en materia salarial y prestacional [4], tal como se introdujo en el PND de Duque.

En materia tributaria, la OCDE propone la extensión del IVA a todos los bienes de consumo (léase a la canasta básica familiar), a cambio de una “compensación” en dinero a los más pobres, reforma que la movilización social impidió que quedara plasmada en la Ley de Financiamiento.

Cualquiera concluye que los ajustes previos a la invitación, así como los ajustes posteriores a la afiliación, esencialmente son la profundización de la ortodoxia neoliberal. Que la línea es la misma, lo corrobora el Secretario General de la OCDE, Miguel Ángel Gurria, quien subraya que Colombia, “..ha conseguido un tremendo avance económico y social mediante reformas impresionantes que han propiciado una sólida coyuntura económica y sentado las bases para el futuro”[5].

Aunque suene paradójico, a lo único que le ha dado visto bueno la OCDE es al Sistema de Salud de la Ley 100 de 1993[6], con sus parasitarias EPS, la crisis recurrente de las IPS públicas y privadas y la pésima atención a los pacientes.    

No sobra resaltar que la adhesión a la OCDE fue aprobada por una abrumadora mayoría, en la que sumaron los votos de la coalición de partidos que respalda al gobierno Duque, los votos de los miembros de la coalición que respaldaron al gobierno Santos, más el voto de congresistas de oposición, como Gustavo Petro. De lo dicho atrás se concluye que unos y otros votaron por la reforma laboral, la reforma pensional, la reforma tributaria y demás exigidas por la OCDE como “buenas prácticas” para alcanzar el anhelado desarrollo.

[1] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

[2] Los países fundadores, en 1961,  fueron Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Dinamarca, Islandia, Noruega, Turquía, España, Portugal, Francia, Irlanda, Bélgica, Alemania, Grecia, Suecia, Suiza, Austria, Países Bajos, Turquía, Luxemburgo. Poco después adhirieron Japón, Italia, Finlandia, Australia y Nueva Zelanda.

[3] https://www.eltiempo.com/economia/sectores/ingreso-de-colombia-a-la-ocde-222574

 

[4] https://www.bluradio.com/economia/flexibilizacion-laboral-mas-iva-y-otras-propuestas-de-la-ocde-para-colombia-230678-ie435

 

[5] https://www.eltiempo.com/economia/sectores/las-pensiones-y-los-salarios-que-la-ocde-le-sugiere-a-colombia-426814

[6] https://www.minsalud.gov.co/Paginas/OCDE-evalua-positivamente-al-sector-salud-