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Por Diego Otero  Prada

Parecía que el feudalismo se había acabado en Colombia, pero no es así. La propuesta del Ministro de Agricultura, el modelo a aplicar de acuerdo con el Presidente de la República, es totalmente regresivo y es una vuelta al feudalismo.

La entrevista realizada por el periódico el Tiempo al Ministro de Agricultura del día lunes 18 de noviembre es muy diciente de su pensamiento.

Ante la  pregunta ¿Y en materia de acumulación de unidades agrícolas, UAF? Responde el Ministro:

“Se  permitirá la posibilidad de acumular UAF, porque hay proyectos que no se pueden desarrollar en una unidad sino que requieren de varias. Pero en ese caso, el grande deberá, en el 20%, de lo que represente el tamaño de su proyecto, promover proyectos pequeños que, en común y pro indiviso, se hagan dueños no solo de esas tierras, sino de esos proyectos productivos y que reciban de los grandes no solo el paquete tecnológico que les va a garantizar una extraordinaria producción, sino que esos grandes les garanticen la compra de esa producción. De modo que tendríamos para esos pequeños un combo completo: dueños de la tierra, asistencia técnica, educación por parte de los particulares y del Estado y compra de su producción.”

Parece perfecto, no? Por supuesto que no. Es una especie de servidumbre moderna, donde  el Señor es el gran propietario y los siervos los pequeños o medianos agricultores, sujetos de por vida a través de la compra de la tierra, el pago de la asistencia técnica, la compra de  insumos, la educación y el vínculo productivo. El Señor es el único que les compra la producción, que por supuesto fijará el precio  a los siervos modernos. En economía, el modelo se llama un mercado monopsónico, donde existe un solo comprador, que impone el precio.

Es decir, es la reintroducción del feudalismo en Colombia, a través de la legislación. Es el esclavismo moderno promovido por el Estado para beneficio de unos pocos ricos propietarios. Qué tanta falta hace en Colombia la Revolución burguesa francesa de 1789 cuyo uno de sus objetivos fue el de abolir el feudalismo e imponer  las relaciones capitalistas en el campo.

Por supuesto que hay que oponerse a este adefesio. Sí se quiere un modelo agrario efectivo capitalista, no hay que inventar. Ahí están los ejemplos de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelandia, Francia, Modelos en que el Estado participó activamente en el desarrollo agrario a través de asistencia técnica gratuita, electrificación rural y otros insumos para que el campo progresara a través de pequeños y medianos propietarios, nunca  sujetando a los agricultores a grandes propietarios.