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Francisco Rodríguez G. | El Economista América

El Consejo Privado de Competitividad presentó su informe 2013-2014. Y elEconomista lo examinó a fondo, comenzando con el comercio exterior colombiano, donde el país aún no logra los niveles deseables de inserción, pues depende altamente de cinco productos exportables.

En este sentido, dice el informe del CPC, conformado por los más importantes conglomerados y empresas del país, el panorama para la economía colombiana no es el mejor. Contrario a avanzar hacia una mayor diversificación, la oferta exportadora del país está cada vez más concentrada.

Señala el estudio que mientras en 1991, 15 productos representaron 62,2% de las exportaciones totales, en 2012 solo cinco productos participaron con 68,1% del total exportado.

A esta situación se suma el bajo nivel de sofisticación de las exportaciones, el cual ha empeorado durante los últimos años. Las exportaciones colombianas en su gran mayoría están concentradas en productos primarios y bienes basados en recursos naturales.

Mientras en 2001 estos productos representaron 74% de las exportaciones totales, en 2012 a raíz del reciente boom minero-energético representaron 87%.

En el contexto internacional, en 2012 Colombia presentó una de las canastas exportables menos sofisticadas con respecto a países de referencia, sólo por encima de Chile y Perú.

Todo esto contrasta con el propósito que hace siete años se propuso el Sistema Nacional de Competitividad e Innovación, que se fijó como meta convertir a Colombia en el año 2032 en la tercera economía más competitiva de América Latina, con base en unas exportaciones de bienes y servicios de alto valor agregado e innovación.

Sin embargo, concluye el informe de competitividad 2013-2014 hasta el momento el panorama no es el más alentador, en particular con respecto al nivel de diversificación y el grado de sofisticación de las exportaciones.

Economía cerrada

El Consejo Privado de Competitividad señala que la colombiana continúa siendo una de las economías más cerradas frente a estándares internacionales.

Por ejemplo, para el periodo 2008-2012 entre 16 países de América Latina, Colombia se encuentra en el puesto 10 en exportaciones per cápita y en el 13 en importaciones per cápita. Lo mismo indica el último Reporte Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), el cual ubicó al país en el lugar 143 entre 148 en el indicador de importaciones como porcentaje del PIB.

Los resultados del indicador de apertura comercial corroboran esta situación, pues luego de más de dos décadas de haber iniciado el proceso de inserción internacional, el nivel de apertura de la economía colombiana sigue siendo bastante bajo.

Mientras en 1991 el grado de apertura estaba alrededor de 29%, en 2012 fue apenas de 31,5%2.

Después de Brasil, Colombia registra el menor grado de apertura comercial en relación con países de referencia

Acuerdos desaprovechados

Abordando en el informe los tan promocionados acuerdos de libre comercio o TLC, el Consejo Privado de Competitividad sugiere que aunque durante los últimos años el país ha emprendido un proceso acelerado en la negociación y la firma de diferentes acuerdos internacionales, el acceso a estos mercados no ha sido suficientemente aprovechado debido a una serie de debilidades de la política comercial del país.

Hoy se encuentran vigentes siete TLC: México, Chile, Triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador), Canadá, Estados Unidos, Unión Europea y el de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) (únicamente para Suiza y Liechtenstein).

Están firmados y pendientes de ratificación tres: Corea del Sur, Costa Rica y el de la AELC con los países de Noruega e Islandia. Ya están negociados cuatro: Panamá, Israel, Turquía y Kuwait. Se encuentran en proceso de negociación: Alianza Pacífico.

No obstante, el CPC advierte que se debe tener en cuenta que muchos TLC llevan vigentes muy poco tiempo.

Barreras dentro y fuera

Uno de los aspectos que frena en buena medida el comercio exterior colombiano tiene que ver con las barreras comerciales y el proteccionismo.

Así mismo, y a pesar de la desinformación que se ventila en la opinión pública, está la persistencia de altos grados de protección arancelaria en ciertos sectores de la economía.

También ha habido una la falta de efectividad de la política comercial en materia de diversificación de los destinos comerciales.

Si bien Colombia ha establecido acuerdos comerciales con diferentes países, el acceso a ciertos mercados se ve restringido por la incapacidad del país de sortear restricciones de carácter no arancelario, como son medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF), normas de origen y obstáculos técnicos al comercio (OTC), las cuales se convierten en fallas de coordinación que restringen la viabilidad y el surgimiento de sectores productivos.

Aunque muchas veces se tiende a culpar a los mercados receptores por la existencia de estas trabas, la responsabilidad de acceder a estos mercados depende en gran medida de una agenda de índole nacional. Tal es el caso de muchos productos agropecuarios y agroindustriales.

En sectores industriales como el de textiles y confecciones y el de cosméticos y productos de aseo, por ejemplo, se deben cumplir ciertos requisitos técnicos para ingresar a determinados mercados, en especial a los más grandes y promisorios.

También hay sectores que presentan restricciones de tipo logístico o a los que se les exigen requisitos y certificaciones especiales en materia de calidad.

Protección excesiva

El estudio reseña que si bien desde la apertura económica a principios de los 90, el país ha venido reduciendo gradualmente su tasa arancelaria promedio, de acuerdo con el último reporte del WEF, Colombia ocupó el puesto 131 entre 148 países en prevalencia de barreras comerciales.

A pesar de las reducciones arancelarias, este mismo reporte ubica el país en el puesto 82 en materia de tasa promedio arancelaria.

Esto se debe, en parte, a que en el país aún persisten muchos sectores altamente protegidos. Esta protección se manifiesta en tasas arancelarias bastante altas como, por ejemplo, en el caso del sector lácteo, cuyo arancel nominal para algunos productos es superior al 90%.

Una situación parecida sucede para productos como arroz y carne, cuyas tasas nominales son de 80%. Así mismo, el arancel para vehículos importados equivale a 35%18.

Lo más preocupante es que, en general, estas protecciones no vienen acompañadas de una política de productividad para estos sectores o, en el caso de tenerla, no los obliga en el mediano y el largo plazo a reducirlas, lo que no permite disminuir el costo que viene asumiendo.

Además de los efectos negativos que tiene esta mayor protección sobre la inserción de la economía en el mercado internacional, se termina afectando la competitividad de los sectores al aislarlos artificialmente de la competencia, al igual que se perjudica la competitividad de los sectores que usan estos productos como insumos.

Lo anterior eleva los precios internos de los productos, estimula el contrabando y termina afectando la calidad de los mismos en la medida en que no hay incentivos para innovar.

Las recomendaciones

De acuerdo con el Consejo Privado de Competitividad, con el propósito de lograr una mayor inserción de la economía en el contexto internacional, es clave que el nuevo Centro para el Aprovechamiento de Acuerdos Comerciales profundice la agenda iniciada por la Oficina para el Aprovechamiento del TLC con Estados Unidos en materia de admisibilidad de la oferta exportable de Colombia en ese mercado.

Esta agenda no sólo servirá para acceder a dicho mercado, sino que facilitará el aprovechamiento de todos los TLC vigentes como el que se tiene ya con la Unión Europea y los subsiguientes.

Es importante que esta agenda se articule de mejor manera con la política de cambio estructural del país. En la medida en que las fallas de coordinación que resuelve esta agenda son sólo una fracción de las potenciales distorsiones que puedan estar limitando la productividad de algunos sectores o el surgimiento de otros, es clave que se conjuguen esfuerzos.

En este sentido, se recomienda que haya una buena sincronía entre la agenda de esta nueva oficina y la Coordinación Supraministerial que se está proponiendo para articular la política de cambio estructural del país.

El CPC también recomienda establecer más mecanismos de información de manera que los exportadores tengan un mayor conocimiento sobre los requisitos exigidos en los diferentes mercados y ampliar la función de inteligencia de mercados de Proexport Colombia.

Y por último, estudiar la posibilidad de implementar una estructura arancelaria plana, que elimine la sobreprotección de algunos sectores y las protecciones efectivas negativas de otros.