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Desde finales de 2012, los precios de los commodities han venido declinando, aunque de forma moderada,  especialmente los referidos al sector energético. Buena parte de este fenómeno es atribuible al menor crecimiento de China, donde se esperan expansiones del orden del 7.5% anual en los próximos años frente al 9% anual observado en décadas pasadas.

Sin embargo, la coyuntura de 2014-2015 será difícil de pronosticar, pues se tienen señales encontradas. El crecimiento de Estados Unidos estaría rebotando hacia el 3%, mientras que el de la Zona Euro continuaría  débil a tasas promedio cercanas al 1.5% anual. Por el momento, los mercados le han venido apostando  a un debilitamiento en el precio de los commodities, donde se han observado retiros de dineros por valor  de US$34.100 millones en sus fondos de inversión, reforzados en el futuro inmediato por cuenta del inicio  del “tapering” en diciembre del año pasado.

Para entender lo que está ocurriendo resulta útil dar un vistazo con perspectivas de largo plazo. Por ejemplo,  los precios de los commodities habían iniciado un ciclo alcista a finales de los noventa, como resultado del  “despertar” de China al modelo capitalista. Dicho auge de los commodities estuvo liderado por el repunte de  los precios del petróleo, alcanzando su pico especulativo en 2008 a niveles de US$130/barril en el WTI frente  al promedio de US$72/barril en 2007. Así, el precio de los commodities energéticos terminó incrementándose  un 28.5% real anual durante 2008 y el de los agrícolas un 17%.

Cabe recordar que esos marcados incrementos en los precios agrícolas, particularmente en granos (+36%  real anual en 2008), generaron fuertes presiones inflacionarias y alzas en los niveles de pobreza absoluta  a nivel global. La Cepal señalaba entonces que los niveles de pobreza se mantuvieron en el 33% en  América Latina durante 2008-2009, después de haberse registrado progresos en 2006-2007.

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