El telescopio espacial Hubble hace su observación número un millón

  • Categoría de la entrada:Sin categoría

Guillermo Guevara Pardo, Leído en Tribuna Magisterial, julio 31 de 2011

El pasado 4 de julio el telescopio espacial Hubble, maravilla tecnológica descendiente del primitivo artilugio óptico de Galileo, hizo su observación número un millón cuando sus instrumentos apuntaron hacia el planeta Kepler 2b situado a unos mil años luz. Este gigante gaseoso, de mayor tamaño que Júpiter, está orbitando alrededor de una estrella mucho más caliente que el Sol.

El telescopio colocado en órbita el 24 de abril de 1990 por el ya pensionado transbordador Discovery, escudriña desde entonces los más variados secretos de un cosmos que poco a poco nos deja ver su majestuosa grandeza. Flotando ingrávido a una altura de 593 kilómetros sobre el nivel del mar, tarda entre 96 y 97 minutos en completar una órbita alrededor de la Tierra y su nombre rinde honor al astrónomo norteamericano Edwin Powell Hubble (1889-1953), quien demostró que el universo está en proceso de expansión y de paso prolongó la revolución científica que Copérnico, Galileo, Newton, Lavoisier, Darwin y Einstein habían logrado en años anteriores.

Tras más de veinte años el Hubble ha cambiado radicalmente nuestro conocimiento del universo. Sus instrumentos han permitido observar lejanas galaxias y espectaculares explosiones de supernova; detectar cientos de planetas extrasolares, agujeros negros, semilleros de estrellas, cúmulos de galaxias, etc. La lista de sus logros científicos es realmente maravillosa y apasionante.

Charles Bolden, actual administrador de la NASA y quien piloteó el Discovery para llevar al Hubble a su órbita ha declarado: “Durante 21 años, el Hubble ha sido el observatorio espacial más importante, asombrándonos con sus imágenes profundamente bellas y llevando a la ciencia basada en tierra a un nuevo y enorme abanico de nuevas disciplinas astronómicas”.

El trabajo número un millón del exitoso telescopio no fue una imagen, sino una medida espectroscópica, una técnica que consiste en descomponer un rayo de luz en los colores que lo componen gracias a lo cual es posible conocer la composición química de los lugares de donde procede la luz. En este caso se trataba de encontrar la marca de las moléculas de agua que posiblemente haya en el gigantesco Kepler 2b. Este planeta fue descubierto en 2008 por telescopios asentados en la superficie de la Tierra y está siendo estudiado por el nuevo “cazador de planetas” de la NASA, el telescopio espacial Kepler. Actualmente el Hubble se está empleando en la investigación de la composición química de la atmósfera de ese lejano planeta.

Para hacer la observación número un millón se empleó la Cámara Gran Angular 3 del telescopio, que está equipada con un espectrómetro (el instrumento que como un prisma descompone la luz) instalado en mayo de 2009. Durante todo este tiempo el telescopio ha recopilado cerca de 50 terabytes de información y datos a los cuales se puede acceder consultando el sitio http://hla.stsci.edu Cuando el Hubble retorne a la Tierra y se incendie en miles de luminosos fragmentos, sus restos serán una muestra de la capacidad de los seres humanos de soñar con las estrellas.