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elheraldo.co / Domingo 20 de Septiembre de 2015

EL HERALDO dialogó con analistas sobre el optimismo del presidente Juan M. Santos frente al crecimiento de la clase media en Colombia. Critican limitaciones de la medición.

Las cifras y el optimismo del presidente Juan Manuel Santos sobre el crecimiento de la clase media y la reducción de la pobreza en Colombia aún no terminan de convencer a los expertos.

EL HERALDO conversó con analistas sobre las cifras mencionadas por el mandatario y coincidieron en que los datos del Gobierno y la metodología empleada por el Dane no revelan la “cruda realidad” del país.

El pasado viernes, Santos celebró que por primera vez “hay más clase media que pobres”, pues la pobreza monetaria pasó de 29,3% a 28,2%, mientras que la clase media pasó de 26,6% en 2011, a 30,5% en junio de este año.

Estas cifras fueron entregadas por el Dane, que también señaló que la pobreza extrema en Colombia pasó de 8,4% a 7,9% entre julio de 2014 y junio de 2015. Es decir, que unas 171.000 personas salieron de esta condición y mejoraron sus ingresos.

Pese a este crecimiento, la opinión de expertos consultados no es tan positiva. Jairo Parada, PhD en economía, cree que “en el país y en el Caribe ha habido un mejoramiento en los ingresos de los hogares, eso no se puede negar. De allí a decir que ya somos un país de clase media, dista mucho de la realidad”.

Pero, ¿por qué los analistas no coinciden con el Presidente? La principal crítica radica en las limitaciones que tiene la medición de la pobreza monetaria, pues solo lo hace sobre rangos de ingresos.

¿Cómo se mide?. Para establecer cuáles son las familias que se encuentran en estado de pobreza monetaria, el Dane establece unos márgenes de ingreso por hogares. En Barranquilla, por ejemplo, se considera que si una persona gana menos de $230.988 ($923.952  para el caso de una familia de cuatro miembros), es pobre. Se indica que esta misma persona está en la pobreza extrema cuando gana menos de $100.278 al mes ($401.112 para una familia de cuatro miembros).

Los precios para definir la pobreza se determinan a partir del “valor de una canasta de bienes y servicios básicos que suplen las necesidades de una persona”, mientras que el rango para medir la pobreza extrema depende del “valor monetario de una canasta de alimentos que suple las necesidades calóricas de una persona”, explica el Dane.

José Polo, doctor en economía de la Universidad del Norte, señala que este es un análisis “vacío”, porque no tiene en cuenta aspectos sociales, como los esfuerzos que realiza una persona para conseguir sus ingresos o si eso le alcanza para pagar servicios, salud, educación o necesidades personales, entre otros gastos.

“Estas clasificaciones (de ser pobre o pertenecer a clase media) pretenden estratificar a las ciudades, para indicar si las personas tienen acceso a un mercado laboral estable y eficiente, y a otros bienes.

Pero si el Gobierno cree que una persona puede sostener educación, alimentación, salud y transporte con $250.000 al mes, está teniendo una visión bastante sesgada de la realidad”, agregó Polo.

EL HERALDO calculó cuánto representa solo el gasto en transporte de un costeño, teniendo en cuenta la línea de pobreza que el Gobierno ha establecido para cada departamento, y $81.000 que se gastan en dos pasajes al día, durante seis días laborales.

Para un barranquillero ($230.988) representaría 35,3%, para un cartagenero ($215.121) 40%, y para un samario significaría 39,3% de su sueldo ($207.858).

“¿Puede vivir una persona en forma digna con $239,205? Obviamente que no, es un indicador con un mínimo de condiciones. Un hogar de cuatro personas necesitaría $956.820 mensuales. Si gana $1.000.000, no califica en la realidad como clase media”, explica Parada.

Ante estos análisis hay que hacer la salvedad de que el ingreso promedio del costeño está por encima de la línea de pobreza y pobreza extrema. En Barranquilla, el Dane calcula que una persona gana en promedio unos $489.005 al mes, mientras que en Cartagena y Santa Marta, esta cifra asciende a $$421.284 y $327.993 al mes, respectivamente. El sueldo promedio de un colombiano es $578.422 mensualmente, lo que evidencia que el Caribe está  por debajo del estimado nacional.

El panorama en el Caribe. Otra de las críticas que se realiza a los resultados del Dane es la falta de medición a la informalidad y calidad de trabajo que se está creando en las ciudades. Para el caso de la Región Caribe, todos los departamentos tienen tasas superiores a 50%. La más baja es la de Barranquilla, con 55%, mientras que la más alta es la de Sincelejo, con 65%.

Vale la pena recordar que estas cifras se mantienen pese a que el Gobierno viene destacando que las ciudades del Caribe lideran las menores tasas de desempleo en Colombia. “La excesiva informalidad laboral, mas de 55%, conspira contra la disminución de la pobreza. El Gobierno debiera ser mas modesto en sus apreciaciones, pues estas declaraciones generan escepticismo en los ciudadanos”, agregó Parada.

A esto se suma la problemática del empleo infantil, pues ante la escasez de recursos muchos niños deben ir a trabajar. Solo en Barranquilla, el Dane identificó en el cuarto trimestre de 2014 que habían unos de 410.000 infantes entre cinco y 17 años. De esos, 18.000 estaban trabajando, mientras que unos 9.000 realizaban labores para el hogar por 15 horas o más tiempo.

Los retos. Antes de seguir celebrando, al gobierno de Juan Manuel Santos aún le quedan muchas tareas por hacer en materia de calidad de vida y reducción de la pobreza y desigualdad.

En esto coincide Barranquilla Cómo Vamos, que señala que el país tiene mucho que transitar en oportunidades, aumentar la calidad en la educación media y garantizar el acceso a la educación superior en sus niveles de pregrado y posgrado; garantizar las condiciones para una movilidad digna y de calidad, garantizar los derechos personales y políticos; aumentar la tolerancia y capacidad de convivencia entre distintos; garantizar la inclusión de las minorías y los más vulnerables.

Para seguir mejorando en las mediciones y retratar más de cerca la realidad en la que viven los colombianos, los analistas señalan que el Gobierno debería enfocarse en la pobreza multidimensional, que mide aspectos sociales.

“Hace pocos días, la Red de ciudades Cómo Vamos le presentó el Índice de Progreso Social (IPS), un modelo integral que ha tomado fuerza en el mundo, que permite hacer una medición del bienestar de las personas en una sociedad de forma independiente y complementaria a las medidas económicas”, indicó Rocío Mendoza, coordinadora local de la red.

Con estos reportes en mano, el Ejecutivo estará en capacidad de enfocar mejor sus programas de inversión social y seguir reduciendo la pobreza.

El rostro amable de las cifras

Aunque los analistas ven con ojos críticos el balance entregado por el presidente Santos, no descartan los avances que el Gobierno ha realizado gracias a programas sociales como las viviendas gratuitas, los subsidios para comprar casa y Familias en Acción. También destacan los programas de formalización que se han realizado de la mano de las cámaras de comercio de las ciudades, para que más personas se vinculen a la seguridad social. “Esto es reflejo de los programas del Gobierno como Familias en Acción, pero sobre todo por el boom que vivió el país con los altos precios de los commodities y el petróleo, que estimuló el empleo, especialmente en el sector de la construcción en las grandes ciudades, que es donde se concentra la mayoría de la población”, destacó Laura Cepeda, directora de Fundesarrollo.