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La Jornada / Miércoles 9 de marzo de 2016

La brecha salarial de género aún persiste, debido a que las mujeres reciben en promedio 83.9 por ciento del salario que reciben los hombres, lo que representa un obstáculo para la autonomía económica de las mujeres y la superación de la pobreza y la desigualdad, reveló este martes la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Recibir el mismo salario que los hombres en igualdad de condiciones es un derecho. Es un requisito ineludible para que ellas logren su autonomía económica y para avanzar en la igualdad de género, afirmó Alicia Bárcena, secretaría ejecutiva de Cepal, en un comunicado enviado a La Jornada con motivo del Día Internacional de la Mujer.

De acuerdo con datos divulgados por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Cepal, si se comparan las remuneraciones percibidas por ambos sexos según los años de estudios, una mujer podría recibir hasta 25.6 por ciento menos que un hombre.

Esto significa que la inversión en educación y capacitación profesional de las mujeres no las acerca de forma lineal a los ingresos de los hombres con la misma formación, apuntó la Cepal.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, llamó alempoderamiento de las mujeres como vía para poner fin a su discriminación y a flagelos que las azotan, y recordó los sufrimientos de ellas en muchas partes del planeta.

Corren el peligro de morir durante el parto en las regiones más pobres; con mucha frecuencia las niñas recién nacidas son sometidas a la mutilación genital y otras en edad escolar son atacadas en su camino a la escuela, además de que el cuerpo de las mujeres se utiliza en las guerras como campo de batalla, sostuvo.

No menos preocupante, añadió, resulta el impacto de los conflictos en las mujeres y el rechazo y el empobrecimiento de las viudas. Sólo podemos hacer frente a estos problemas empoderándolas como agentes del cambio, advirtió.

El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, declaró que si hay un lugar en el mundo en el que se debe reconocer el sufrimiento, el valor, la capacidad de resistencia y la determinación de las mujeres es en Siria.

De su lado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abogó por un mundo en el que todas las mujeres y niñas tengan derecho y opciones de alcanzar su pleno potencial para que el futuro sea más brillante, pacífico y próspero. Destacó que las mujeres y niñas hacen contribuciones extraordinarias todos los días en todos los campos de la actividad humana. Sin esas contribuciones, las economías colapsarían y las familias se romperían, advirtió, al subrayar que en muchos lugares todavía tienen dificultades para salir de la condición de ciudadanos de segunda clase.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos destacó que aunque en América Latina ha habido avances en relación con el respeto y garantía de los derechos de las mujeres, persisten situaciones que preocupan y que demandan pasos urgentes de los países para proteger de forma plena el ejercicio de los mismos.