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Gustavo Adolfo Quesada Vanegas

Pasó el Bicentenario de la Independencia. Salvo una telenovela, plagada de errores históricos y de cargas ideológicas excesivas contra algunos de los protagonistas de los sucesos de 1808 a 1816, pero con posiciones críticas frente a la dominación española, al racismo y a la misoginia, nada le quedó al pueblo colombiano. El Estado hizo su festival autojustificatorio y pare de contar. La academia por su parte, con honrosas excepciones, se dedicó, siguiendo las nuevas tendencias anglonorteamericanas, francesas, españolas y mexicanas, claramente neoliberales y neoconservadoras, a desmontar todo el aparato conceptual y crítico que sirve de fundamento a una articulación de las luchas de ayer con las de hoy: América no fue colonia sino parte integral de la monarquía española; no había razones ni objetivas ni subjetivas para la Independencia; 1810 y las ideas independentistas sólo pueden explicarse por el derrumbe de la monarquía española suscitado por la invasión napoleónica; las constituciones americanas y el pensamiento republicano de los criollos fueron sucedáneos de las Cortes españolas de 1810 a 1814 y de la constitución española de 1812; no se puede entender la independencia sino en el marco de las Revoluciones Atlánticas, y así sucesivamente. En pocas palabras no hubo protagonismo ni autonomía ni delineamiento de horizontes políticos por los americanos. Todo fue sembrado y cosechado en el centro del imperio.

Ahora que pasó la bulla de la conmemoración es el momento para iniciar un balance crítico de estos “nuevos enfoques”. La interpretación histórica es un escenario estratégico para la defensa de los intereses de los pueblos, las naciones y los trabajadores.

Gustavo Adolfo Quesada Vanegas. Poeta, ensayista, historiador y profesor universitario.

Imagen tomada de: http://www.albicentenario.com/