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Libardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, enero 13 de 2014

El calor es abrazador y la precaria vegetación que crece en la zona no contribuye con sombra alguna que mitigue la intensidad de la temperatura ambiente, esto cuando el verano hace de las suyas, en invierno los torrentes de agua corren por todo lado arrastrando con su furia piedra y arena que forman los suelos del sector, en la página Web de la Alcaldía de Aipe que suministra escasa información sobre el municipio en alguna de sus secciones hace referencia a la importancia del Petróleo en la economía local, sin embargo un recorrido por el área petrolera que origina mucha riqueza nos lleva a un escenario típico de la pobreza rural en Colombia, en la vereda El Dindal recortada en uno de sus límites por el rio Bache en sus mejores tiempos famoso ambiente para el paseo de olla y sancocho de gallina criolla hoy abandonado por las familias modernas, se observa que las vías son trochas que en época de lluvia se convierten en unos lodazales en cuyo transito los vehículos en especial las motos corren enormes riesgos de caídas y ronceadas , es notoria la carencia de un lugar para atención en salud de los habitantes de esta parte del municipio, se quejan los moradores por la falta de transporte escolar, es tan protuberante el abandono que el acueducto que suministra el agua para el consumo de los hogares requirió del esfuerzo económico de los empobrecidos productores que habitan la vereda para subsanar sus deficiencias en el manejo sanitario, son algunos de los aspectos que desvirtúan las bondades sociales atribuidas a la explotación minera y petrolera en el suelo nacional

Los niños de la vereda ávidos de conocimientos deben hacer caminatas de 3 o más kilómetros para llegar a la escuela, pues a pesar de que viven rodeados de la riqueza que genera el hidrocarburo, esta tiene destino a bolsillos diferentes a los de la región

Una taza de café que no falta en los fogones de leña es el catalizador de las confesiones desesperanzadas de los moradores que ven pasar las raudas camionetas 4X4 que transportan al personal de las compañías, las que continúan girando jugosas utilidades a los paraísos fiscales eludiendo sus compromisos con la Nación y en particular con los vecinos de los pozos y la infraestructura construida para realizar la extracción del preciado líquido, no es muy diferente a lo que se ve en las zonas de Carbón, Níquel, Oro o cualquier explotación minera.