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Por: Andrés Sebastián Aristizábal Vásquez [1]/ @ASAristizabal

** Foto tomada de: EFE/Mauricio Dueñas Castañeda/Archivo

 EL pasado 27 de mayo se dio a conocer por medio de la Embajada de Estados Unidos en Colombia la llegada de la Brigada de Asistencia de Fuerza de Seguridad (SFAB por sus siglas en inglés) para la ayuda en la lucha antinarcóticos, lo cual ha generado un debate nacional y regional sobre su verdadero objetivo en el marco de una situación cada vez más tensionante entre Washington y el gobierno de Nicolas Maduro en Venezuela.

Diferentes políticos y personalidades en Colombia han cuestionado la legitimidad, los objetivos, la necesidad, y la conveniencia de la llegada de estas tropas en el contexto actual, por lo tanto, se hace necesario esclarecer algunos elementos que se encuentran actualmente en debate para entender como llegamos a esta situación.

¿Es constitucional y legal la llegada de esta brigada a Colombia?

Actualmente no se conoce el acuerdo entre ambos países que avale la participación de esta brigada en el país. Sin embargo, si se mira las justificaciones utilizadas previamente para el establecimiento de militares estadounidenses en Colombia se puede inferir que serán los mismos argumentos que se emplearán para este caso.

La Constitución Política en su artículo 173 establece que es función del Senado “Permitir el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República”, en ese sentido, se ha argumentado la inconstitucionalidad del arribo de estas tropas, dado que nunca se ha discutido en el Congreso. Sin embargo, si se tiene en cuenta que tradicionalmente los gobiernos colombianos han acudido a una serie de tratados de cooperación entre ambos países para justificar la presencia militar estadounidense en el país, es muy probable que los vuelvan a invocar en este caso.

Los tratados referidos son principalmente tres: El Acuerdo de Asistencia Militar entre la República de Colombia y los Estados Unidos de Norteamérica de 1952; el Convenio General para Ayuda Económica, Técnica y Afín entre el gobierno de Colombia y el Gobierno de los Estados Unidos de América de 1962; y el Acuerdo entre el gobierno de la República de Colombia y el gobierno de los Estados Unidos de América relativo a una misión del ejército, una misión naval y una misión aérea de las fuerzas militares de los Estados Unidos de América en la República de Colombia de 1974. Estos tratados, han sido el argumento jurídico principal para justificar la presencia militar en país, tanto así que gracias a ellos el Plan Colombia, que permitía la presencia de 800 soldados y 600 contratistas civiles, no tuvo que pasar por el Senado colombiano, y se vinculo como parte de los acuerdos mencionados denominándose Anexo al Acuerdo General sobre Asistencia Económica, Técnica y Otra Asistencia relacionada entre el Gobierno de la República de Colombia y el Gobierno de los Estados Unidos de América del 2000.

A pesar que estos tratados son el argumento principal, es necesario señalar que estos son ilegales y anticonstitucionales. Manuel Sarmiento en su trabajo La ilegalidad de la presencia permanente de las tropas de los EE. UU en el territorio nacional, señala como estos acuerdos en primer lugar, no permiten la presencia militar en el país y, en segundo, no son legales por no haber cursado el trámite constitucional vigente[2]. El Acuerdo de 1952, se da en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), el cual se enmarca solo en el caso de amenazas y actos de agresión de cualquier Estado contra un Estado parte, lo cual desvirtúa poder aludir a este para justificar la presencia militar.

Por otra parte, el Convenio de 1962 y el Acuerdo de 1974, no fueron aprobados por el Senado, requisito que establecía la Constitución de 1886, sino que ambos fueron aprobados en el marco de la Ley 24 de 1959, que autorizó al Ejecutivo a “celebrar contratos o convenios con los representantes debidamente autorizados de organismos o agencias especializadas internacionales, o con entidades públicas o privadas nacionales, extranjeras o de carácter internacional, con el fin específico de asegurar el aprovechamiento o la prestación de asistencia técnica o el suministro de elementos u otras facilidades requeridas para la formulación o ejecución de planes y programas de desarrollo económico, social, cultural, sanitario u otras materias conexas”.

En principio esta Ley se presenta como una norma legal que permitía firmar tales tratados sin la necesidad de pasar por el Senado. Sin embargo, Sarmiento señala que la Corte Constitucional en el año 2010 por medio del Auto 288 estableció dos elementos importantes, en primer lugar, que los contratos y convenios no podían firmarse si la contraparte representaba a un Estado y, en segundo lugar, que esta Ley no permitía firmar tratados internacionales. Con base en lo anterior, se establece que tanto el Convenio de 1962, como el Acuerdo del 74, al contener las características de un tratado, y firmarse con otro Estado, violaron las normas constitucionales vigentes a la fecha, hecho que provoca que cualquier alusión a estos para justificar la presencia militar extranjera sea invalida, y la convierta en una presencia ilegal e inconstitucional.

¿Es necesaria la ayuda militar para combatir el narcotráfico en Colombia?

Desde que Richard Nixon declaró la Guerra contra las Drogas en los años 70 la cooperación militar entre ambos países se ha circunscrito casi en su totalidad al narcotráfico, fue de especial importancia el papel que jugó Washington en la lucha contra los Carteles de Medellín y de Cali a finales de la década de los 80 y principios de los 90. Sin embargo, el auge de esta cooperación se dio en la primera década de los 2000 en el marco del Plan Colombia.

La asistencia militar que brindó Estados Unidos ocupaba todos los ítems, desde suministro de armamento, vehículos y tecnología, hasta capacitación y entrenamiento, sin embargo, esto comenzó a cambiar en la ultima década. Colombia cambio su rol en la lucha contra drogas, pasando de ser receptor de cooperación militar, a ser un actor que triangulaba la ayuda a terceros países.

En el año 2012 Colombia se le comenzó asignar un rol diferente en la Política Antidrogas de Estados Unidos[3], el cual consistía en servir como una fuerza instructora en terceros países en la lucha antinarcóticos, esto se materializó en el discurso de Obama, en la Cumbre de las Américas de Cartagena en 2012 cuando este señaló: “Hemos seguido invirtiendo en programas como el Plan Colombia, pero ahora estamos trabajando con Colombia, considerando sus mejores prácticas alrededor de cuestiones como la seguridad de sus ciudadanos, para que no sólo los Estados Unidos sino también Colombia proporcionen asistencia y capacitación técnica a países de Centroamérica y el Caribe para encontrar maneras en que puedan duplicar parte del éxito que hemos visto en Colombia”[4].

Se estima que Colombia ha prestado servicios de asesoramiento y capacitación en al menos 45 países diferentes[5], lo cual evidencia su papel en el marco de la lucha contra las drogas. Lo anterior también es posible visibilizarlo en el decrecimiento constante del personal estadounidense en el país. En el año 2014 en Colombia solo había 57 militares activos y otros 12 civiles vinculados como contratistas[6], sin embargo, para la actualidad no se conoce el numero exacto de personal, aunque se puede deducir que son menos de 50 efectivos.

Con base en lo señalado anteriormente, queda claro que Colombia es hoy un país que no necesita de la asistencia y asesoramiento externo para enfrentar al narcotráfico según la doctrina estadounidense en la lucha contra las drogas, a pesar que es totalmente cuestionable la efectividad de esta política, no solo en Colombia sino a nivel internacional.

¿Es la SFAB, especializada en la lucha antidrogas?

Se estima que a Colombia aterrizarán 45 militares de la 1ra Brigada de SFAB[7] y permanecerán un periodo aproximado de cuatro (4) meses[8], esta fuerza es una división de las Fuerzas Especiales estadounidenses creadas a principios de 2018 especializadas en el asesoramiento, asistencia, y capacitación técnica a fuerzas militares de países aliados. Jonnathan Thomas Teniente Coronel del ejército de los Estados Unidos señaló que “el SFAB está diseñado para desplegarse rápidamente en un teatro de operaciones en apoyo, una vez que llegue a ese teatro en particular, comenzará a trabajar, entrenar, asesorar y ayudar a las fuerzas de seguridad de la nación socia en todo lo que necesiten, ya sea logística, comunicaciones, maniobras. Cualquier cosa que necesiten para mejorar su capacidad, para eso está diseñada la SFAB “[9].

Esta fuerza fue creada con el objetivo principal de dividir las tareas de capacitación y asesoramiento de las tareas operativas en terreno, dado que muchas veces militares operativos terminaban operando labores de asesoría sin la debía preparación. Estas fuerzas se han especializado principalmente en la guerra no convencional y en conflictos de baja intensidad, lo cual guarda relación en los lugares donde han operado principalmente Afganistán e Irak[10]. Sin embargo, también se ha reseñado que han tenido participación en escenarios en África y Europa[11].

Si se tiene en cuenta el grado de experiencia que tienen las fuerzas militares colombianas en la lucha antidroga, se esperaría que de ser necesaria una ayuda en materia de asesoramiento y capacitación, esta tuviera especialidad en los objetivos a abordar, sin embargo, es claro que la SFAB tiene otras características  que no guardan una relación directa con el combate contra el narcotráfico, lo cual demuestra la falta de idoneidad para que estas fuerzas se establezcan en el país con la justificación esbozada por el gobierno.

¿El Objetivo es el Gobierno de Maduro?

Se ha logrado determinar a través de los argumentos expuestos que: 1) la SFAB no son las fuerzas apropiadas para la lucha antidrogas en el país; 2) las fuerzas militares colombianas no necesitan de asesoramiento y capacitación para combatir el narcotráfico y; 3) la llegada de militares estadounidenses es inconstitucional, por lo tanto, cabe la pena preguntarse ¿cuál es el objetivo real de este despliegue?, y la conclusión es que todos los caminos conducen a Venezuela.

Desde que Donald Trump llego a la Casa Blanca, el fin del régimen de Nicolas Maduro en Venezuela se ha convertido en una prioridad en seguridad para América Latina, son múltiples los pronunciamientos y amenazas dirigidos al gobierno de Venezuela a lo largo de estos años. Sin embargo, el 2019 el tono fue aumentando y se pasó de sanciones económicas a amenazas de intervención militar. Por su parte, el gobierno de Iván Duque estableció como su única prioridad en materia de política internacional, la salida de Maduro del poder, volviéndose un aliado fundamental en la región de Washington y liderando el Grupo de Lima, buscando establecer, lo que el denominó, un “cerco diplomático” que instigara su salida, a la vez que se convirtió en el principal defensor y promotor de Juan Guaido, sin embargo, las acciones de Estados Unidos y Colombia no han logrado su cometido.

En ese marco, y teniendo como precedente las amenazas de Trump, se han podido visualizar una serie de hechos que configuran una pretensión de intervención militar por parte de Estados Unidos en Venezuela, en la cual Colombia juega un papel principal. El primero de ellos fue la libreta del asesor de seguridad John Bolton, que en una rueda de prensa hablando sobre Venezuela dejo ver un escrito que decía 5000 tropas para Colombia, lo anterior, abrió un debate internacional sobre las pretensiones de intervención, así como el papel del gobierno Duque para prestarse para tales objetivos, rápidamente la cancillería colombiana negó que se estuviera contemplando la llegada de ese número de militares al país.

La reacción internacional fue de rechazo, especialmente por parte de China y Rusia, aliados de Maduro, y contradictores en el escenario internacional de Estados Unidos. El tema rápidamente bajo de perfil, pero la vinculación intervención militar y Colombia se mantuvieron relacionados constantemente. Ya en enero comenzaron los ejercicios militares conjuntos, la cual se llevó a cabo en Tolemaida, donde participaron 115 militares estadounidenses, 43 colombianos, y contó con Brasil como observador,[12]. Posteriormente, en marzo se realizaron los Ejercicios Vita, entre militares estadounidenses y colombianos en la Guajira[13], departamento limítrofe con Venezuela. Esta serie de acciones que vinculan prácticas militares entre ambas naciones en zonas fronterizas, han sido los principales argumentos para considerar que existen planes de intervención militar, donde el escenario inicial es Colombia.

Por otro lado, es posible establecer que Trump ha venido construyendo un discurso que relaciona a Nicolas Maduro con el narcotráfico, estableciendo nuevos argumentos para determinar que su continuidad en el poder representa un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos. El 26 de marzo el Departamento de Justicia acusó a Maduro de narcotraficante y estableció una recompensa de $15 millones de dólares por su captura, 10 días después, el 6 abril Trump y su secretario de defensa anunciaron un gran “operación antidrogas” en Latinoamérica y el Caribe. Durante la rueda de prensa Trump manifestó que desplegaría destructores, buques de combate y aeronaves de vigilancia y reconocimiento de la Marina, además de elementos de una Brigada de Asistencia de la Fuerza de Seguridad del Ejército y las Fuerzas de Operaciones Especiales, a la vez que una gran parte de la intervención de Mark Esper se centró en la relación que Maduro tiene con el narcotráfico, y el flagelo que esto significa para la región y la seguridad de Estados Unidos[14].

Finalmente, la operación que anunció Trump es en la que se enmarca la llegada de los militares a Colombia, que en el comunicado de la embajada se denomina “Operación Antidrogas de Mayores Esfuerzos”, cuyo despliegue se realizará en las denominadas Zonas Futuro, las cuales se crearon por medio del Decreto 062 de enero de 2020, y cuyo propósito es “acelerar la prestación de servicios sociales, adoptar medidas reforzadas de protección a la población y fortalecer la seguridad y la justicia”, una de esas zonas y donde se hizo el anunció es el Catatumbo, el cual se encuentra en la frontera con Venezuela.[15]

Todo lo señalado con anterioridad permite visualizar que el objetivo de la llegada de los militares estadounidenses en Colombia no es otro que Venezuela y el gobierno de Maduro. Si bien no es posible establecer el tipo de acciones que vayan a desarrollar estas fuerzas, ya sea entrenamiento a militares colombianos o a fuerzas externas que intervengan en el país vecino, es claro que el gobierno de Iván Duque ha dispuesto al país como puente para una intervención.

Independientemente de las posturas y al rechazo que puede generar el gobierno de Nicolas Maduro en Venezuela, el papel que esta jugando gobierno nacional en una posible intervención merece todo el rechazo de la población colombiana, pues estas acciones no solo constituyen una fragante violación a la constitución y afectan la seguridad nacional, sino que también representan una transgresión a la soberanía y a la libre determinación del pueblo venezolano.

[1] Internacionalista, con maestría en Asuntos Internacionales, ex coordinador de la Coalición Colombia No Bases.

[2] MANUEL SARMIENTO. La ilegalidad de la presencia permanente de las tropas de los EE.UU. en el territorio nacional. 2012. Tomado de: https://manuelsarmiento.com/wp-content/uploads/2020/05/TESIS-MANUEL-SARMIENTO-ARGUELO-AGO.22.2012-2-1.pdf?fbclid=IwAR23fTCOtxEhF6vpknOv2z5fptx11bTdxQ1pF2qw6eTYIl0PDZrh59MaCdM

[3] Executive Office of the President of United States. National Drug Control Strategy 2012. Tomado de: https://obamawhitehouse.archives.gov/sites/default/files/ondcp/2012_ndcs.pdf

[4]Oficina del Secretario de Prensa. Declaraciones del presidente Obama en la Cumbre de Empresarios de las Américas. 14 de abril de 2012. Tomado de: https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2012/04/14/declaraciones-del-presidente-obama-en-la-cumbre-de-empresarios-de-las-am

[5] Ministerio de Defensa. “Acuerdo entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte y la República de Colombia sobre cooperación y seguridad de información y Código de conducta”. 25 de junio de 2013. Tomado de: https://www.mindefensa.gov.co/irj/go/km/docs/Mindefensa/Documentos/descargas/Agenda%20Legislativa/Proy_ley_acuerdo_OTAN.pdf

[6] Revista Semana. Militares gringos en Colombia: así han hecho presencia durante 20 años. 2019. Tomado de: https://www.semana.com/nacion/articulo/asi-han-sido-20-anos-de-presencia-militar-gringa-en-colombia/599604

[7] COREY DICKSTEIN. Army’s 1st SFAB is headed to Colombia to boost anti-drug fight. 28 de mayo 2020. Tomado de: https://www.stripes.com/news/americas/army-s-1st-sfab-is-headed-to-colombia-to-boost-anti-drug-fight-1.631543

[8] El Tiempo. General Navarro dice que militares de EE. UU. vendrán por 4 meses. 28 de mayo de 2020. Tomado de: https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/general-navarro-habla-de-tropas-de-estados-unidos-que-llegaran-a-colombia-500318

[9]TODD LOPEZ. Security force assistance brigades to free brigade combat teams from advise, assist misión. Septiembre 19 de 2017. Tomado de: https://www.army.mil/article/188004/security_force_assistance_brigades_to_free_brigade_combat_teams_from_advise_assist_mission

[10] TIM BALL. Replaced? Security Force Assistance Brigades vs. Special Forces. 2017. Tomado de: https://warontherocks.com/2017/02/replaced-security-force-assistance-brigades-vs-special-forces/

[11] COREY DICKSTEIN. Ibid.

[12] Actualidad RT. ¿Qué hay detrás de las maniobras militares conjuntas de Colombia y EE.UU.? 24 de enero de 2020. Tomado de: https://actualidad.rt.com/actualidad/340907-ejercicios-militares-colombia-eeuu

[13] Deutsche Welle. Colombia y EE. UU. inician entrenamiento en frontera con Venezuela. 9 de marzo de 2020. Tomado de:  https://www.dw.com/es/colombia-y-ee-uu-inician-entrenamiento-en-frontera-con-venezuela/a-52700149

[14] Revista Militar Diálogo. EE. UU. anuncia nueva operación antidrogas en Latinoamérica y el Caribe. 6 de abril de 2020. Tomado de: https://dialogo-americas.com/es/articles/ee-uu-anuncia-nueva-operacion-antidrogas-en-latinoamerica-y-el-caribe/

[15] El Nuevo Siglo. Con consejeros presidenciales Gobierno impulsará zonas futuro. 28 de enero de 2020. Tomado de: https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/01-2020-con-consejeros-presidenciales-gobierno-impulsara-zonas-futuro

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