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Discurso Instalación Asamblea de Justicia Fiscal de

América Latina y el Caribe.

 

Lima, 28 de agosto de 2013.

Por: Mario Alejandro Valencia.

Buenos días. Como miembro del Consejo de Coordinación de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y El Caribe, doy un saludo especial a quienes participan en la Asamblea y a la coordinación latinoamericana, en cabeza de Latindadd.

Sin duda pienso que nos hemos vinculado a un tema que no es fácil de entender para nosotros mismos, pero menos de explicar al resto de la sociedad. Eso, sin embargo, no le resta importancia. Por el contrario, este esfuerzo de tener un espacio de articulación como la Red de Justicia Fiscal y las organizaciones a nivel nacional, ha producido un avance muy importante al interior de nuestras sociedades en la comprensión –tan necesaria- sobre la relevancia de los impuestos para las naciones.

Lo manifiesto porque en nuestras sociedades ocurren a diario hechos o afloran necesidades inmediatas, que nos obligan a dedicarle un esfuerzo mayúsculo para atenderlos, aplazando en muchos casos los debates de fondo que afectan a la sociedad, como los relacionados con en el modelo económico en general, o la fiscalidad y la tributación en particular.

Las luchas diarias por reivindicaciones tan justas como mejorar el acceso a los servicios domiciliarios, por la soberanía alimentaria, por políticas de inclusión de género, de protección ambiental, por más educación, solo por mencionar algunas, no puede hacernos olvidar –al menos- dos cosas: 1. Que para satisfacer dichas necesidades se requiere de un Estado consciente de su importancia  y comprometido a lograrlas, lo que para la mayoría de países de América Latina es todavía una aspiración. Y 2. Que aún si tuviéramos ese tipo de Estado, los recursos para satisfacer las necesidades tienen que salir de algún lado.

Pues bien; las sociedades han determinado que una de las principales fuentes de los ingresos, para satisfacer esas necesidades son los impuestos. De hecho ha ido más allá: también ha determinado -al menos teóricamente- que los más ricos deben pagar más y los menos ricos deben pagar menos. Incluso, los más pobres podrían no pagar, sino –por el contario- recibir subsidios y otros beneficios, para que algún día salgan de la pobreza.

Imagínense el reto descomunal en el que nos hemos metido, siendo parte de un sistema económico global donde estos principios están completamente al revés:

 

i)                   por un lado, un lobby enorme de las transnacionales y los grupos más poderosos de la humanidad, evitando el pago de impuestos, inventándose mecanismos para evadirlos como los Paraísos Fiscales y los precios de transferencia.

ii)                Y por otro lado, como resultado de este lobby, unos sistemas tributarios nacionales en donde los ricos no solo pagan menos sino que además reciben enormes beneficios y subsidios. Por ejemplo, en Estados Unidos, poderosas empresas como General Electric, Boeing y  Procter y Gamble ¡tienen una tasa de impuesto efectiva negativa! es decir, no pagan un dólar en impuestos, por el contrario reciben subsidios del Estado.

Entonces ¿quiénes pagan los impuestos en estas sociedades del libre comercio? ¿De dónde obtienen los Estados la financiación que requieren? Obviamente del resto de la sociedad: las clases medias y los más pobres.

¿Cuál es la consecuencia de esta situación? La enorme desigualdad que azota a nuestros países, que condena a buena parte de su población al hambre, la pobreza y el atraso. No puede ser otro el resultado. El escenario es perturbador:

  • Gobiernos que firman tratados de libre comercio y adoptan medidas neoliberales que arruinan a sus productores.
  • Esta producción y el trabajo son reemplazadas por importaciones de multinacionales, que firman acuerdos de “doble no tributación”, tratados bilaterales de protección a la inversión y esconden sus ganancias en Paraísos Fiscales para no pagar impuestos.
  • Las actividades minero-energéticas, el sistema financiero y los servicios, que es lo que persiste en nuestros países como “aparato productivo”, con una mínima generación de valor agregado, tampoco pagan impuestos.
  • Naciones empobrecidas, con apremiantes necesidades sociales, que en términos tributarios recaen: en los hombros de los productores que se quebraron y de los trabajadores que se quedaron sin empleo. O en los empleados de estas multinacionales que pagan más impuestos que sus dueños.
  • Y, para completar, la OCDE “recomienda” hacer reformas que amplían la base del IVA, rebaja los impuestos al capital y aumenta los beneficios a la inversión extranjera. ¡Estamos listos!

Es imposible compensar con impuestos sobre los salarios lo que los ricos debieran pagar con impuestos sobre la renta, así los salarios sean muy altos, pero ¿si no hay producción nacional, cómo se produce la riqueza para pagar impuestos?

Pese a esto, gobiernos en América Latina siguen aplicando recetas nocivas, como las reglas de sostenibilidad fiscal, que restringen la inversión y el gasto social. Y fíjense cómo es de lesivo: recientemente se descubrió que la investigación de los profesores Reinhart y Rogoff, de Harvard, quienes afirman que existe una correlación directa entre alto endeudamiento y bajo crecimiento, tenía errores en el cálculo de Excel. Un estudiante corrigió los cálculos y desapareció la correlación directa. Sin importar esto, el Fondo Monetario Internacional ha recitado por todo el planeta esta teoría, produciendo crisis como la de Grecia y haciendo aprobar restricciones fiscales para América Latina.

¿Qué dice la CEPAL sobre esta situación? Que la desigualdad en América Latina antes de impuestos y transferencias no es muy diferente a la de los países de la OCDE, pero es justamente la estructura tributaria de estos países, que acentúan la concentración de la renta, una de las causas principales de la desigualdad.

¿Por qué? En conjunto, el 50% de la carga tributaria en América Latina son impuestos indirectos, es decir, aquellos que se cobran por igual a ricos y pobres, mientras los impuestos directos -de acuerdo al ingreso- equivalen al 31%. En Europa: el 40% de los impuestos son directos y el 30% indirectos. Y en África Subsahariana, la región más pobre y desigual del planeta, los impuestos directos son el 30% y los indirectos el 65%. ¿A quiénes nos estamos pareciendo más?

Es tan evidente, no solo la desigualdad sino el desequilibrio general en el circuito económico de compra y venta que produce esta tributación regresiva, que en 2011 el millonario Warren Buffet (y 200 magnates más de Estados Unidos) pidió que le cobraran más impuestos, tras poner en evidencia que solo pagó el 17% de sus ingresos en impuestos, mientras su secretaria pagaba el 40%. Una semana después, en Francia los dueños de L´oreal, Air France y Peugeot hicieron lo mismo. Dos semanas más tarde varios ricos alemanes siguieron la misma línea. Por supuesto que es mayor el lobby que impide que se concrete esta solicitud.

En algunos países en América Latina estamos bastante lejos de siquiera dar un debate sobre las exenciones y beneficios. En  México, los más ricos pagan menos del 5% en impuestos y en Colombia las transnacionales tienen tantos beneficios tributarios, que los cálculos hechos para la Contraloría General por Guillermo Rudas, miembro de la Red por la Justicia Tributaria,  muestran que por cada 100 dólares de beneficios que deja la gran minería el Estado les regala 200 dólares.

Los casos de Colombia y México son ejemplarizantes. La desigualdad en estos países, medida por el índice de gini, aumenta cuando se pagan los impuestos y después de transferencias, lo que prueba lo regresivo que son estos sistemas tributarios.

En conclusión, nuestras naciones se encuentran en el peor de los mundos:

  • Privatizaron sus empresas, eliminando los ingresos que recibía por utilidades.
  • Son perdedores netos en sus relaciones económicas mundiales, luego no son capaces de generar las divisas suficientes lo que los lleva a profundos déficit de cuenta corriente.
  • La deuda externa desborda su capacidad
  • Y, para completar, no cobra impuestos a quienes más ganan.

¿QUÉ HACER?

Aunque las cosas lucen bastante mal, también es cierto que nosotros estamos aquí justamente para intentar cambiar esta realidad. Que las cosas estén tan mal significa que el reto es enorme y las posibilidades de cambio son mayores.

Pienso que debemos hacer un esfuerzo enorme por buscar la forma más efectiva de llevar esta discusión a la población. A través de un lenguaje sencillo, de vincular este tema a necesidades concretas de los habitantes, y vincularnos nosotros mismos a las problemáticas existentes, incluyendo el tema fiscal y tributario como otro ingrediente de las luchas sociales.

Ayer lo decían en el seminario sobre fiscalidad. El reto es grandísimo: explicar este tema técnico y complejo de forma sencilla, lograr una conexión entre lo técnico y lo político y, agrego yo, lograr que el tema fiscal y tributario sea una reivindicación más de los movimientos sociales. Que haya movilización social frente a este tema.

Desde la Red por la Justicia Tributaria en Colombia, también hemos venido haciendo un esfuerzo grande en cuanto a las comunicaciones y propaganda. Es un desperdicio que las cifras, estudios y denuncias tan importantes que nuestras redes hacen no tengan la suficiente difusión. Por eso debemos trabajar en una estrategia coordinada desde la Red de Justicia Fiscal.

También consideramos una tarea especialmente interesante, la incidencia que la Red de Justicia Fiscal ha venido haciendo con las administraciones tributarias. Estoy gratamente sorprendido por el Seminario Internacional de Fiscalidad y quiero felicitarlos.

No puedo pasar por alto algo supremamente importante. En estos momentos en Colombia se desarrolla un paro agropecuario y minero sin precedentes cercanos. Las causas: el libre comercio; así de sencillo. Políticas para reemplazar la producción local por extranjera, fundamentadas en teorías falaces para justificar el saqueo de las potencias y sus transnacionales. Las protestas contra los TLC llegaron antes de lo que todos nos imaginábamos. Es un momento propicio que debemos aprovechar. Sería muy valiosa y bien recibida la solidaridad internacional.

Por último, considero importante destacar el trabajo que viene haciendo Latindadd en la coordinación de la Red de Justicia Fiscal. Lo que ha sembrado en persistencia y seriedad está siendo cosechado con frutos, para el avance de los movimientos sociales de América Latina y el Caribe.

Muchas gracias.