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grecia
Por Sneyder Rivera, investigador de la Red por la Justicia Tributaria

Parecieran calcadas las recomendaciones de instituciones mundiales como la OCDE y el FMI para Grecia y Colombia.

Desde finales de 2009, cuando la crisis griega empezaba hacer eco en Europa, instituciones caracterizadas por sus ‘buenas prácticas’ y sus recetarios para llegar al tan anhelado desarrollo y evitar profundos desbalances en las economías nacionales, salieron a la ‘salvación’ del país heleno.

Además de la OCDE[1], la Troika conformada por la Comisión  Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, empezaron a realizar recomendaciones sucesivas a Grecia para acceder a paquetes de rescate, lo que ha hecho que la deuda total, a la fecha, ronde los 320.000 millones de euros (180% del PIB).

Estas recomendaciones no han resultado beneficiosas para el desarrollo, y tampoco, para evitar el posible colapso de la economía griega. Más bien lo que han causado es la pérdida paulatina de beneficios sociales afectando su calidad de vida, pero ¿cuáles son estas recomendaciones que han llevado a esta profunda crisis?

La OCDE, en marzo de 2010, estableció una serie de recomendaciones[2] como: ampliar la base tributaria, aumentar la tarifa y el universo de productos del IVA, considerar la adopción de una regla fiscal más estricta, aumentar la edad efectiva de jubilación, aumentar las semanas de cotización para pensión, fomentar la competencia en el sector de la educación superior, entre otras muchas otras. Además se suman las recomendaciones de la Troika, que van en el mismo sentido que las recomendaciones de la OCDE: elevar la edad de pensión a los 67 años, acabar con las prejubilaciones, aumento del IVA, recortes en presupuesto (plan de austeridad), cronograma de privatizaciones, entre otras que han obligado al gobierno de Alex Tsipras a su aplicación para evitar un inminente colapso económico.

Si se mira con detenimiento esta serie de recomendaciones, se da cuenta que son las mismas que la OCDE y el FMI le han hecho a Colombia en los últimos años y que éste ha cumplido fielmente. Por ejemplo, el FMI le ha recomendado a Colombia: ampliar la base gravable de contribuyentes, incrementar el recaudo tributario, asegurar un mayor cumplimiento en el pago de impuesto y privatizar empresas. Por su lado la OCDE, organismo que ya le ha hecho más de 300 recomendaciones al país, ha propuesto aumentar recaudo de impuestos, evitar aumentar el salario mínimo por encima de la inflación, aumentar tarifas ye liminar exclusiones del IVA, reducir impuestos a las empresas, llevar a cabo reformas fiscales verdes, entre otras a un país que supuestamente goza de una estabilidad macroeconómica.

Lo sucedido en Grecia muestra que las recomendaciones no han tenido un efecto positivo para su población. Para demostrarlo un ejemplo: la tasa de ocupación fue inferior al 50% en 2014[3], desde niveles de más del 60% en 2009, cuando no se habían aplicado los paquetes de rescate. Está demostrado que estos organismos hacen las mismas recomendaciones para todos los países, vendiendo la idea de que es la mejor opción.

Colombia, tal vez ha sido uno de los alumnos más fieles de estas recomendaciones, y eso que no sufre una crisis como la de Grecia. Aquí han metido la idea de que son la senda hacia el desarrollo, en un país que necesita un sistema productivo que apalanque el empleo de calidad, el crecimiento económico y el posterior desarrollo verdadero.

[1] Organización a la que pertenece desde el 27 de septiembre de 1961.

[2] OCDE (2010). Greece at a Glance Policies for a Sustainable Recovery.

[3] OCDE (2015). Employment Outlook 2015. How does Greece compare? Disponible en:http://www.oecd.org/greece/Employment-Outlook-Greece-EN.pdf