• Categoría de la entrada:Sin categoría

Mientras hay un moderado optimismo por el ritmo de la economía mundial, para la región la situación no es tan clara.

Para quienes usualmente asisten a la cita anual que organiza el Foro Económico Mundial en la pequeña población de Davos, en los alpes suizos, hay cosas que no cambian mucho.

Una es la vista de las montañas nevadas en una zona que ofrece algunos de los mejores sitios para esquiar en Europa.

Otra es la impecable organización, necesaria para garantizar la celebración de decenas de paneles sobre los temas más diversos, en los cuales participan expertos de primera línea, y cerca de 40 presidentes y jefes de Estado.

No menos importante es la seguridad, por cuenta de la cual los 2.500 asistentes tienen que seguir las reglas que con firmeza hace cumplir la policía helvética, comenzando por la necesidad de portar la acreditación en todo momento.

Pero lo que sí ha variado es el sentimiento de preocupación con respecto al mundo desarrollado. “La sensación de crisis claramente es menor”, afirma el columnista del diario Financial Times, Martin Wolf.

Y aunque los expertos debaten sobre si el peligro de una recaída es elevado, los banqueros sostienen que así es.

“No hay duda de que en términos de capital o apalancamiento, la realidad es muy diferente a la de hace cinco años”, señala Antony Jenkins, cabeza del grupo bancario británico Barclays.

En contraste, América Latina ha perdido lustre.

Si hace un par de años en Davos la experiencia de la región fue mencionada como el ejemplo que debía seguir Europa para dejar atrás la época de vacas flacas, ahora la impresión es que el crecimiento ha vuelto a ser mediocre.

“Sin duda alguna enfrentamos varios desafíos por cuenta del final del ciclo alcista en los precios de los productos básicos que exportamos”, afirma Enrique García, presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF).

“El cambio en la política del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, que venía inyectándole liquidez al mercado financiero, ya lo estamos sintiendo”, asegura Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

“Hemos visto un aumento en las tasas de cambio y una caída en los principales mercados de valores que responde tanto a las percepciones de riesgo como al hecho de que parte de los capitales que ingresaron está yéndose a otras latitudes”, agrega.

Adicionalmente, el mensaje enviado por el Fondo Monetario Internacional con respecto a esta parte del mundo fue registrado en Davos.

Según lo dejó en claro la entidad multilateral el martes, al dar a conocer la actualización de sus proyecciones sobre la economía global, la única zona que se ve relativamente peor, frente al ejercicio publicado en octubre pasado, es Latinoamérica.

De acuerdo con el FMI, el aumento en el Producto Interno Bruto regional llegaría apenas a 3 por ciento en el 2014, por debajo del promedio global calculado en 3,7 por ciento.

El cálculo es menos optimista, tanto para este como para el próximo año y significa el retorno al ritmo mediocre del pasado.

“Aunque las generalizaciones pueden ser injustas, da la impresión de que otra vez la bonanza pasó y la mayor parte se gastó sin que las cosas cambiaran”, opina Wolf.

En respuesta, tanto García como Bárcena dicen que América Latina se encuentra en un punto de inflexión. “Claramente, hay que hacer más en materia de integración e innovación para tener una economía más diversificada”, sostiene el presidente de la CAF.

“Nuestro comercio intrarregional es apenas de 19 por ciento, una cifra muy baja si se compara con lo que se ve en otros continentes”, agrega la cabeza de Cepal.

Entre los pocos temas que todavía generan algún entusiasmo en Davos está la Alianza del Pacífico, que hoy será presentada como la gran promesa regional (ver recuadro). Falta ver si el proyecto del área de integración profunda que componen México, Perú, Chile y Colombia logra entusiasmar a los asistentes al Foro Económico Mundial.

Portafolio.