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Eudoro Alvarez Cohecha, Villavicencio, febrero 23 de 2014

En reciente viaje a San Juanito, conjunto con el secretario de desarrollo agroeconómico del Meta, arribando a la localidad, saludamos a un grupo de campesinos que venteaba el fríjol recientemente desgranado; indagados sobre su situación, con rabia uno de ellos manifestó: “mal! , el TLC nos tiene jodidos”.

Igual ocurre con el maíz, cuyas producciones han mejorado notoriamente, sin embargo los precios bajos agobian a los maiceros; pero la desvergüenza es tal que cuando un precio mejora internacionalmente, la industria, con la complicidad del gobierno, paga por debajo del precio internacional.

Los arroceros se niegan a sembrar sin que se defina precio y condiciones de seguridad en sus siembras. A los porcicultores y lecheros nos les va mejor e igual ocurre a los ganaderos. El agro entero trina por la errática política.

Los productores agrícolas y pecuarios colombianos, finalmente comprenden con toda claridad, qué son los TLC: significan bajos precios para sus productos y la ruina consecuente, obligándolos a abandonar su oficio. Los norteamericanos, al contrario, están felices; alborozados muestran cifras que justifican su euforia con un año de TLC “… se destacan las compras récord de arroz con un alza del 370%. La carne de cerdo alcanzó un aumento del 70%. La demanda de papa congelada registró un incremento del 110 %. Las ventas de pollo alcanzaron un alza del 46%. El trigo, obtuvo un incremento del 60%. La de torta de soya registró un aumento del 124%. Otros renglones que se han venido colocando en forma creciente en Colombia están relacionados con vegetales enlatados, que registraron un alza del 93%… “.

Empeorando el panorama, el gobierno norteamericano aumentó los subsidios -clave para su competitividad- a su producción rural, de 56 mil a 97 mil millones de dólares anuales; casi los duplica; Simultáneamente Santos, anuncia la firma de la “Alianza del Pacífico” con Chile, Panamá, México y Perú, que al decir de los entendidos apretará aún más las clavijas a los productores de leche, arroz, fríjol, carne de cerdo, maíz y azúcar.

No hay futuro para la producción nacional de mantenerse los TLC. Eso está claro para los productores; el gobierno en contracorriente de esta evidencia insiste y persiste en ello; la contradicción es antagónica. los partidos de la Unidad Nacional que apoyan la reelección del Presidente son solidarios con esto. Se visten con piel de oveja para pedir votos y se descubrirán como los lobos que son cuando tengan que decidir sobre la corrección de esta política.

Sería señal de beneplácito con los TLC, respaldar partidos y candidatos afines con el gobierno que los promueve, cuando para salvar la producción nacional se debe apoyar a quienes claman su renegociación.