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Oscar Gutiérrez Reyes, Manizales, octubre 31 de 2013

El próximo lunes -4 de noviembre – se realizará en Neiva, la XIII asamblea nacional de dirigentes de Dignidad Cafetera Nacional. La cumbre se efectuará en un período de profunda crisis de ingreso para los caficultores colombianos. La caída en el precio internacional del grano, que a la fecha es de $US1.32 centavos de dólar -de los que $U.S1, 07 centavos corresponde al precio en bolsa y los 0,25 centavos de dólar restantes a la prima por calidad del café colombiano es, el peor precio del café, en el mercado mundial, en los últimos ocho años. Pero, además, está acompañado de una de las más altas tasas de revaluación del peso frente al dólar. Y como esas dos variables -precio internacional y tasa de cambio- definen el precio interno, entonces se tiene que, por cada arroba, el cafetero está recibiendo –escasamente- $ 38,500 sin duda, un precio de compra de ruina para los caficultores colombianos. Si no fuera, por el Paro Cafetero Nacional y por el Paro Agropecuario, que hicieran los cafeteros y en los que ganaron, con su movilización social, el subsidio PIC por arroba de 16,500 pesos por arroba, la crisis de ingreso que viven sería de proporciones catastróficas.

Eso explica que hoy, Dignidad Cafetera Nacional, continúe la lucha que emprendiera en febrero del año pasado. La verdad es que si continúa cayendo el precio internacional y revaluándose el peso, los cafeteros tendrán que movilizarse, nuevamente, para exigir el aumento del subsidio PIC sobre la base se fije un precio de sustentación. Es claro que los especuladores financieros de las bolsas de Nueva York y Londres tienen postrado el precio internacional y es claro, también, que las multinacionales hacen una sobre ganancia, a costillas de los productores cafeteros.

¿Por qué, en una situación como está, el gobierno colombiano no convoca una cumbre de países productores para enfrentar la situación o, se dirige a Estados Unidos y la Unión Europea para exigirles un intercambio comercial justo? ¿Será acaso por los Tratados de Libre Comercio? ¿Será que un intercambio comercial que beneficie ambas partes está desterrado del comercio internacional y sometido por tanto a la voluntad de multinacionales y especuladores de bolsa? ¿Será que debe someterse a los productores de bienes básicos a la quiebra de su actividad económica, sin importar las implicaciones sociales para los mismos? ¿Es este el libre comercio que nos va a sacar del atraso y la pobreza?

También se reúne la XIII asamblea nacional en medio de los incumplimientos del gobierno a los acuerdos de Pereira y Neiva. De los seis puntos del pliego el gobierno ha cumplido, en parte, con el pago del PIC. La insistencia en desconocer, a los productores, la cantidad de café que producen, con el argumento de que ya “lleno su cupo” o “llego al tope” -en su capacidad productiva- es rebajar, aún más, el ingreso de los caficultores. El gobierno no puede desconocer el aumento de la producción, este año, por el ingreso de millones de árboles a la edad productiva, por un clima muy favorable, por un mayor control de plagas y un mayor abonamiento de los cafetales. Eso debe reflejarse en los llamados cupos o topes y debe pagarse, en consecuencia, el PIC de todo el café producido. Sin que lo anterior signifique no se tengan controles que permitan evitar el fraude y defender los recursos PIC que son de los cafeteros.

En cuanto a los otros puntos debe decirse que el gobierno nacional presento el proyecto de Ley para atender las deudas de los agricultores, incluidos los cafeteros, pero su contenido no resuelve las peticiones ni lo acordado en Neiva. Sobre los demás asuntos es claro que el gobierno no avanza en las negociaciones y pretende burlarse de lo pactado.

Todos estos asuntos llevan a pensar que la XIII asamblea nacional acoja, acepte, la movilización propuesta por Dignidad Agropecuaria Colombiana y en la que todos los agricultores de las diversas “Dignidades” se tomen Bogotá el tres de diciembre. Son muchas las acciones, democráticas, civilizadas y patrióticas, que deben adelantarse para lograr condiciones que permitan una caficultura, con precio justo para el grano, y una agricultura próspera que garantice soberanía alimentaria para la nación. Ir a Neiva es un compromiso de los dirigentes de Dignidad Cafetera. Hacerlo es ayudar a decidir cómo habrá de continuar su lucha.