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Esas tus manos

Abril Dahers

Manos rugosas de diario bregar, hoy se tornan cálidas para mi vientre y van naciéndole caricias que arrullan el alma.

Manos bravías de puño solidario, arden las entrañas al presentirlas, ya tiernas, ya salvajes rastreando pasiones.

Manos anónimas de pasado libertario, nunca ajenas a mi piel, trazan sin tregua surcos hasta el amanecer.

Manos cómplices de viejas añoranzas, siempre dispuestas y al acecho, frágiles ataduras enredadas en el tiempo.

Manos prohibidas de ensueños otoñales, arremeten religiosamente sin piedad, entre profanas y sagradas vulneran mi voluntad.

Manos sabias de yerros enmendados, fieles a mi rancia geografía, prodigan de antaño febriles argumentos.

Resistencia

La espiga violada, desolada la tierra, risas truncas de niños cubiertos de hambre, llanto quedo de solitarias madres, obligados silencios de hombres explotados.

Temible asechanza sobre el amado suelo; un ejército extraño mancilla la patria.

Mas con ánimo fiero, se ha de sellar la resistencia.

Orfeón

Que la palabra fluya, Se impregne valerosa, Vague en tropel, Y more en mi pueblo.

Que la palabra controvierta, Se vista de razones, Hunda sus raíces, Y huela a libertad.

Que la palabra convoque, Se escuche diáfana, Retumbe en el Sur, Y condene la tropelía.

Que la palabra demande, Se difunda temprano, Libere el pensamiento, Y redima de la tiranía.

Que la palabra condene, Se fortalezca sin miedos, Estreche campos y ciudades, Y pregone la justicia.

Que la palabra trascienda las fronteras, Se resista al poderoso Norte, Doblegue cien ejércitos, Y encienda hogueras olvidadas.

Liberación

Botas rojas de sangre inocente, Botas invasoras en campos reverdecidos, Botas asesinas de héroes de infancia, Botas extrañas en naciones hermanas.

No más hombres inermes al imperio hincados.

Botas lustradas con sudor obrero, Botas genocidas de pueblos enteros, Botas rapaces con el suelo ajeno, Botas mercenarias en tierras nobles.

Si es preciso, la vida para liberar los sueños.

Destierro

Sucumbe la noche desgarrada por los miedos y llora el alba, Se agitan las palabras y mueren en susurros bajo las sombras pavorosas, Trinan los turpiales y su canto enmudece entre notas destempladas, La risa fácil de los chicos se ahoga pronto amordazada en sus caritas inocentes, Lechos tibios de amor tornáronse yertos abandonados por viudas tempranas, Frutos a punto se marchitaron entre los lacónicos lamentos de un perro hambriento, Fogón hecho cenizas, indelebles rastros de condenas inmerecidas.

Columnas de desplazados, desterrados de su propia tierra, Desesperanza hecha hombre, desolación hecha mujer, Voces truncadas, clamores desoídos, Moradas solitarias, nidos vacíos, Sollozos amargos, silencios perpetuos, Sembradíos olvidados, sueños convertidos en quimeras, Caminos sin retorno, existencias miserables. Seres infames hieren la sierra, hieren el llano. Sangra bajo el ocaso la tierra mancillada.