La carta dirigida a las diversas vertientes del centro político en Colombia es un llamado pobremente sustentado a votar por Iván Cepeda y Aida Quilcué. Aunque el lenguaje es respetuoso, no es una invitación abierta a discutir sobre las declaraciones y el programa del candidato de Petro, sino una presión política y moral.
La actual coyuntura electoral ha puesto a los colombianos y en particular a las mujeres, cuyo voto se ha convertido en botín deseable para los dos candidatos en contienda, en una falsa disyuntiva: de un lado, se dice que votar por Abelardo de la Espriella es votar por la defensa de la patria y la seguridad y para rescatar a Colombia del comunismo. Por otro lado se insiste en que votar por Iván Cepeda, es votar por la vida, la democracia y contra el fascismo.
La situación de las mujeres hace parte de la situación general del pueblo colombiano, donde los asuntos y problemas fundamentales de la nación no han sido resueltos por ningún gobierno, y francamente no hay razones para creer que Abelardo de la Espriella o Ivan Cepeda vayan a lograrlo.
Además de los numerosos comentarios machistas, que han rayado en lo grotesco, y que causan repudio, lo más preocupante es el programa de gobierno de Abelardo De La Espriella para las mujeres en el próximo cuatrienio.
La propuesta de De la Espriella para las mujeres consiste en enunciados generales como: respuesta rápida a denuncias de violencia y feminicidio, apoyo económico a madres cuidadoras y la defensa hipócrita del papel de la mujer en la familia tradicional.
A De la Espriella le decimos que su programa de gobierno contempla el recrudecimiento de las medidas de apertura económica y libre comercio que son precisamente las que han profundizado la crisis de la familia tradicional. Hoy, del total de hogares colombianos, casi la mitad tienen a la mujer como cabeza de familia y de ellas, cerca del 70% son madres solteras o sin pareja, que ha de hacerse cargo del sustento de sus hijos, para no hablar del creciente número de hogares unipersonales.
Por su parte, dice la carta de las ciudadanas y los movimientos feministas que no votar por Cepeda es “poner en riesgo los avances de los Acuerdos de Paz”. La evidencia corrobora que la inseguridad se extiende por ciudades y zonas rurales, mientras el gobierno de Petro se niega a reconocer el fracaso de su política de Paz Total. La realidad es que se ha agravado la situación de las regiones colombianas, cuyos habitantes, muchos de ellos mujeres cabeza de familia, con sus hijos y sus familiares mayores, han tenido que desplazarse por la violencia creciente y sin apoyo estatal.
En el programa de Cepeda no hay una sola cifra que lo comprometa a mostrar resultados. Aborda temas como las violencias de género, el cuidado y la participación política. Sin embargo, sus propuestas se mantienen en un plano general y declarativo. Más allá del fortalecimiento institucional y la ampliación de programas existentes, no presenta transformaciones estructurales frente a problemas como la informalidad, las brechas salariales, la segregación ocupacional o las dificultades de acceso al empleo productivo y al crédito.
Por otra parte, el aspecto principal de una eventual presidencia de Cepeda es el de continuar con las políticas del gobierno Petro. No son precisamente Gustavo Petro o numerosos miembros de sus estamentos gubernamentales, el mejor ejemplo a seguir como lo muestran las denuncias hechas por varias de sus colaboradoras más cercanas.
Hace 4 años las promesas a las mujeres del entonces candidato Gustavo Petro de mejorar sustancialmente las condiciones laborales, de protección de su salud, de protección al menor, de la defensa de su derecho a la vida, el acceso a la educación, la cultura y trato digno, no solo no se han cumplido sino que se ha deteriorado en diversos campos.
La atención a los menores de 5 años, un asunto de gran importancia para que las mujeres puedan acceder al mercado de trabajo, aún está por debajo del 50%, y una parte importante de esa atención se hace en condiciones de precariedad por falta de inversión y asignación de recursos.
En el campo laboral, las mujeres son las más golpeadas por el desempleo. Más del 55% tienen un empleo informal, y por tanto carente de las mínimas garantías prestacionales y de seguridad social.
Con el deterioro y la crisis profunda de la atención en salud, sigue siendo grave la muerte por embarazos y partos mal atendidos, la muerte de menores de 1 año. Manteniendo cifras del 2015 y en algunos casos, retrocediendo en las metas pactadas para el 2030. A esto se suma que la reforma del FOMAG, impuesta de manera improvisada por el gobierno de Gustavo Petro, deterioró aún más el acceso a la salud de las mujeres maestras: el 59,6% de los afiliados al FOMAG son mujeres, es decir, 6 de cada 10, quienes hoy enfrentan un sistema de salud más precario que el que existía antes de la intervención gubernamental.
La corrupción ha campeado estos 4 años y son vergonzosos los casos de mujeres involucradas, de las cuales estas organizaciones firmantes de la carta, no han hecho las debidas denuncias.
Durante el gobierno de Petro no hubo un cambio sustancial del modelo económico de las últimas tres décadas. Se mantienen los Tratados de Libre Comercio, los cuales condicionan la política productiva nacional. Sin garantizar el progreso de la economía, la producción nacional, la inversión del Estado en asuntos vitales para el desarrollo del país, no hay futuro de mejoras laborales ni para las mujeres ni para el resto de la población.
La carta habla de la defensa férrea a la constitución y las leyes, pero no hace una mínima mención al desconocimiento que tanto Petro como Cepeda han hecho de los resultados electorales y a la amenaza continua de convocar la Asamblea Nacional Constituyente.
El retiro de la propuesta de Constituyente, no garantiza que se repita con el gobierno de Cepeda, la promesa de Petro y Francia Márquez “Dentro del respeto profundo por la Constitución y la ley” firmada en notaría para dedicarse a amenazar permanentemente con convocar una constituyente, vituperando al Congreso, a las Cortes, a todo poder legítimamente constituido, que no ceda a los deseos del actual gobierno.
Lo que se requiere son mejores condiciones de vida, oportunidades de empleo y educación de calidad. Se necesitan programas y campañas eficaces de prevención de todas las violencias y una nueva cultura de defensa de la vida, la salud, para las mujeres, para sus hijos, para las personas mayores, para las minorías.
En ese contexto es prioritario brindar oportunidades para que las mujeres accedan y participen de todas las actividades productivas y sociales del país y que puedan contribuir a la transformación de Colombia en una potencia económica, lo que evidentemente no es un propósito de los candidatos presidenciales.
Sorprende que en la carta, las firmantes se arroguen el derecho a opinar por todas las mujeres, un poco más del 50% de la población colombiana, y a constreñir su capacidad de decidir libremente. Exigimos que se respete el derecho de las mujeres a votar con libertad y a conciencia.
En consecuencia, ni Abelardo ni Cepeda. Las mujeres tenemos que seguir trabajando hombro a hombro con los hombres, por el real desarrollo del país y su soberanía, único camino para lograr que las mujeres cumplamos el papel que el país requiere.
Si estás de acuerdo, te invitamos a acompañarnos firmando esta carta.
Para hacerlo, ingresa tus datos en el formulario “Firmar la carta”.
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Personas y organizaciones firmantes
54 firmantes registrados.
- Flor Morales — Directora de Comunicaciones de Cedetrabajo
- Yolanda Nieto — Asesora de Cedetrabajo
- Oscar Avellaneda — A nombre propio
- María Camila Tovar Perdomo — Consejera consultiva por el derecho a una cultura libre de sexismo
- Liliana Cediel — Magma movimiento ambiental
- Maria Luisa Bode — A nombre propio
- Deledda Páez Vega — A nombre propio
- Gabriela Rojas Castro — A nombre propio
- Diana Moure — A nombre propio
- Daniela peña Vergara — A nombre propio
- Luis Fernando Giraldo Alvear — Nombre propio
- Luis Fernando Giraldo Alvear — Nombre propio
- Luz Mila Molina — Docente
- Brigitte Baptiste — Ninguna
- Luz Stella Ramirez Guevara — Conalminercol
- Cecilia Rosario Argote Vanegas — A nombre propio.
- Sara Osorio — Cedetrabajo
- Miguel Ángel Rodríguez — Cedetrabajo
- Yeilor Rafael Espinel Torres — A nombre propio
- Marino Alexander Gómez Riaño — Dignidad & Compromiso
- Manuel Antonio Castillo Gómez — Subdirectiva Cut Caquetá
- Maria S Casabianca — A nombre propio
- Claudia Lozano Gamba — Cedetrabajo
- Eudoro Alvarez Cohecha — Nombre propio
- Bibiana Naranjo Giron — Bibiana Naranjo Giron
- Paola Torres Vargas — Paolatorresvargas@icloud.com
- Pablo Durán — A nombre propio
- Libia herrera — Dignidad y compromiso
- Alexandra Caballero — A nombre propio
- Arturo Durán — Fundación Norte Cultural
- Arturo Durán — Fundación Norte Cultural
- Pamela Gamboa — Unión General de Trabajadores Independientes y de la Economía Informal UGTI
- Dora Esther Novoa Novoa — A nombre propio
- María Virginia Rodríguez — Acolpen
- Yohana Corredor — Organización Colombiana de Estudiantes
- Yulieth Estefanny Quintero González — Estudiantil
- Paola Andrea Rodríguez Vargas — A nombre propio
- Wilson Stevens Cardenas — A nombre propio
- Claudia Polindara — A nombre propio
- Claudia Lozano Gamba — Cedetrabajo
- HEBERT CASTRO CASTELLANOS — A nombre propio
- Gloria Isabel Zárate — Acoplen
- Cindy Borrero — A nombre propio
- Sandra Liliana Canacuan — A nombre propio
- Victor Davila — Dignidad y compromiso
- Paola Londoño — A nombre propio
- Ana María Cabrera Chamorro — A nombre propio
- ADOLFO LEON TIGREROS — A nombre propio
- Camila Diaz Torres — Nombre propio
- Sandra Milena Luna Delgado — Docente
- Marta Velez — Nombre propio
- María Offir Ortiz — Asociación de usuarios por Defensa de la Salud, Asudsalud
- Mauro Villanueva — -
- Amanda Sanchez — Independiente