Salud mental

Oct 11, 2021 | Bernardo Useche, Blog

La salud mental es el equilibrio inestable entre nuestras ideas y emociones y la realidad en que vivimos. Son normales entonces los altibajos que experimentamos en nuestros pensamientos y estados de ánimo cuando tenemos tropiezos, dificultades o pérdidas en el diario vivir. Si esta inestabilidad psicológica empieza a ser frecuente o permanece por relativamente cortos períodos de tiempo es probable que estemos ya lidiando con problemas mentales que merecen atención y cuidado. Si nos desconectamos racionalmente de la realidad y nuestras reacciones emocionales se descontrolan seguramente estamos navegando las aguas de los trastornos mentales. 

Problemas y trastornos mentales se incuban en las condiciones materiales en que vivimos y tienen asiento en nuestro organismo biológico, especialmente en nuestro cerebro. Prevenirlos es posible pero la promoción de la salud mental cada vez es más difícil por las profundas desigualdades económicas y sociales. Por eso no debe extrañarnos que la Dra. Ingrid Daniels presidenta de la Federación Mundial de Salud Mental (WFMH) anunciara hace unos meses que el tema seleccionado para el día mundial de la salud mental en 2021 era: “Salud mental en un mundo desigual”. La pobreza, el desempleo, la insatisfacción de las necesidades básicas personales y familiares producen stress, ansiedad y depresión y las barreras de acceso para recibir atención oportuna y de calidad en salud mental empeoran estos cuadros clínicos y convierten en críticos los ya de por si graves trastornos mentales.

En un estudio que realizamos el año pasado sobre el impacto de la pandemia en la salud mental de los colombianos encontramos evidencia de esas desigualdades: las más afectadas fueron las mujeres de 18 a 29 años de bajos ingresos, pero otros grupos vulnerables de la población también lo fueron. Y si se observa en el país el altísimo e inaceptable aumento de homicidios (26, 17%) y de suicidios (10,25%) que reporta el Instituto de Medicina Legal en su boletín más reciente, en el que se comparan los casos de enero a agosto del 2021 con el mismo período en el 2020, la situación no puede ser más grave (ver tabla). Matar y matarse son indicadores de muy pobre salud mental. 

Mientras tanto, el ministerio de salud prepara el nuevo Plan Decenal de Salud Pública manteniendo el contrasentido, el oxímoron, presente en el anterior plan decenal de proponer hacer salud pública, prevención y promoción en salud mental con intermediación de las compañías aseguradoras (EPS).  La situación es tan seria que “…el Defensor del Pueblo le recomendó a las EPS incluir en sus redes de atención los servicios de psiquiatría, psicología y terapias, y al Ministerio del Trabajo incentivar a los profesionales de psiquiatría, psicología y terapeutas para que trabajen en las zonas rurales”. Y este es otro aspecto del problema: aunque existen en el país un número suficiente de psicólogos que podrían vincularse a estrategias y programas efectivos de prevención y atención de los problemas y trastornos mentales en el país, sus condiciones laborales y salariales son deprimentes. 

Finalmente, es conocido que la pandemia de COVID-19 ha incidido en la salud mental de la población mundial. Sin embargo, no se ha prestado atención a la relación bidireccional entre salud mental e infección con el virus SARS COV 2. Un grupo de científicos hizo seguimiento a más de 69 millones de personas en Estados Unidos, encontrando que 62.354 habían sido diagnosticadas con COVID-19. 1 de cada 5 de ellas desarrolló posteriormente un problema o trastorno mental. Al mismo tiempo encontraron que las personas con problemas o trastornos psiquiátricos en el año previo eran más propensas a enfermarse con COVID-19 (enlace al artículo).

Desde 1992, el día mundial de la salud mental se conmemora hoy 10 de octubre.

Nota original publicada en Más Colombia