¿Seguirá la economía al servicio del sector financiero?

Sep 28, 2021 | Blog, Enrique Daza

Desde que se lanzó la apertura económica en los noventa, los que la promovieron argumentaron que el eje de la misma sería el fortalecimiento y liberalización del sector financiero. Por eso se adoptaron políticas de desregulación, eliminación del crédito de fomento y  privatizaciones. También grandes recursos públicos fueron entregados a dicho sector, entre ellos los de las pensiones, la financiación de la vivienda, el manejo de importantes recursos de la salud entre otros.  Según sus inspiradores  este fortalecimiento permitiría que se irrigaran dineros a toda la economía, incluyendo un aumento en el consumo y la inversión, y aseguraría un flujo de recursos que contribuiría al crecimiento.

Esto permitió que el sector financiero aumentará su participación en el PIB de tal forma que en las últimas tres décadas es el sector que más ha crecido (5 %), superando el crecimiento anual del PIB y acumulando enormes ganancias a lo largo de los años.  En los últimos 9 años ha representado en promedio el 21 % del PIB.

A los sectores reales de la economía no les ha ido tan bien, la minería crece y se contrae dependiendo de los precios internacionales de los minerales y tanto la industria como la agricultura han perdido participación en el PIB en forma sistemática, pasando de representar el 14,1 % en 2009 al 11,8 % en 2019 en la industria y del 14,08 % al 11,86 % la agricultura en el mismo periodo.

En 2019 el crecimiento de los bancos fue de 5,7 %, 2,4 puntos por encima del PIB total y las ganancias obtenidas durante ese mismo año sobrepasaron los 13 billones de pesos.

En 2020 en plena pandemia los bancos ganaron 4 billones y los pequeños alivios que dieron a sus acreedores en materia de periodos de gracias, alguna rebaja de intereses y congelamiento parcial del pago de cuotas hipotecarias, no tuvieron impacto significativo, pues implicaron un aumento en la deuda total y la baja en la tasa de interés fue inferior a lo que bajó el Banco de la República y la disminución de los encajes no redundó en una significativa ampliación del crédito pues se siguieron exigiendo garantías imposibles para los que los solicitaban créditos. Si a esto le sumamos los altos márgenes de intermediación, que es la diferencia entre lo que pagan y lo que cobran por intereses son solo comparables a los de Haití e Irak y representaban, según el Banco Mundial, para 2018  el 7,4 %  mientras que en Chile era 1,5 % y en  Canadá 2,6 %.

Los altos márgenes de intermediación solo son comparables a los de Haití e Irak y representaban,

según el Banco Mundial, para 2018  el 7,4 %  mientras en Chile eran 1,5 % y en  Canadá 2,6%.

También se fortaleció la concentración del sector, según la Superintendencia Financiera, en diciembre de 2019 existían 5.516 oficinas ubicadas en todo el territorio nacional, de las cuales prácticamente el 40 % pertenecían a tres entidades.

El resultado final contradice lo que, en el amanecer de la apertura y la liberalización, prometieron sus apóstoles. Una prueba de eso es el informe reciente de la Superintendencia Financiera de Colombia que reportó que para junio de 2021 los bancos alcanzaron utilidades por 4,9 billones, 1 billón más que en mayo, destacándose el Banco de Bogotá que obtuvo 1,5 billones de ganancias que serían mucho más si se contabilizan las ganancias del grupo aval con sus cuatro bancos (Occidente, Popular, Avvillas) y el Bancolombia que obtuvo 923.000 millones. Otros sectores financieros obtuvieron ganancias inmensas. Las compañias fiduciarias ganaron $2,7 billones; el sector de pensiones y cesantías $10 billones, según la Superintendencia las utilidades para todo el sistema financiero colombiano en mayo de 2021 fueron de $21,7 billones.

El sector financiero crece y especialmente el sector bancario, mientras que la economía se deprime, no mejora el consumo y la inversión no logra llegar a los bajos niveles en que se encontraba en 2019. En época de crisis el Estado salva a los bancos,  cuando hay bonanza ellos se quedan con las ganancias, en la pandemia cuando toda la economía cayó, obtuvieron billonarias ganancias.

Nos encontramos en una situación en la cual la economía está al servicio del sector financiero. El gobierno le otorga toda clase de gabelas, manteniendo la creencia de que si a ese sector le va bien, le irá bien al país a pesar de que nada prueba que sea un vehículo para generar riqueza productiva y mucho menos para redistribuirla. Todos los estudios realizados prueban que en Colombia durante todos estos años ha aumentado la concentración del ingreso.

Nota original publicada en Las 2 Orillas