• Categoría de la entrada:Ciencia
El Mundo, julio 7 de 2015

Entrevista a Victoria Meadows, astrobióloga de la NASA

Por: Ray Sánchez Santander

Como el rey Alfonso XIII, la estadounidense Victoria Meadows se ha acostumbrado a pasar cada verano unos días en el Palacio de la Magdalena de Santander. Aunque esta investigadora de la Universidad de Washington no logra desconectar en la capital cántabra: esta semana ha dirigido (junto al español Javier Gómez-Elvira) una nueva edición de la Escuela Internacional de Astrobiología que acoge la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en esta ocasión dedicada al remoto origen de la vida en nuestro planeta. Durante el resto del año, Meadows busca extraterrestres, por minúsculos que sean. Es su cometido como directora del Laboratorio Planetario Virtual que integra el Instituto de Astrobiología de la NASA.

sol«Aunque no somos de la NASA, sólo trabajamos para ellos», aclara sonriendo, como restándole importancia al cargo. Tiene los pies en la tierra, pero lleva años con la cabeza puesta en el espacio. Su objetivo es encontrar vida en otros planetas de la galaxia. No es sencillo, porque lo que busca son microbios a miles de años luz de distancia. Pero está convencida de que los acabará encontrando. «Es muy posible que exista vida en el universo, incluso vida inteligente». Y esto ya no lo dice riendo.

De momento, sólo tenemos constancia de vida en la Tierra. Pero, ¿cree que puede haber surgido en otros planetas?

Muy posiblemente se han podido dar esas mismas condiciones en otras partes. Para que se origine vida necesitamos agua, ciertos elementos y una fuente de energía. Eso se da en la Tierra, pero posiblemente se haya dado en Marte también, y las mismas condiciones pueden encontrarse en Europa (una luna de Júpiter). Eso no quiere decir que necesariamente haya existido vida, sino que se dan las mismas condiciones en algunas partes del Sistema Solar. Y en el resto del universo también. Se han encontrado muchos planetas fuera de nuestro Sistema Solar que están situados a una distancia de una estrella muy similar a la que existe entre la Tierra y el Sol, con lo cual parece muy probable que la vida haya surgido en otros mundos.

¿Y el origen de la vida en la Tierra tiene algún ingrediente procedente del espacio?

Según la llamada teoría de la panspermia, la vida en la Tierra tuvo un origen externo. Pero lo que nosotros estudiamos es cómo la vida aparece en la Tierra, y si surge aquí es porque hay un ambiente adecuado para que aparezca. Los cometas pudieron traer material orgánico básico para que a partir de ese momento se formasen cosas más complejas en la Tierra, y eso no se descarta en absoluto, es parte de la idea de la evolución en nuestro planeta. Puede ser que parte de ese material orgánico básico llegara a través de cometas o meteoritos. Pero todo ese material también se puede haber formado en la propia evolución del planeta, porque esos elementos, como el carbono o el hidrógeno, los tenemos aquí. No sabemos si a la Tierra le faltaba algo, es sólo una hipótesis.

Usted trabaja para encontrar vida en otros planetas, ¿cómo va la búsqueda?

Ahora mismo la misión Kepler está recopilando información de planetas de fuera del Sistema Solar, pero tengo más esperanzas en el James Webb Space Telescope (JWST), que se lanzará en el 2018 y será el gran telescopio con el que se espera analizar el espectro de planetas similares a la Tierra. Con este telescopio se puede tratar de buscar elementos, como biomarcadores, que son posibles evidencias de que exista vida en otros planetas. Es como si alguien viera desde lejos nuestra atmósfera y comprobara que, efectivamente presenta biomarcadores característicos de vida.

¿Y podríamos encontrar también vida inteligente en esos planetas?

Es posible que exista vida inteligente en otros lugares. Pero es mucho más fácil encontrar vida sencilla, como bacterias, en muchos planetas del universo. Los microbios se forman primero, y después, a lo largo de miles de millones de años de evolución, puede surgir la inteligencia, pero esto requiere mucho tiempo. La astrobiología se centra en la búsqueda de vida más sencilla. Desde luego, es posible que exista vida inteligente en otros mundos, pero es más rara y más difícil de encontrar. La vida en la Tierra existe desde hace 3.500 millones de años, pero los telescopios los tenemos desde hace muy poco tiempo. Quizás haya vida ahí fuera con la que todavía no podamos comunicarnos.

Usted siempre se ha mostrado convencida de que esta generación será la que descubra la vida en otros planetas. ¿Mantiene ese convencimiento?

Todavía mantengo esa expectativa. El telescopio JWST será una oportunidad para encontrarla. Si no, alguna misión posterior podría lograr ese descubrimiento.

En cierta forma, usted busca planetas que podrían ser un nuevo hogar para la Humanidad, como en la película Interstellar.

Evidentemente en algún momento del futuro, si sigue existiendo la Humanidad, tendremos que buscar otro planeta porque el Sol morirá. Si entonces seguimos vivos tendremos que buscar algún tipo de alternativa, pero eso será dentro de muchas generaciones. Ahora mismo el objetivo que tenemos es encontrar vida en otros planetas que están desperdigados en el Universo. Por ejemplo, mi interés en estos momentos es saber discernir si el oxígeno es un biomarcador, es decir, si el encontrarlo en otro planeta es una evidencia, si tiene un origen orgánico o no. Eso es importante, porque las nuevas misiones espaciales nos permitirán ver la marca del oxígeno en un espectro.

¿Presume que su trabajo consiste en buscar extraterrestres?

Sí, porque el grupo que dirijo se dedica, básicamente, a eso, a buscar vida fuera de la tierra, y sí, me gusta mucho.