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TLC_Colombia_CampoCada vez es más evidente que los TLC con los Estados Unidos y la Unión Europea amenazan de muerte al campo colombiano. La importación de leche en polvo tiene a los lecheros colombianos contra la pared, y también la de los lactosueros, utilizados en muchos productos en vez de la leche pura del país.

Ya sabemos que los países europeos y los Estados Unidos subsidian a sus campesinos con sumas enormes, de manera tal que su leche en polvo y los derivados lácteos terminan constando una fraccion de los productos equivalentes colombianos, a pesar de que si la competencia fuera limpia, nuestros productos le darían una muenda en costos a la mayoría de los extranjeros.

Nuestra carne, por ejemplo, es producida solo en pastoreo a una fracción por kilo de lo que cuesta producirla en Europa y los Estados Unidos con ganados alimentados principalmente con concentrados, además de no correr aquí los riesgos de contraer la “enfermedad de las vacas locas” de las reses alimentadas con productos cuya fuente de calcio son los huesos molidos de las reses idas al matadero, muchas con la enfermedad mencionada latente en su osamenta.

Si el agro de Colombia -no solo la ganadería- ha de competir bien contra el de los Estados Unidos y el de la Unión Europea, el Gobierno de Colombia no está haciendo bien la tarea.

El país necesita una inversión masiva en la infraestructura vial secundaria y terciaria para que los productos del campo lleguen frescos a la ciudad, y luego una transferencia masiva de tecnología, especialmente a los productores pequeños y medianos.
Colombia es reconocida por su cantidad de agua dulce, pero la mayor parte del campo no tiene irrigación. Sin riego permanente no se puede hablar seriamente de mejorar la productividad y la competitividad del sector agropecuario.

Luego está el problema enorme de la escala. En un país lleno de obstáculos para cultivar grandes áreas de tierra, como es Colombia, es difícil competir contra la eficiencia de los países que sí lo pueden hacer no solo con facilidad legal, sino con estímulos estatales.

Nuestros pequeños y medianos ganaderos y agricultores jamás podrán competir individualmente contra los macroproductores extranjeros a menos que se asocien de forma eficiente para lograr una masa crítica importante y alcanzar las economías de escala. Si el agro colombiano no logra unir extensiones importantes de tierra para producir en grande cada uno de los distintos productos agropecuarios que demanda el mercado, terminará más arruinado de lo que está ahora.

¿Qué haría Colombia con una migración aún mayor del campo hacia los cinturones de miseria de las grandes y medianas ciudades? Probablemente ocurriría un cataclismo social con consecuencias impensables para la estabilidad de la nacion.

El Gobierno tiene que pensar más, hacer menos anuncios y volverse mucho más ejecutivo.

El Universal