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Por: Julian Carvajal / @juliancarvajal_

Los argumentos de quienes se oponen al TLC de Colombia con Corea del Sur están respaldados en cifras producto de acuciosas investigaciones sobre el grave impacto de este sobre nuestra economía. Por otro lado, los argumentos de quienes apoyan el tratado comercial parecen ser producto de supuestas buenas intenciones, acompañadas de un cruce de dedos y frases positivas de inciertos pronósticos.

Los representantes de los trabajadores hablan de los cerca de 200 mil empleos directos que se ponen en riesgo en la industria automotriz, de electrodomésticos y confecciones, y que el porcentaje del desempleo aumentaría en un 1 % a nivel nacional. Empresarios señalan la muy posible quiebra de empresas del sector automotriz.

Otros hacen un comparativo de los tratados de libre comercio ya vigentes con Estados Unidos y la Unión Europea, en los cuales Colombia ha salido mal librada porque las promesas de los beneficios que estos traerían no han llegado. Sólo con Estados Unidos, el déficit de la balanza comercial entre enero y julio de este año fue de US$3.058 millones, como indican datos del Dane; mientras que sectores como el ganadero, han sido gravemente afectados por la importación masiva de productos lácteos desde Europa.

Algunos más miran hacia el vecindario y ven los desastres económicos de Chile y Perú. En Perú, desde la firma del TLC con Corea, las exportaciones hacia ese país han caído 10 % y las importaciones crecieron 7 %. Las exportaciones agrícolas peruanas cayeron 39 % entre 2011 y 2012, y no crecieron entre 2012 y 2013. En el caso de Chile, los primeros cuatro años de TLC, las exportaciones hacia Corea crecieron 274%, pero sus importaciones desde el país asiático aumentaron en un 507 %, según señala el informe SIA N°7 de TLC al Desnudo.

El gobierno, por el contrario, se ha limitado a decir que el acuerdo será bueno, que traerá oportunidades y que tenemos que entrar a competir con buena energía para que nos vaya bien, como señalaron con los TLC firmados anteriormente. Los estudios, las cifras y los argumentos para defender semejante mal negocio se le perdieron al Gobierno Nacional. Pero la joya de la argumentación gubernamental para la firma del acuerdo comercial la ha dado Cecilia Álvarez, Ministra de Comercio, quien afirma que lo bueno de un TLC con Corea del Sur es que los colombianos van a poder comprar teléfonos celulares Samsung más baratos. Cabe preguntarse, ¿la Ministra Álvarez pretende que Colombia sacrifique gran parte de su economía solo por un teléfono celular?