Urge una Política Agraria

Sep 4, 2013

Libardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, septiembre 2 de 2013 Quienes de buena fe tenían dudas respecto al impacto devastador que sobre el agro y la industria nacional tiene el libre comercio las vienen dilucidando en carne propia con afectaciones demoledoras y que terminan haciéndose extensivas a toda la sociedad. El panorama nacional de […]

POLITICA_AGRARIA_COMUNITARIALibardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, septiembre 2 de 2013

Quienes de buena fe tenían dudas respecto al impacto devastador que sobre el agro y la industria nacional tiene el libre comercio las vienen dilucidando en carne propia con afectaciones demoledoras y que terminan haciéndose extensivas a toda la sociedad. El panorama nacional de protestas alrededor del Paro Agrario, en el que desafortunadamente también pelechan intereses distintos a los de los agricultores, desnudan la vulnerabilidad de la producción nacional frente a economías fuertemente subsidiadas como la norteamericana y las naciones de la Unión Europea

Resulta repugnante ver a los Congresistas de la Unidad Nacional ahora haciendo la pantomima de un gran dolor por la suerte de los agricultores cuando a sabiendas votaron sin chistar la aprobación de los TLC´s y las leyes que apuntalan la concepción neoliberal en el manejo de lo público, en el caso del Huila no se escapa ninguno.

El Gobierno recurre a la simulación para engañar a la opinión pública a la que pretende hacerle creer que ha hecho aportes y propuestas suficientes a los agricultores, esta semana por ejemplo en relación con la exigencia de los productores de controlar los precios de los insumos y fertilizantes de tal manera que no cuesten más de tres veces lo que valen en los países vecinos, Santos con bombos y platillos salió a decir que les reducía los aranceles y los incorporaría a un régimen de libertad vigilada, al que no conoce el tema esto puede sonar a música de ángeles, pero la verdad es que con TLC la mayoría de los aranceles son cero y en los que existe algún porcentaje este es muy limitado y corresponde a productos de baja demanda, de tal suerte que los montos de rebaja son mínimos y por otra parte la libertad vigilada viene operando hace varios años permitiéndole a las multinacionales cobrar el precio que se les viene en gana, así que no está ofreciendo nada nuevo.

Los acuerdos de Libre Comercio son como un matrimonio- en el que la luna de miel es únicamente para los monopolios- se firman para toda la vida pero en el camino se pueden terminar, mientras que esto ocurre no tienen los productores alternativa distinta a reclamarle al gobierno que los compense por los perjuicios que les ocasiona, para que no deban hacerlo reiteradamente debe aprobarse una ley de la república que destine permanentemente los recursos necesarios para atender estos desbalances y así pueda retornar la tranquilidad a los campos y carreteras de Colombia.

Newsletter Cedetrabajo

El gobierno de Gustavo Petro ha tomado decisiones en materia energética basadas en una lectura equivocada de la estructura energética del país. La suspensión de nuevas exploraciones de hidrocarburos aceleró el paso de Colombia desde una relativa autosuficiencia hacia una creciente dependencia del gas importado, con implicaciones económicas y de seguridad energética que comienzan a sentirse.

Esta situación se vuelve aún más delicada en el contexto climático actual. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha confirmado la formación de un “súper Niño”, el fenómeno más intenso de la última década. En un país donde cerca del 70% de la electricidad depende del agua almacenada en embalses, los episodios prolongados de sequía no son un asunto menor. Cuando el nivel de los embalses cae, el sistema eléctrico colombiano depende de la activación de plantas térmicas que funcionan principalmente con gas.

Allí aparece el cuello de botella. Colombia ya no dispone del gas suficiente para operar plenamente esas plantas en escenarios de sequía prolongada. La escasez ya mostró sus efectos. Durante el último año, los precios de la energía en bolsa se dispararon más de 200%, reflejando las tensiones crecientes entre oferta energética, disponibilidad de combustibles y condiciones climáticas adversas.

Torre de perforación asociada a exploración de gas natural

El punto de quiebre llegó en diciembre de 2024, cuando Colombia vivió un hecho inédito en más de cuatro décadas: por primera vez en 45 años el país tuvo que importar gas para garantizar la demanda esencial de hogares y comercio. Este es el resultado de una tendencia preocupante. Las reservas nacionales han venido cayendo y la producción se redujo cerca de 9% en el último año.

Como consecuencia, Colombia se ve obligada a comprar gas en los mercados internacionales a precios mucho más altos. Mientras el gas producido localmente ronda los 6 dólares por unidad, el importado puede costar entre 15 y 16 dólares. En un escenario de mayor dependencia externa, agravado además por las tensiones derivadas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, las facturas de energía podrían aumentar entre 30% y 40%, Según el exministro Amylkar Acosta.

Gustavo Petro habla en conferencia sobre transición energética

La pregunta inevitable es por qué el país enfrenta hoy esta escasez. Una de las razones centrales es el freno deliberado a la exploración de hidrocarburos. Diversos expertos han señalado que decisiones como la suspensión de los pilotos de fracking han cerrado la puerta a esta tecnología que en su versión 6.0 incorpora cambios tecnológicos frente al tradicional, destacándose por el uso de CO2 capturado en lugar de grandes volúmenes de agua, la integración de inteligencia artificial para anticipar y mitigar impactos ambientales y una reducción significativa de emisiones. De acuerdo con Acosta, esta tecnología podría emitir hasta 8 veces menos CO2 por barril que la producción convencional en Colombia y, además, permitiría multiplicar por 8 las reservas de gas natural del país, lo que ayudaría a cubrir el déficit energético y reducir la dependencia de importaciones.

A esto se suma un problema conceptual en la forma como se está comunicando la transición energética desde el Gobierno. El presidente Petro tiende a confundir la matriz eléctrica con la matriz energética total. Aunque la electricidad en Colombia es mayoritariamente hidráulica, esta representa apenas alrededor del 18% del consumo energético total. El restante 82% sigue dependiendo de combustibles fósiles, especialmente petróleo y gas.

Presentar a Colombia como un país que ya dejó atrás la dependencia de los hidrocarburos no solo es incorrecto desde el punto de vista técnico; también puede generar señales equivocadas para la inversión. Desincentivar el desarrollo de los sectores de petróleo y gas en un momento en que siguen siendo la base del sistema energético nacional compromete la seguridad energética y debilita sectores indispensables para la reindustrialización del país.

La transición energética es necesaria, pero debe ser realista.

Desmontar el sistema energético existente sin contar con alternativas maduras y suficientes no es una transición ordenada: es un salto al vacío. Desde Cedetrabajo hemos insistido en que la política energética debe combinar la expansión de energías renovables con una gestión responsable de los recursos hidrocarburíferos durante el período de transición.

Si Colombia no reactiva la exploración y no destraba proyectos estratégicos como el yacimiento Sirius en el Caribe, hoy afectado por la paralización de las licencias ambientales, el país seguirá perdiendo soberanía energética. En ese escenario, la dependencia de importaciones será cada vez mayor y los costos terminarán trasladándose a hogares y empresas.

La transición energética no puede convertirse en una política de desmantelamiento prematuro del sistema energético. Debe ser, por el contrario, una estrategia de transformación gradual que preserve la seguridad energética del país mientras se construyen las bases de un nuevo modelo productivo. De lo contrario, la promesa de transición podría terminar desembocando en una tormenta perfecta.

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