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ACTIVO

¿Por qué el gobierno anuncia la venta de una empresa que ha demostrado buenos resultados? ¿Podrá más la presión por privatizar una de las últimas joyas del capital público colombiano o podrán parar el proceso las organizaciones civiles que se oponen?

Mario Alejandro Valencia* – José Roberto Acosta**

Dos argumentos falsos

En julio de 2013 el entonces ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas anunció que la Nación vendería su empresa de generación eléctrica más importante, ISAGEN, con el doble argumento de que esta no produce rendimientos suficientes y de que el dinero producto de la venta (aproximadamente 5 billones de pesos) sería destinado a construir las vías de cuarta generación (4G), sustituyendo así un activo público por otro activo público.

Según Cárdenas, la rentabilidad de ISAGEN para el gobierno es de apenas 2 por ciento, mientras que la inversión en vías 4G produciría retornos del 13 por ciento. Pero las cifras y los hechos reales indican otra cosa:

1. ISAGEN no renta el 2 por ciento. En la asamblea de este año la empresa solo repartió el 46,21 por ciento de sus utilidades netas del ejercicio de 2013. Además, el dividendo por acción fue de $ 79,70 pero la utilidad fue de $ 172,47 por acción, es decir, que sobre un precio de $ 3.300 por acción obtuvo una rentabilidad de 5,2 por ciento.

Este es, sin duda, un excelente negocio del capital privado que, por un lado, se quedaría con una empresa estratégica como ISAGEN y, por otro lado conseguiría recursos baratos para hacer las famosas vías. Con cara ganan ellos y con sello pierde la Nación.

Esta rentabilidad es mucho más alta si se mide sobre la inversión inicial.

Finalmente, en los cálculos del ministro tampoco se considera que ISAGEN ha estado sometida a un fuerte endeudamiento para la construcción de Hidrosogamoso. Cuando esta hidroeléctrica entre en funcionamiento mejorará por supuesto la liquidez  de ISAGEN, con resultados incluso mejores de lo que había proyectado el gobierno.

2.Los recursos de ISAGEN se utilizarían para financiar a los privados que construirán las vías. Por eso mismo el ministro Cárdenas estaría faltando a la verdad al decir que se cambiará un activo público por otro, cuando en realidad se perdería un activo público para entregárselo en créditos baratos a los privados.

En efecto, con los recursos de la venta de ISAGEN se constituirá un fondo en la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), entidad encargada de administrar los recursos para las vías 4G.

Y son bien conocidas las dificultades de los privados para obtener financiación para estos proyectos. Según el presidente del Citibank en Colombia, “otorgar créditos para obras que se hacen a largo plazo, de 20 o 25 años, implica riesgos muy altos, y la opción que tenemos es entrar a la etapa inicial de los primeros cinco años”. Así mismo, una compañía de inteligencia de seguros reconoce que “se está queriendo que el sector público juegue un papel más importante que el institucional”, y destaca el papel de la FDN en “bajar el riesgo y permitir una entrada mucho más interesante del sector privado en los proyectos”.


El Presidente Santos en su recorrido por la Central
Hidroeléctrica del Río Amoyá, construida por Isagen.
Foto: Presidencia de la República

El Ministerio de Hacienda y Crédito Público ha reconocido que los 64 billones de pesos que cuestan la construcción y el mantenimiento de las vías 4G en un periodo de entre 25 y 30 años,  serán financiados a través del recaudo de peajes y de aportes provenientes del presupuesto general de la Nación.  No tiene sentido entonces que el costo del capital, que el Ministerio calcula en 47 billones de pesos, se financie mediante créditos privados a tasas de mercado, cuando podría derivarse de recursos públicos a una tasa de interés más favorable.

Según el Ministerio de Hacienda, estudios de laCorporación Financiera Internacional, perteneciente al Banco Mundial, indican que las vías 4G pueden rentar al 13 por ciento. Lo que no dice el ministro es que esta rentabilidad es para los privados, y que el Estado recibiría solo lo correspondiente a la tasa de interés que otorgue la FDN, a través de deuda subordinada, a 20 años, con flexibilidad de pagos y con un período de gracia de 8 años.

Este es, sin duda, un excelente negocio del capital privado que, por un lado, se quedaría con una empresa estratégica como ISAGEN y, por otro lado conseguiría recursos baratos para hacer las famosas vías. Con cara ganan ellos y con sello pierde la Nación.


La Hidroeléctrica de Sogamoso es otro proyecto
financiado por Isagen.
Foto: International Hydropower Association

Por qué no vender ISAGEN

Además del mal negocio que sería la venta de ISAGEN, existen otras razones tocantes al papel  de esta empresa en el país.

Ante los graves problemas de generación de energía y el famoso “apagón” de comienzos de los noventa, el gobierno procedió a reformas el sector eléctrico y a crear ISAGEN en 1992.

El Estado colombiano ya se ha deshecho de casi todas sus empresas de generación y transmisión del sector hidroeléctrico. Solo faltaría ISAGEN (donde posee el 57,66 por ciento) y el 51,44 por ciento de la participación en ISA.

ISAGEN es la tercera generadora de energía del país, y aporta el 16,6 por ciento de la electricidad a los colombianos. Esto la convierte en una de las empresas más importantes del país. Según Portafolio, en 2013 era la empresa número 32 entre las más grandes, tras obtener utilidades por $ 433.966 millones e ingresos operacionales de poco más de $ 2 billones, lo que representa un crecimiento de 15,7 por ciento respecto de 2012.

Además, aportó a los impuestos nacionales más de $ 130.000 millones, es decir, 167,4 por ciento más que en 2012. Y por utilidades, aportó al Estado cerca de $ 125.000 millones.

ISAGEN aumentó su generación energética en 7 por ciento en el último año, que fue uno de los mejores para la empresa, de acuerdo a los resultados desde 2008. Así mismo, ISAGEN es una de las pocas empresas que están incursionando en nuevos proyectos energéticos, como es el caso de Hidrosogamoso, y tiene 7 proyectos en estudio, incluido uno con energía eólica en la Guajira y otro con energía geotérmica en el macizo volcánico del Ruiz.

Lo anterior es sumamente importante en un mundo que afronta un escenario de escasez de energía, teniendo en cuenta que el 28,8 por ciento del consumo del planeta proviene del carbón.

Según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) la hidroeléctrica es hoy la fuente fundamental de electricidad para los países de América Latina, ya que aporta el 50 por ciento del consumo regional. Colombia es uno de los países que más utiliza el agua como fuente de energía, ya que resuelve el 67,37 por ciento de sus necesidades energéticas a través de esta fuente.

Para Colombia es clara la importancia de la generación hidroeléctrica, aún más si recordamos que es la segunda nación con mayor potencial hidroeléctrico en América Latina.

Según la OLADE, en Colombia el agua podría generar 93 GW de energía al año, lo cual ubica al país solo por debajo de Brasil, que tiene un potencial de 260 GW, pero por encima de países como México, Chile y Venezuela.

La energía de Colombia podría ser fundamental para la competitividad, siempre y cuando se diera un impulso a la producción agroindustrial y manufacturera, puesto que el potencial de generación está muy por encima de su consumo actual. Dicho de otra manera: la energía no restringe el crecimiento económico del país, sino que, por el contrario, lo fortalece.

¿Se puede evitar la venta?

Pese a su excelente desempeño técnico, financiero y administrativo, cuando ISAGEN se consolidó como una de las primeras empresas de Colombia comenzó la presión para privatizarla y en especial, para entregarla a algún inversionista extranjero.

Frente a esa presión, la Red por la Justicia Tributaria en Colombia, el sindicato de la empresa (SINTRAISAGEN) y sectores políticos, sociales y académicos se unieron en el Comité por la Defensa de ISAGEN, para impedir la entrega del patrimonio nacional.

Entre agosto de 2013 y mayo de 2014 se han interpuesto dos acciones de nulidad, una solicitud de medidas cautelares de urgencia, una queja ante la Procuraduría, otra ante la Contraloría, un memorial de impulso y dos tutelas para evitar la entrega de este patrimonio. En marzo de 2014 el Concejo de Estado frenó la venta, pero dos meses después suspendió las medidas cautelares.

El Estado colombiano ya se ha deshecho de casi todas sus empresas de generación y transmisión del sector hidroeléctrico. Solo faltaría ISAGEN.

Aunque las demandas no han sido resueltas, el ministro Cárdenas anunció que el 20 de agosto se llevará a cabo la venta. La empresa quedaría en manos de una de cuatro multinacionales:GDF Suez (Francia), Duke Energy (Estados Unidos), Gas Natural Fenosa (España) (que se encuentran entre las compañías más grandes del sector eléctrico y de gas en el mundo) o la china Haudian Corporation, que pertenece al gobierno y provee el 10 por ciento de energía que consume ese país.

Lo que se va no vuelve, y este puede ser el caso de ISAGEN. Si esto llega a permitirse, empresas como ISA y Ecopetrol están en riesgo inminente de que el gobierno reelecto acabe con el patrimonio que nos pertenece a todos los colombianos.

* Miembros de la Red por la Justicia Tributaria en Colombia.