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Miguel Caballero es líder de su sector en el mundo. Acaba de mandarle una colección de prendas de vestir blindadas al alcalde de Nueva York y ya hay una legendaria firma de modas francesa detrás de él.

Con más de 300 empleados y exportaciones a 23 países, es una voz autorizada de los industriales colombianos de tamaño mediano.

¿Hay riesgo de que desaparezca la industria de la confección?
Sí y no solo la de confección. La industria que depende del sector oficial va a tender a desaparecer porque hay unas variables que están orientando a que esto ocurra. La primera es privilegiar a pocos en las compras del Estado que exigen anticipos, eso discrimina a la pequeña y mediana empresa.

¿Por qué?
Si la pequeña y mediana no tienen capital suficiente para financiarse, solo unas pocas empresas grandes puedan abastecer el pedido. Este primer punto nace del estereotipo de que todos los contratistas del Estado son Nule. Creo que hay un error estratégico de pensar así. El gobierno Santos, en varias ocasiones, ha resaltado que muchos de los proyectos de infraestructura se han desarrollado sin anticipo y que eso es un avance al desarrollo. Eso lo que ha logrado es privilegiar a pocos. Otro punto que afecta es el nuevo sistema de compra del Estado de subasta inversa. Ya fue derogado en EE.UU. porque bajó la calidad de los productos.

¿En qué consiste esa subasta?
Asumiendo que tienes mismo el producto que otros en calidad, los ponen sobre la mesa en una subasta inversa que busca que un producto que vale $1.000 en el mercado, lo vendas a $200.

¿Quien puede vender así?
O compañías que sean muy fuertes financieramente, o productos que vengan de afuera. Ahí viene el tercer elemento. En otros países, como Brasil, protegen a la manufactura local en la compras del Estado. Colombia es el único país donde eso se quitó, no hace falta que los productos tengan el origen en Colombia. Si a subasta inversa y no anticipo, sumamos que puedo importar productos de Malasia, China, Vietnam, lo que estoy haciendo es acabar con la industria nacional. Estoy privilegiando que unos pocos que tienen la capacidad de financiar la operación o de comprar fuera puedan ofrecer un producto de menor calidad a menor precio. Y la industria en general, y la de la confección pueda verse afectada seriamente.

¿Quiere decir que al Ejército lo puede vestir Vietnam?
La Fiscalía acaba de comprar uniformes de origen extranjero. El Ejército ha venido comprando chaquetas de camuflado de origen extranjero. Nosotros encontramos en fábricas del extranjero los ponchos hechos en China y vendidos a través de una empresa española. Las chaquetas de la policía de tránsito ya no se producen en Colombia, las traen de China.

¿Con los impuestos fomentamos la industria china?
Los impuestos están sirviendo para enriquecer al intermediario y dar facilidades a la industria extranjera, generando trabajo fuera de estas fronteras y provocando que a mediano plazo la industria local tenga que botar miles de empleados. Veremos cómo luego esos empleados pagan sus créditos hipotecarios, se va a transformar en una bola de nieve. Será un país muy pobre laboralmente.

¿No será que no son ustedes competitivos?
Hay productos innovadores, hay tecnología, pero no hay estímulos para que se desarrolle. Si yo no exportara, ya estaría cerrado.

Pues les tocará cortar carreteras y que les dan una ayuda
El sector del calzado ha dicho muchas veces que la competencia no igualitaria con China y Brasil los está afectando. El Ejército va a abrir una licitación de 23.000 pares de botas donde ninguna industria en Colombia le va a poder surtir. Eso se termina traduciendo en una compra para una firma extranjera. Si la inversión extranjera quiere vender, que vengan y monten la planta y compitan en igualdad de condiciones. Pero plantas reales, no simuladas donde el producto llega, se le pone una marquilla y se vende como hecho acá.

¿Puede ser vocero de sus preocupaciones en la Andi un exfuncionario del gobierno?
No creo que una persona ajena a la industria tenga capacidad. Son dos mundos muy distintos.

La República.