Plan Desarrollo Distrital de Cartagena: Más de lo Mismo

Jun 6, 2012

Leonardo David Jiménez Molinello, Investigador Cedetrabajo Capitulo Cartagena, junio 6 de 2012 El pasado 30 de mayo, se aprobó por parte del concejo distrital, el proyecto de acuerdo 015 de 2012, por medio del cual se adopta el plan desarrollo de Cartagena “hay campo para todos 2012-2015” Este plan, se convierte en la principal herramienta […]

Leonardo David Jiménez Molinello, Investigador Cedetrabajo Capitulo Cartagena, junio 6 de 2012

El pasado 30 de mayo, se aprobó por parte del concejo distrital, el proyecto de acuerdo 015 de 2012, por medio del cual se adopta el plan desarrollo de Cartagena “hay campo para todos 2012-2015”

Este plan, se convierte en la principal herramienta en la formulación de las políticas públicas que se elaboraran y ejecutaran en el ente territorial, no obstante, en el mismo no se contemplan acciones de políticas de gobierno de carácter estructural que permitan resolver las dramáticas problemáticas sociales que existen en la cuidad, por el contrario, la línea conceptual preceptuada en el, propende por continuar con las políticas económicas vigentes que las han generado.

En efecto, al elaborar un diagnostico objetivo de la situación socio –económica de la cuidad, encontramos que según los datos reportados por la secretaria de planeación distrital , mas de 59 mil personas en Cartagena están bajo la egida de la pobreza extrema y 88 mil personas se encuentran en estado de desnutrición (Planeación distrtal,2012)

Frente a este dramático contexto, las medidas que están consignadas en el plan desarrollo distrital para enfrentar esta situación social, estriba en la creación de unas zonas libres de pobreza (ZOLIP), en virtud del cual, se otorgaran unas transferencias condicionadas (subsidios) para propiciar una mitigación de las consecuencias más indeseables de esta infame condición

Igualmente, frente a otro de los flagelos que más inflige a la población Cartagenera como lo es, el dramático escenario laboral ,identificamos que Según una investigación elaborada por la Universidad Tecnológica de Bolívar, en el distrito entre 2007 -2010, de cada 100 empleos creados ,59 eran desempeñados en ocupaciones informales, De mismo modo, otra modalidad de este dantesco contorno laboral que prevalece en el corralito de piedra se ve exteriorizado en las fuentes de generación de empleo, en donde, de cada 100 empleos creados entre 2001 -2011, 52 fueron por cuenta propia.

Con el siguiente agravante, que el 79 % de las personas que desempeñan o realizan estas actividades perciben un ingreso de un salario mínimo para resolver sus necesidades perentorias (Economía y Región, UTB, 2011), reflejado las magnitudes de las derivaciones en el plano social y productivo que han impetrado las políticas económicas reinantes, y que no pretende alterar el plan desarrollo distrital.

En ese sentido, un estudio elaborado por Alvis y espinosa, 2011 señala que está situación de vulneración manifiesta en el ámbito laboral, se agudiza especialmente con las personas que se hallan en condición de pobreza extrema.

En Cartagena, la tasa desempleo de la población “cubierta” por el programa del gobierno nacional, Red Unidos, franqueo a la astronómico guarismo del 40,1 % en 2010, esta tasa de desempleo es casi cuatro veces superior al ponderado nacional

Del igual forma, la inflación acumulada entre 2000 y 2010 para los hogares de ingresos bajos fue de 108 %, mientras que el alza del salario mínimo legal fue de 95 % para dicho periodo, este resultado contrasta con la variación acumulada del IPC para los hogares con mayor capacidad económica que fue de 88,9 % la mas baja calculada por el DANE (Alvis y Espinosa, 2011, leviller y Arrieta, 2011)

Para combatir esta situación, este plan propone como estrategia medular para lidiar este critico e indigno entorno laboral la utilización del sector del turismo, como principal instrumento de política económica para solventar la profunda crisis social que experimenta la cuidad

Por ello, al examinar la estructura productiva de la cuidad, hallamos que, esta se ha venido adecuado sistemática y progresivamente a los lineamientos estipulado por las ventajas competitivas que traza los mercados internacionales, y en consonancia con lo recetado por estos, el énfasis de las políticas productivas gravita entorno a el sector servicios, capitaneado por el turismo, la hotelería y el comercio.

Estas actividades generan mas de 125.079 mil puestos de trabajo, de las 394.296 personas ocupadas en el año 2011, esto significa ,que este sector de la producción distrital aporta con mas del 31 % del volumen total de trabajos creados para esta anualidad (GEIH-DNE,2011)

La particularidad de esta modalidad de ocupación, es que no contribuirá a la superación de los execrable niveles de pobreza que despuntan en la cuidad, debido a la precaria remuneración salarial que perciben los trabajadores de este sector, que no les posibilita el ahorro y la acumulación, impidiendo por esa vía la demanda efectiva, variable fundamental para superar las aberrantes asimetrías sociales que predominan en la cuidad

De otra parte, al desarrollar una radiografía para el sector educativo en Cartagena hallamos que, en un indicador como lo es, el total de las matriculas de las personas en edad escolar se presento una reducción cardinal, al pasar estas de 245.000 mil personas en 2006 a 225.000 mil en 2011. De igual manera, la tasa de supervivencia escolar en la zona urbana alcanzo el superlativo dígito del 61,8% y en la zona urbana fue de 40,7%, esto significa, que de 100 estudiantes, sólo terminan su ciclo de formación en la zona urbana 61 y en las zonas rurales 40. Lo anterior sumado a que sólo en la jornada diurna en 2011 reprobaron más de 11.823 estudiantes

Sin embargo, la estrategia adoptada por la administración de Campo Elías Teherán Dix para “mejorar” estos indicadores, consiste en la construcción de un plan estratégico de educación cuya visión será de largo plazo y tendrá como ejes conceptuales que sustentan las políticas sectoriales, la instauración del conocimiento pertinente como principal referente en la formación, es decir, que la función del conocimiento que será impartida en las aulas de la cuidad ,no tendrá como finalidad la interpretación de la realidad por vía racional y analítica para su posterior aplicación en transformación de la sociedad , acudiendo a los mas avanzado de la ciencia y la tecnología para alcanzar este cometido, sino que el conocimiento y la educación estará al servicio de la estructura económica de Cartagena ,la cual ,esta supeditada al sector del turismo.

Entonces, podemos afirmar, utilizando como base lo establecido en el plan, que la gran alternativa educativa esgrimida por el primer mandatario de los cartageneros es la cualificación académica para la formación de meceros y camareras. ¡Destino manifiesto que nos ha impuesto este plan a los cartageneros y cartageneras¡

Por otro lado, al examinar uno de los principales parámetros de medición económica como lo es el PIB per cápita en Cartagena, localizamos que este experimentó un crecimiento de un 50 % entre 2000-2007, al pasar de 4,8 millones de pesos en el año 2000 a 7,2 millones en 2008,a razón de un incremento de un 7% en promedio anual; sin embargo, este crecimiento exponencial no se vio reflejado en una distribución equitativa del ingreso, debido a que el 10% más rico de la ciudad tiene un ingreso 36 veces superior al que posee el 10% más pobre. En este marco referencial de la inequitativa distribución del ingreso, el corralito de piedra supera a ciudades como Barraquilla (34%), Medellín (14%) y Bogotá (29%)(DANE-GEIH, Romero, 2009, Espinosa, 2010).

Esta realidad se ha visto refrendada en el deterioro progresivo de un indicador técnico que mide la desigualdad social como lo es el coeficiente Gini, que entre 1995 y 2005 tuvo un empeoramiento del 21% al pasar de 0,38 en 1995 a 0,45 en 2005, y en la actualidad está ubicado en 0,55. Esto se traduce en que los pobres en la ciudad son hoy en día más pobres y miserables y los ricos, por su parte ha aumentados su beneficios

En efecto, al comparar el ingreso promedio mensual de una familia que pertenece al 20% de la población con mayor capacidad económica de la ciudad, observamos que este percibe un ingreso promedio mensual de $3,104,594 millones, con un ingreso per cápita correspondiente de $ 764.572; mientras que un hogar que está en el 20% más pobre del distrito tiene un ingreso promedio mensual de $116,168, con un ingreso per cápita de $ 21,225, que es un ingreso 27 veces inferior al que obtiene uno del quintil más alto (Espinosa y Galvis, 2011).

De esta infausta anatomía, en materia de la inequitativa concentración del ingreso en el cuidad histórica, el plan no establece ninguna medida al respecto, limitándose a enunciar una serie de buenas intenciones, expresiones propia de la retorica y de la demagogia de esta administración que no preconiza por insertar las bases esenciales que logren propiciar el mejoramiento de la calidad de vida de toda la población cartagenera, sino que defiende la permanencia del status quo.

De mismo modo, esta inequitativa concentración de la riqueza en Cartagena, no solo se ve reflejada en la concentración del ingreso, sino también en otra variable esencial como lo es, la estructura de tenencia de tierra.

Según el IGAC, los grandes terrenos urbanizables en el distrito están en propiedad de unas cuantas manos, por ello, el 0,07 % de los propietarios son dueños de más de 1 millón 383. 086 metros cuadrados, con propiedades de dimensiones que sobrepasan los 20.000 m2 por persona. Esta aberrante concentración de la tierra en Cartagena es cinco veces mayor al estándar nacional.

Esta situación se constituye en una traba cardinal que impide resolver el preocupante déficit habitacional que en la cuidad alcanza la astronómica cifra de 80.000 mil viviendas (CENAC, 2012), y que tiende a agudizarse, debido a que las proyecciones elaboradas por Camacol indican que para el año 2015, la demanda de vivienda aumentara en razón de 14.000 mil nuevas unidades cada año

En conclusión ,este plan no resolverán las graves inequidades sociales que pululan en la cuidad, por el contrario , su finalidad no es mas que elevar a una fase superior el misma esquema económico que se ha desarrollado durante mas de dos décadas en la cuidad y cuyos grandes resultados alcanzados radican en incrementar la miseria ; la pobreza,; el desempleo; la informalidad y la desigualdades sociales , por ello, con gran acierto podemos expeler que ¡este plan es mas de lo mismo¡

Newsletter Cedetrabajo

El gobierno de Gustavo Petro ha tomado decisiones en materia energética basadas en una lectura equivocada de la estructura energética del país. La suspensión de nuevas exploraciones de hidrocarburos aceleró el paso de Colombia desde una relativa autosuficiencia hacia una creciente dependencia del gas importado, con implicaciones económicas y de seguridad energética que comienzan a sentirse.

Esta situación se vuelve aún más delicada en el contexto climático actual. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha confirmado la formación de un “súper Niño”, el fenómeno más intenso de la última década. En un país donde cerca del 70% de la electricidad depende del agua almacenada en embalses, los episodios prolongados de sequía no son un asunto menor. Cuando el nivel de los embalses cae, el sistema eléctrico colombiano depende de la activación de plantas térmicas que funcionan principalmente con gas.

Allí aparece el cuello de botella. Colombia ya no dispone del gas suficiente para operar plenamente esas plantas en escenarios de sequía prolongada. La escasez ya mostró sus efectos. Durante el último año, los precios de la energía en bolsa se dispararon más de 200%, reflejando las tensiones crecientes entre oferta energética, disponibilidad de combustibles y condiciones climáticas adversas.

Torre de perforación asociada a exploración de gas natural

El punto de quiebre llegó en diciembre de 2024, cuando Colombia vivió un hecho inédito en más de cuatro décadas: por primera vez en 45 años el país tuvo que importar gas para garantizar la demanda esencial de hogares y comercio. Este es el resultado de una tendencia preocupante. Las reservas nacionales han venido cayendo y la producción se redujo cerca de 9% en el último año.

Como consecuencia, Colombia se ve obligada a comprar gas en los mercados internacionales a precios mucho más altos. Mientras el gas producido localmente ronda los 6 dólares por unidad, el importado puede costar entre 15 y 16 dólares. En un escenario de mayor dependencia externa, agravado además por las tensiones derivadas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, las facturas de energía podrían aumentar entre 30% y 40%, Según el exministro Amylkar Acosta.

Gustavo Petro habla en conferencia sobre transición energética

La pregunta inevitable es por qué el país enfrenta hoy esta escasez. Una de las razones centrales es el freno deliberado a la exploración de hidrocarburos. Diversos expertos han señalado que decisiones como la suspensión de los pilotos de fracking han cerrado la puerta a esta tecnología que en su versión 6.0 incorpora cambios tecnológicos frente al tradicional, destacándose por el uso de CO2 capturado en lugar de grandes volúmenes de agua, la integración de inteligencia artificial para anticipar y mitigar impactos ambientales y una reducción significativa de emisiones. De acuerdo con Acosta, esta tecnología podría emitir hasta 8 veces menos CO2 por barril que la producción convencional en Colombia y, además, permitiría multiplicar por 8 las reservas de gas natural del país, lo que ayudaría a cubrir el déficit energético y reducir la dependencia de importaciones.

A esto se suma un problema conceptual en la forma como se está comunicando la transición energética desde el Gobierno. El presidente Petro tiende a confundir la matriz eléctrica con la matriz energética total. Aunque la electricidad en Colombia es mayoritariamente hidráulica, esta representa apenas alrededor del 18% del consumo energético total. El restante 82% sigue dependiendo de combustibles fósiles, especialmente petróleo y gas.

Presentar a Colombia como un país que ya dejó atrás la dependencia de los hidrocarburos no solo es incorrecto desde el punto de vista técnico; también puede generar señales equivocadas para la inversión. Desincentivar el desarrollo de los sectores de petróleo y gas en un momento en que siguen siendo la base del sistema energético nacional compromete la seguridad energética y debilita sectores indispensables para la reindustrialización del país.

La transición energética es necesaria, pero debe ser realista.

Desmontar el sistema energético existente sin contar con alternativas maduras y suficientes no es una transición ordenada: es un salto al vacío. Desde Cedetrabajo hemos insistido en que la política energética debe combinar la expansión de energías renovables con una gestión responsable de los recursos hidrocarburíferos durante el período de transición.

Si Colombia no reactiva la exploración y no destraba proyectos estratégicos como el yacimiento Sirius en el Caribe, hoy afectado por la paralización de las licencias ambientales, el país seguirá perdiendo soberanía energética. En ese escenario, la dependencia de importaciones será cada vez mayor y los costos terminarán trasladándose a hogares y empresas.

La transición energética no puede convertirse en una política de desmantelamiento prematuro del sistema energético. Debe ser, por el contrario, una estrategia de transformación gradual que preserve la seguridad energética del país mientras se construyen las bases de un nuevo modelo productivo. De lo contrario, la promesa de transición podría terminar desembocando en una tormenta perfecta.

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